FÚTBOL

La edad de oro del Calcio se apaga con muertes tempranas, la sombra del dopaje... y el silencio

Los fallecimientos de Mihajlovic y Vialli reabren heridas del pasado en el fútbol italiano de los 70, 80 y 90. Relevo habla con algunos de sus protagonistas.

Pancarta de despedida a Gianluca Vialli en el Luigis Ferrari de Genova, campo de la Sampdoria. /EFE
Pancarta de despedida a Gianluca Vialli en el Luigis Ferrari de Genova, campo de la Sampdoria. EFE

Los fallecimientos de Mihajlovic y Vialli reabren heridas del pasado en el fútbol italiano de los 70, 80 y 90. Relevo habla con algunos de sus protagonistas.

Lorena González

Lorena González

Hasta 150 futbolistas que jugaron en el fútbol italiano durante las décadas de los 60, 70 y 80 han muerto por enfermedades, cuyas causas todavía son hipótesis, pero sí coinciden en que prácticamente todas han sido muertes prematuras. La mayoría de los casos han surgido en jugadores que militaron en el Genoa, la Sampdoria, el Inter, el Como o la Fiorentina. Las enfermedades son variadas: tumores, ELA, leucemia, problemas cardiacos… Los últimos en dejarnos han sido Sinisa Mihajlovic, que a sus 53 años padecía leucemia, y hace apenas unos días, Gianluca Vialli. El que fuera mítico delantero de Italia en los años 80 y 90, y ex de clubes como Juventus y Chelsea, no logró superar un cáncer de páncreas y fallecía a los 58 años.

Otra vez, la sombra cubre al fútbol italiano y pone en duda las prácticas farmacológicas empleadas en la época. Porque si bien eran legales en aquel momento, la mayoría han sido prohibidas posteriormente.

La ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) es una enfermedad degenerativa de la que todavía no se conoce su causa concreta. Las neuronas motoras se colapsan y, paulatinamente, el enfermo pierde la capacidad de mover sus músculos. Después de un tiempo no puede andar o mover los brazos. Los músculos se atrofian, pero el cerebro permanece en perfectas condiciones. Casi todos mueren cuando sus pulmones se paran, ya que los músculos encargados de la respiración no funcionan.

Se han contabilizado más casos de ELA entre futbolistas de la Serie A y B entre 1970 y 2001 que en toda la población.

La lista de jugadores italianos que se llevó la ELA cuenta con nombres como Guido Vicenzi, Gianluca Signorini, Adriano Lombardi, Stefano Borgonovo o, más recientemente, Pietro Anastasi.

Relevo ha intentado hablar con varios campeones del mundo con Italia en el 82, como Franco Basile, que ha optado por disculparse y no hacer declaraciones sobre el asunto. Gentile y Dino Zoff han sido otros de los consultados por nuestro medio y no ha habido respuesta.

A otro campeón del mundo y actual director de la Roma, Bruno Conti, el club le ha prohibido atendernos, aunque es de los exfutbolistas que más transparencia han mostrado siempre sobre el asunto. El resto de futbolistas que militaron en Italia en aquellos años, y con los que ha intentado contactar Relevo, entre ellos Casiraghui, Pagliuca, Nicola Berti o Mauro Tassotti, han preferido mantener el 'silencio stampa'.

Sin embargo, Dino Baggio, sí que ha querido aclarar que hace unos días sus palabras fueron malinterpretadas en la televisión italiana: "Quise decir que en nuestra época había mucho control antidoping, no dopaje. Sustancias extrañas nunca hemos tomado. De hecho, hubiera sido imposible doparnos porque nos hacían análisis cada tres o cuatro días. Nunca he visto dopaje ni nada raro. Sí es verdad que por aquel entonces jugábamos una media de 70 partidos al año, así que nos facilitaban productos farmacéuticos que nos ayudaban en la recuperación, pero en aquel momento, cuando yo jugaba en los 80, no eran ilegales. Ahora hay mucho conocimiento entre los jugadores de lo que pueden tomar. Lo que sí me gustaría es que se investigaran, con pruebas científicas, si todas aquellas sustancias que tomábamos pueden tener consecuencias a la larga en nuestra salud. Necesitamos ver si hay relación con todo aquello con las muertes en el fútbol. No sé si es casualidad, pero son muchos los compañeros que se han ido. Yo me encuentro bien y no tengo miedo, estoy preocupado nada más", nos cuenta.

Roberto Donadoni, el que fuera tres veces campeón de la Copa de Europa con el Milan, al habla con Relevo, prefiere no echar demasiado la vista atrás: "Definitivamente es un tema delicado y sólo puedo decir que, en lo que a mí respecta, siempre traté de no abusar de ningún tipo de droga. Durante mis años en el Milan, tuve la suerte de contar con médicos que eran muy precavidos y atentos con este asunto. No sé qué agregar, excepto esperar que no haya más tragedias que afecten a antiguos compañeros, de cualquier nación", explica. Y añade: "Lo importante es el presente, no el pasado".

"Siempre traté de no abusar de ningún tipo de droga. Tuve la suerte de contar con médicos que eran muy precavidos con este asunto"

Roberto Donadoni Exjugador del Milan

 

Recientemente, Florin Raducioiu, quien, antes de fichar por el Espanyol, militó los primeros años de los 90 en equipos como Brescia o Milan, ha sido uno de los exfutbolistas que han dejado declaraciones que avivan los días: "Tomaba intravenosas con un líquido rosa, y reconozco haber tomado también medicinas. Las consumí en Milán, Brescia, Verona... Llamaré al médico que me seguía en Brescia para saber algo más. No sabíamos qué tomábamos, siempre nos dijeron que eran vitaminas y glucosa. Y en Milán tomábamos algo más, como pastillas. Lo dije antes y después del fallecimiento de Vialli, debemos preguntarnos por qué están pasando estas muertes", contó en el medio 'Sport Report'.

"Debemos preguntarnos por qué están pasando estas muertes"

Florian Raduciou Exfutbolista de Brescia o Milan

Antonio di Gennaro, centrocampista del Calcio durante los años 70 y 80 e internacional con la 'azzurra' también ha dicho que les daban "cualquier fármaco", destacando el Micoren, un medicamento que se prescribe en casos de asma y presión baja. Mejoraba la respiración, pero conllevaba muchos efectos secundarios a nivel cardíaco, y fue prohibido a partir de 1985.

Marco Tardelli, ex de equipos como Juventus e Inter, fue campeón del mundo con Italia en 1982. También ha hablado sobre el asunto en estos días y que, aunque reconoce la ingesta de muchos fármacos durante esos años, no la relaciona con las muertes de sus compañeros, ya que no ha podido comprobarse nunca.

Ya a mediados del 2000, Raffaele Guariniello, fiscal de Turín inició una investigación de las denuncias de dopaje en el fútbol para dar con las verdaderas causas de la muerte prematura de, por entonces, 45 jugadores en apenas 10 años. El fiscal hizo una lista de 24.000 jugadores y comenzó a investigarlos uno a uno para ver quién estaba enfermo, quién había muerto y por qué. Uno de los pocos que habló con él fue Carlo Petrini, ex jugador del Milan. Petrini denunció lo que le ocurrió a Bruno Beatrice, excompañero suyo en el Cesena. Había sido también jugador de la Fiorentina en la década de los 70 y murió de leucemia en 1987, a la pronta edad de 39 años. Tras Bruno, fueron cayendo unos cuantos más compañeros de camiseta. Su mujer sospechó y denunció que el fallecimiento de su esposo estuvo provocado por el tratamiento abusivo de Rayos X al que le había sometido el cuerpo médico de la Fiorentina para curarle una lesión de pubalgia. A eso y a las sustancias anabolizantes con las que los galenos florentinos atiborraban a la plantilla. "Estoy segura de que Bruno y los otros jugadores de la Fiorentina murieron o enfermaron porque se doparon o porque fueron tratados con terapias criminales", llegó a afirmar Gabrielle Beatrice, viuda del futbolista, en medios italianos.

Petrini, el gran amigo de Beatrice, murió en 2012 a causa de un tumor cerebral. Fue de los pocos que quiso atender a 'Informe Robinson', en el documental realizado en 2009 sobre el presunto dopaje en el fútbol italiano.

Antes, Ugo Ferrante, defensa subcampeón del Mundo en México, murió en 2004 por un cáncer de garganta; Adriano Lombardi, del Perugia, murió en 2007 tras una larga esclerosis; a Nello Saltutti, un infarto se lo llevó a los 56 años; Giuseppe Longoni, estuvo aquejado del corazón hasta el punto de vivir sus últimos años postrado en una silla de ruedas. Antognoni volvió a la vida a los 55 tras sufrir un infarto, mientras que el portero Mattolini superó un transplante de riñón y Mimmo Caso, un cáncer de hígado.

Paolo Rossi, el héroe de la selección italiana de fútbol que ganó el Mundial de España de 1982, murió en 2020 a los 64 años, víctima de un cáncer.

Durante más de diez años, Raffaelle Guariniello, persiguió los delitos que atentan contra la salud de las personas y, más en concreto, el suministro de sustancias dopantes a futbolistas profesionales durante las décadas de los 70, 80 y 90. Aún hoy continúa investigando sobre el tema. De momento, sus datos apuntan a que unos 200 deportistas de todas las disciplinas han fallecido en Italia en la última década por asuntos relacionados por el dopaje. De ellos, al menos 30 eran futbolistas que padecieron ELA, una enfermedad que se da en el 0,01 por ciento de la población mundial, pero que incide en el 2,7 por ciento de los futbolistas italianos que jugaron a este deporte en las tres últimas décadas del pasado siglo. Entre ellos, Gianluca Signorini, fallecido en 2002.

Un ensayo epidemiológico realizado con futbolistas que jugaron en la Serie A y B entre 1970 y 2001 demostró que la frecuencia de ELA era significativamente más alta (cerca de 6,5 veces) que entre la población general.

Los investigadores encontraron que 33 jugadores de fútbol desarrollaron ELA, o un promedio de 3,2 casos por cada 100.000 personas cada año. La tasa de ELA en la población general, calculada a partir de un registro de población italiano, habría dado como resultado 18 casos esperados de ELA, o un promedio de 1,7 casos por 100.000 personas al año.

Hay diversas teorías que intentan explicar estos índices: el ejercicio intenso, los pesticidas utilizados en el césped de los campos de fútbol, golpes o remates de cabeza son algunas de las explicaciones. Otra es el abuso de antiinflamatorios y, por último, el uso del doping. Todavía no se ha podido demostrar nada científicamente. Pocos se atreven a recordar aquellos tiempos y sin sus testimonios, poco se puede avanzar.

'Il terzo incomodo, la verdad sobre Ferruccio Mazzola', es uno de los pocos libros de denuncia sobre el asunto. Lo escribió el que fuera jugador del gran Inter de Milan de Helenio Herrera (finales de los 60). En él cuenta cómo fue obligado a ingerir distintas sustancias, sobre todo anfetaminas en el café. Falleció a los 68 año tras una larga enfermedad.

Casualidad o no, el hermetismo de sus protagonistas durante aquellos años puede ayudar a aumentar las sospechas. O es una forma de proteger al Calcio y tratar de pasar página sin que la mancha siga ensuciándolo. Sea lo que sea, las muertes se siguen dando y reaviva, demasiado a menudo, esas heridas abiertas de la mejor época del fútbol italiano.

Lorena González
Lorena González

Colaboradora

Uso el fútbol de excusa para contar historias y entrevistar a sus mejores protagonistas.