Tarde rara en Nervión. El Sevilla recibía al Leganés en medio de una lucha que por historia no le toca, pero que por méritos se la merece por completo: la permanencia. Un duelo trascendental, en un Ramón Sánchez-Pizjuán que forzó la máquina al máximo para montar un ambiente positivo para los suyos y optimista con el día.
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Pero en el momento que echó a rodar el cuero por el césped, la alegría duró poco. El Sevilla volvió a salir ‘bien’, presionando e imprimiendo más intensidad que su rival. Pero, una vez más, el llamado ‘error propio y no forzado’ apareció para visitar Nervión. Una falta de Lukebakio -por soltar de nuevo el brazo-, la sacó Munir con un disparo flojito… que se coló dentro Nyland. 0-1… y runrún en la grada.
El Leganés fue superior durante unos diez minutos, pero todo cae por su propio peso. A base, más, de deméritos de los pepineros, los nervionenses comenzaron a enlazar buenas jugadas. A las contras, Suso, Peque y Lukébakio lograron aprovechar los huecos de una defensa demasiado blandita al espacio. Aunque ninguna acabó en gol… y tuvo que ser el gaditano el encargado de servirle en bandeja el tanto del empate a un Kike Salas imperial por arriba. 1-1.
La ‘ilusión’ contagió un poco a un estadio que volvió a ver el plan del Sevilla: improvisar. El resto de la primera mitad se basó en arreones de los de Joaquín Caparrós, con nula capacidad para finalizar bien las jugadas, y arrebatos de cierta lucidez en el Leganés. Pero ningún equipo estuvo siquiera cerca de dar la sensación de buena escuadra. Sin tiempo para más, el colegiado los mandó a vestuarios con tablas en el marcador.
Y, tras el descanso, volvió el fútbol a Nervión. Con una segunda mitad extraña. El Sevilla ganaba metros, el Leganés reculaba… y aun así, el ambiente era de tensión. Normal, la afición hispalense ya ha visto demasiados partidos a su equipo. Lo conoce a la perfección. Las ocasiones cayeron para los de casa. Lukébakio, el que más tuvo, falló tres que hace un mes eran gol tras gol. Hasta eso estaba extraño.
La entrada de Isaac y Juanlu le dieron un plus al equipo, y ellos mismos fabricaron un el segundo. Álvaro García Pascual completo una triangulación con Suso y el campeón olímpico, y este llegó hasta línea de fondo para servirle en bandeja el gol al lebrijano, que se quitó mucha presión de encima. Remontada completada, sí, pero mismo, o peor, ambiente. Porque a los dos minutos un balón suelto en el área del Sevilla acabó en la cabeza de Javi Hernández, quien superó a Nyland. 2-2.
Otra vez vuelta a empezar. Aunque, ahora, ante un Leganés con las cosas más claras: a este Sevilla se le puede meter mano. Pese a ello, los minutos pasaron y pasaron… y no pasó absolutamente nada. Porque ni un equipo ni otro tuvo la calidad suficiente para materializar, ni crear, nada. Lukébakio no aprovechó los errores de los pepineros… y Diomande no mandó entre los tres palos un balón que es casi inexplicable que no acabase al fondo de las mallas.
Y sin tiempo para más, el colegiado señaló el final del partido. El Sánchez-Pizjuán explotó contra la directiva y se volvió a marchar a casa con la total seguridad de que tiene un equipo con cero fútbol, y el Leganés con un punto bajo el brazo que si bien podía no ser malo antes del partido, el transcurso del mismo le resta valor.
Ficha técnica
- Sevilla FC: Nyland; Carmona (Juanlu), Badé, Kike Salas, Pedrosa; Suso, Agoumé, Saúl (Gudelj), Lukebakio; Peque (Isaac), García Pascual (Ejuke).
- CD Leganés: Dmitrovic; Chicco, Sergio (Neyou), Sáenz, Javi Hernández; Cruz (Óscar), Tapia, Brasanac, Duk (Diomande); Raba (Diego), Munir (López).
- Goles: 0-1 (Munir, 7′), 1-1 (Kike Salas, 21′), 2-1 (Isaac, 69′), 2-2 (Javi Hernández, 72′).
- Árbitro: Hernández Hernández. (VAR: Iglesias Villanueva). Amonestó con amarilla a: Lukebakio, Carmona, Brasanac, Tapia, Javi Hernández, Isaac, Diomande, Neyou, Pedrosa.