ECUADOR

El conflicto armado interno de Ecuador llevaba tiempo en el ambiente: "Tuvimos un intento de secuestro en nuestro equipo"

Igor Oca, exentrenador de Universidad, atendió a Relevo para poner en contexto lo ocurrido en el país: "En Guayaquil la sensación de peligro era constante".

El golpe de estado en Ecuador./
El golpe de estado en Ecuador.
Sergio Fernández
Patxo De la Rica
Jonás Pérez

Sergio Fernández, Patxo De la Rica y Jonás Pérez

Un grupo armado ha asaltado este martes la televisión en Ecuador con armas y amenazas en lo que se considera ya un "conflicto armado interno". El presidente Daniel Noboa, que ganó las elecciones gracias a un contundente discurso contra la delincuencia, ha definido lo ocurrido como tal, lo que conlleva el despliegue de todas las fuerzas de seguridad. La banda ha tomado como rehenes a los periodistas de TC Televisión y durante media hora en directo se ha podido apreciar a los trabajadores suplicar por sus vidas.

Es el detonante final de una situación crítica en el país, que ha vivido el asesinato de un candidato presidencial a escasos meses de las elecciones sin que se viera afectado el proceso. Noboa ha declarado el estado de guerra, tras ya haber decretado un toque de queda nocturno, en lo que se considera una especie de lucha entre narcos y Gobierno. Motines en las cárceles, estado de excepción y una rotunda respuesta de las bandas, que han declarado la guerra al estado.

Periodistas ecuatorianos especifican algo más la situación a este medio y se mantienen en el anonimato por temor a lo que les pueda ocurrir: "Es terrible. Estamos controlados por los narcos y parece no haber retorno". Y detallan el ambiente del momento: "Bastante caos y miedo a esta hora. La mayoría buscando cómo llegar pronto a casa para estar algo más seguros". Todo se arrastra desde 2021, cuando hubo más de cien reclusos muertos tras varios motines en diferentes cárceles del país. Presos de diferentes bandas se asesinaban entre sí...

Relevo se ha puesto en contacto con Igor Oca, que hasta hace un mes entrenaba en Universidad, uno de los equipos principales del país, para entender mejor el conflicto y cómo afectaba al deporte. "En el trascurso de las elecciones ha habido un asesinato (de Fernando Villavicencio en Quito, al salir de un mitin). Está tan normalizado todo... Se han seguido las elecciones sin parar nada. No se ha parado ni siquiera la Liga con el asesinato este", comienza.

La situación ha estallado definitivamente este martes, pero se arrastraba desde hace mucho tiempo: "He estado tres años en Ecuador y Guayaquil está muy muy mal. Había toques de queda de diez de la noche a seis de la mañana de forma periódica. Y sobre todo las bandas... En Quito se podía vivir un poco mejor, pero la vida que hacíamos nosotros. Entrenar de día y hacer nuestras cosas".

El fútbol no era ajeno al conflicto. De hecho, los protagonistas vivían con miedo, eran blancos fáciles. Por ello, la seguridad con ellos era extrema y cada viaje, un riesgo. "Llegábamos al aeropuerto de Guayaquil. Escoltados al hotel, al estadio... Muchísima policía. No hacíamos absolutamente nada. Llegábamos, hotel, jugábamos, nos íbamos en chárter. Cuanto antes acabáramos mejor", relata.

Al menos, la situación del campeonato liguero favorece la relativa tranquilidad de los clubes, por ser mayoría aquellos que se encuentran en zonas con menor índice de conflicto: "De los 16 equipos hay 12 equipos de altura de la sierra y 4 de la costa, que son los que más calientes están". Concretamente, la zona costera es la más conflictiva, repleta de conflictos en las calles, delincuencia y estados de excepción. Guayaquil y Machala son las peores zonas en la actualidad.

Igor Oca, aunque ya no esté presente, sigue conociendo a mucha gente de allí. De hecho, algunos de sus ayudantes mientras estaba en el cargo se quedaron el país. Este martes no pudo mantener contacto con sus allegados: "He estado hablando con gente de allí hasta ayer. Todo ha sucedido hoy, pintaba mal, pero llevábamos mucho tiempo normalizando situaciones así. Hace dos meses asesinan a un candidato a ganar y no ha pasado nada".

Pese a que el fútbol, por el momento, no ha pagado las consecuencias de este conflicto armado, sí han vivido una situación crítica: "Nosotros hemos tenido un intento de secuestro en nuestro equipo. Hemos jugado contra Nacional y han secuestrado a un jugador para robarle todo el dinero. Cuando venía la familia cuidábamos los horarios... Éramos objetivos fáciles a nivel de robo".