El techo del Nuevo Bernabéu sorprende con un ‘efecto frigorífico’ con el que nadie contaba: ¡hasta cinco grados menos!
Antes del Real Madrid-Valladolid, el termómetro marcaba en el exterior del estadio 34,5º. En el interior la temperatura bajó hasta cinco grados (29,5º) y alivió al público del sofocante calor.