COPA DEL REY

"Vamos a ganar al Atlético": un lunes cualquiera en Almazán

Relevo viaja a un pequeño pueblo de Soria en el que todo ha cambiado: de Tercera RFEF a poder sentenciar a Simeone.

La bandera del Almazán, en un balcón del pueblo./RELEVO
La bandera del Almazán, en un balcón del pueblo. RELEVO

Relevo viaja a un pequeño pueblo de Soria en el que todo ha cambiado: de Tercera RFEF a poder sentenciar a Simeone.

Jonás Pérez
Salvador Fenoll

Jonás Pérez y Salvador Fenoll

Un compás de sol y nubes. Una Plaza Mayor casi desértica por el frío. Un pequeño pueblo de 5.500 habitantes. Una bici. Un Cristo y tres cruces a lo alto de una fortificación. "Una localidad como la nuestra, de la Soria rural, de la España vaciada. Esto ha sido como el Gordo de la Lotería". En Almazán era un lunes más. Poco acostumbrados a las cámaras, los vecinos de sus calles se sonrojaban en cuanto veían los objetivos y un pequeño micrófono. "No nos gusta el fútbol", decían. Segundos después cambiaban un ápice su discurso: "El Almazán va a ganar al Atleti".

Y sí, esta Copa del Rey permite milagros. El mayor sería vencer, la gran ilusión de la localidad. Pero ya es un premio enfrentar a un grupo de chavales de Tercera Federación ante el Atlético de Madrid de Simeone. "Vamos a echar al Cholo", repetían entre sus edificios. Y la más ingeniosa: "Hoy me han asegurado que para antes del Mundial le van a despedir". Perplejos, objetamos: "¿Sí? ¿Y eso?". Entonces, el habitante anónimo conjuró: "Por los tres goles que les vamos a meter".

Nada más llegar, a mediodía, encontramos un restaurante. En su fachada, un cartel: "Se vende. Sorteo de Navidad. SD Almazán". Los clubes de Tercera Federación venden lotería. Son máquinas de ilusión en todos los sentidos. "¿Y si...?, ¿y si...?". Es el lema de la fe, el de todos sus futbolistas, los que pensaron: "¿Y si algún día jugamos en Primera?", "¿y si algún día jugamos contra el Atleti?". No les hace falta esperar al 23 de diciembre: el 'Gordo' ya les ha tocado.

La Arboleda

Sin embargo, todo cuento de hadas tiene un pero. El Almazán no jugará en su pueblo ni en La Arboleda en esta primera ronda. Así lo dictaminó la RFEF, al entender que el estadio no cumplía con los requisitos suficientes como para albergar el partido. Luz, gradas... El Ayuntamiento, tal y como confirma el presidente Víctor Márquez, estaba dispuesto a hacer un esfuerzo, pero no pudo ser. Algo decepcionante para ellos, a todas luces. El partido se emitirá este sábado 12 de noviembre a partir de las 22:00, en prime time, en Televisión Española. La televisión exige unas condiciones impecables para que la retransmisión sea idónea. Entonces, han tenido que desplazarse hasta Soria, a Los Pajaritos.

El peluquero del pueblo lo lamentaba profundamente: "Por estas cosas ya no me gusta el deporte, ya solo se mira por lo económico. Me parece una vergüenza porque el dinero que dará ese partido no irá para Almazán". En su día, lo vivía con la naturalidad de lo que mueve el balón. El hombre, de la localidad de toda la vida, relataba con nostalgia que antaño los jugadores del Athletic veraneaban allí y que incluso jugaban algún partido amistoso.

El peluquero de Almazán. RELEVO
El peluquero de Almazán. RELEVO

"No veo la lotería por ninguna parte. Aquí no consumirán nada, lo harán en Soria, que es donde está la riqueza. Los madrileños dejarán dinero en los establecimientos y en los hoteles de la ciudad. El nombre de Almazán estará en muchos lugares de España, pero dinero no va a llegar nada. Las calles de Almazán no se van a ver en televisión", reflexionaba. Mientras, cortaba el pelo a otro de sus habitantes, que partió de su descontento con el fútbol y acabó participando en la conversación como uno más.

El entrenador Diego Rojas apuntaba otro matiz. A lo largo del día, numerosos participantes de estas líneas apelaban al lado emocional para el conflicto del estadio. El técnico explicó futbolísticamente cómo influye estar en su campo: "Yo quería jugar aquí. Al final, la sensación de un equipo grande de encontrarse en un espacio así... Tengo amistad con Cheryshev. Me decía que fueron a jugar a un pueblo a Galicia y que los primeros 15 minutos no sabían ni dónde estaban. Esto tiene 64 de ancho y 100 de largo. En las primeras jornadas fuimos al Helmántico y yo vi el campo... 70 de ancho y 105 de largo. Estábamos perdidos. Eso a un equipo que físicamente te pasa por encima, pues imagínate. Es una pena porque aquí posibilidades de ganar son pocas, pero en Los Pajaritos muy pocas. Pero alguna hay".

Almazán a Soria

No hace falta ser un 'loco' del balón para entender la enorme dimensión que tiene lo que pasará en tan solo unas horas. La inherente belleza social del fútbol trasciende del juego en sí. Varios habitantes señalaban a Relevo que no les gusta especialmente el deporte, pero que acudirán al partido. Otro contaba que había comprado ¡¡¡72 entradas!!! Las repartiría entre algunos de los padres cuyos hijos juegan en la cantera del Almazán.

El dato es claro: el pueblo tiene unos 5.500 habitantes y el club, que ya ha vendido 5.500 localidades, aspiraba a llegar a las 7.000. Por supuesto, no todos son de la localidad, pero el desplazamiento será masivo. Un toque de varita. No estarán todos los que son, pero serán todos los que estén. "Sigo al Almazán desde que era pequeño y tengo 84 años. He sido durante muchos años cobrador de los recibos y he estado en la taquilla. Iré con mi hijo y con mi nieto al partido. Tengo seis hijos y antes éramos todos socios", relataba un hombre en la plaza.

El muro de La Arboleda. RELEVO
El muro de La Arboleda. RELEVO

Quien se haya quedado sin butaca, lo tendrá fácil: en la Plaza Mayor del pueblo habrá charanga y fiesta durante todo el día. Incluso se ha invitado a las peñas atléticas a que conozcan Almazán antes del partido en Soria. Una plaza que estaba casi vacía durante el frío lunes. Entrando a una pequeña tienda, encontramos a uno de los futboleros más fanáticos. Con un toque de alergia a los focos, confabuló con eliminar al Atleti y habló de la difícil situación del Cholo. Por delante de su comercio, pasaron dos chavales y, de repente, el vendedor salió tras ellos. "Larry, Khali, venid", les dijo. En los pueblos no hay que pasar filtros para las entrevistas, basta con pegar un grito en la calle.

Ellos eran dos de los jugadores de la plantilla. "Ni te imaginas la de veces que lo hemos soñado. Jugar el partido ya es una fiesta", decía Khalifa. Larry también alucinaba con la oportunidad: "Juegas con ellos en la consola y mira, ahora van a llegar aquí". Bueno, aquí no, en Soria, algo que no hacía especial gracia a ninguno de los dos. Al menos, el Ayuntamiento ha fletado una decena de autobuses para ayudar a la gente del pueblo a viajar hasta Los Pajaritos. Tras la conclusión, les recogerán y pondrán rumbo al punto de origen, en donde la fiesta continuará, tal y como está programado. Ganen o pierdan. Porque jugar, en este caso, ya es ganar.

Cae la noche

Cruzando el puente, a orillas del río Duero, está el estadio y el recinto deportivo. La indicación del Google Maps no es especialmente precisa, cosas de pueblos. El recinto incluye un parque, varios campos de fútbol y el Municipal de La Arboleda. Plagado de carteles publicitarios, incluso de Heineken (¿cómo ha llegado Heineken a patrocinar el estadio de un club de Tercera Federación?), el campo tiene un aura especial.

Pese a que en España aún se mantienen las temperaturas moderadas, allí hacía un frío aterrador. Poco a poco, los jugadores iban llegando, mostrando entre ellos una evidente relación de amistad. Antes, el paso por las taquillas, necesario para protegerse del viento antes de un entrenamiento al aire libre (¡cómo lo pasarán por allí en enero!). Estaban satisfechos con las entradas vendidas, aunque no fueran para Almazán. "El formato de Copa del Rey es así para favorecer a los equipos débiles y estaría bien jugar en nuestro estadio", piensa un empleado del club. También vendía lotería y ya, visto lo visto, por qué no soñar: "Esperamos que en Navidad nos vuelva a tocar. Estamos en racha". Nos invitaron a un par de botellas del agua Monte Pinos (la botellita azul), que se hace en el pueblo.

El escudo del Almazán, en la sede del club. RELEVO
El escudo del Almazán, en la sede del club. RELEVO

La Arboleda es pequeño. Apenas tiene dos pequeñas gradas en los laterales, aunque con espacio para poner supletorias. Un marcador clásico, con un bote de pintura por detrás. Una especie de túnel de vestuarios, repleto de escombros. Vasos de plástico por el suelo. Casi lo más llamativo era un muro no especialmente alto en uno de los fondos.

Un colaborador del club desveló que en cada partido cuentan con ocho balones. La pregunta era inevitable: "¿Pero cuántas veces se os cuelan?". Y sí, se cuelan, claro. Lo peor es que detrás hay un manantial de matojos. Y mejor no entrar ahí con botas de fútbol o vestido con ropa deportiva. "Nos tenemos que meter ahí camuflados, con un montón de ropa. Y a veces ni los encontramos. Los cocodrilos le llaman. Es una odisea. Cuando te entrenas a bajo cero no ves nada. Está lleno todo de hojas y ramas", desvela Pablo Sanz, jugador de la primera plantilla. "Hacemos redadas de cuatro o cinco", ríe.

El entrenamiento

La plantilla ya está en las instalaciones y procede a hinchar los balones que la Federación les ha mandado para afrontar el partido. "Estos son de los buenos", grita uno de ellos entre risas. Lo notaron. Tras el fin de la sesión, varios futbolistas se quedaron a ensayar faltas. Que tiemble Oblak. O Grbic. "Cabrón, para de tirar, que vas a gastar los goles" o "ya con las dos que has metido tienes para todo el año", comentaban.

Estaban centrados en lo suyo, aunque también les picaba la curiosidad. "¿Cómo va el Madrid?", apuntó uno. "2-2 al descanso", respondimos. "¡No jodas!", replicó. No les sorprenderá, claro. Es lo más normal. Probablemente sea una conversación recurrente para ellos, como en cualquier grupo de amigos jóvenes en este país. Lo paradójico es que en unas horas les tendrán enfrente, para luchar en igualdad de condiciones por pasar una eliminatoria. No serán los de Ancelotti, sino los de Simeone, pero como si lo mismo fuera. ¡Guau!

Los jugadores del Almazán, entrenando en la previa del partido ante el Atlético. RELEVO
Los jugadores del Almazán, entrenando en la previa del partido ante el Atlético. RELEVO

La sesión fue la de un día más. Carrera continua, estiramientos, combinación de pases, partido en dimensiones reducidas... Diego Rojas, su entrenador, les preparó diferentes ejercicios para situaciones que se podrían dar este sábado. Los jugadores acabaron exhaustos y con la misma pregunta de siempre: "¿Y si lo conseguimos?". Antes de retirarse les tocó contar los balones, 25, que utilizaron en la sesión. Contaron 24, de forma errónea, y estuvieron unos minutos observando donde podía estar el restante. Finalmente, se dieron cuenta que estaba con el resto.

Una pequeña anécdota, que se convierte en gigante en la comparación (siempre, odiosas). ¿Acaso los jugadores del Atlético de Madrid se quedan buscando balones tras el fin de un entrenamiento? Impensable. Pues este sábado ese 'ying' y ese 'yang' parten con 0-0 en el marcador.

El sorteo, otro día inolvidable

En el baile con la fantasía, no solo hay un recuerdo imborrable. Algunos habitantes del pueblo ya se mostraban algo fatigados con la presencia de los medios de comunicación entre sus calles (y lo que les queda...). Había micrófonos y cámaras, algo completamente inusual. Mientras a los vecinos no les hacía demasiada ilusión, los miembros del equipo estaban encantados.

Algunos de ellos contaban con esmero cómo vivieron el sorteo. Un vídeo se hizo viral, pero incluso fueron mejores los que no salieron en cámara. Tres miembros del equipo lo vieron desde Soria. En un bar que estaba lleno hasta que se pusieron tan eufóricos que ahuyentaron a la clientela, cuenta Víctor Moreno, allí presente: "Estábamos los tres cogidos de la mano, diciendo que era imposible. Nos pusimos a pegar patadas a las mesas, a las sillas. Somos estudiantes, estábamos en un bar al lado de la universidad. Nos quedamos diez minutos gritando como locos. Se quedó el bar vacío".

Los jugadores del Almazán, tras conocer su rival en el sorteo de Copa.ATLAS

El dueño del bar les preguntó: "¿A quién le ha tocado el Numancia?". Respondieron: "¿Pero qué Numancia? ¡Nosotros somos del Almazán!". El espectáculo hubiera merecido más la pena si hubiera cámara de por medio: "Después lo pensamos". Los mejores recuerdos son aquellos que se graban en la mente y no en una pantalla. Y este no se les olvidará jamás. De hecho, Víctor es el más indicado para recordarlo por siempre. Él es del Atlético de Madrid y recuerda el día del sorteo: "Me acuerdo que en la clase de antes del sorteo iba con el chándal del Atleti porque era un día normal. Después un compañero de clase puso por el grupo: 'Mira el Víctor, de jugar contra paquetes en la Regional a jugar contra Griezmann o Joao Félix".

Víctor Márquez, presidente, sí que lo tendrá siempre presente. Estaba en el hospital porque el domingo había nacido su hija: "Desde ese momento es un no parar. Estoy un poco desbordado a nivel emocional por todo: acabo de ser papá, en casa hay dos criaturas, toda la organización. Vino con un partidazo debajo del brazo. Me llamó la radio y estaba hablando por los pasillos del hospital por la noche".

Víctor Márquez, presidente del Almazán. RELEVO
Víctor Márquez, presidente del Almazán. RELEVO

Un día único

La realidad del Almazán es otra. Es entrenar a las 20:00. "El invierno es crudo aquí. Muchas veces entrenamos bajo cero", recuerda Márquez. Él mismo relata las vivencias del pueblo. ¿Qué es lo más especial que ha pasado? "Las fiestas del patrón Jesús Nazareno. Siempre hacemos la bajada de Jesús en septiembre. También tenemos una feria con miles de personas. A nivel deportivo, no ha pasado algo así. Nos lo vamos a llevar para siempre", expresa sonriente.

Todo pequeño pueblo tiene una gran historia. Si sus calles hablaran... Volvemos al principio. Hay cosas que son difíciles de explicar. Pero al menos se intentan: ¿qué tienen Almazán y el Almazán que los hacen únicos?: "En el pueblo hay grandes relaciones personales, el aspecto humano está muy presente. Tenemos a un delegado que lleva desde que se fundó el club. Siempre dice que somos una familia. Cuando se pierda esa seña de identidad, se perderá lo bonito".

Siempre hay piedras en el camino

Suena repelente. Y un tópico. ¿Cómo va a haber problemas si juegan contra el Atlético? Pues los hay. Hasta en dos ocasiones un grupo de ladrones ha intentado entrar en La Arboleda a robar la recaudación de la taquilla. De hecho, han conseguido pasar. Afortunadamente, ahí no estaba el botín, parte importante para la subsistencia futura de la entidad.

Tampoco es fácil entrenar siempre a las 20:00 (y en invierno, bajo cero) porque la gran mayoría de la la plantilla estudia o trabaja. O el caso de Iñigo Miranda, lateral derecho. En la jornada previa al partido contra el Atlético de Madrid, saltó con un rival y se llevó un codazo en la nariz: "El delantero me sacaba dos cabezas y dos cuerpos". Empezó a sangrar y a llorar "como un niño pequeño": sabía que algo no iba bien. Atendido por los doctores, lo primero que preguntaba era lo evidente: "¿Pero cuándo voy a poder jugar?". Incluso pidió una segunda y una tercera opinión. O más bien le tocó el desfile de médicos. Y siempre la misma cuestión. Erre que erre: "Cuando me pasó vino el fisio del equipo y un ayudante de la Cruz Roja y lo primero que hice fue preguntar si podía jugar. Llegamos a Soria y solo me preocupaba eso, mi salud me daba igual. Me vieron cuatro médicos y a los cuatro les dije lo mismo".

Iñigo Miranda se rompió la nariz días antes de jugar contra el Atlético. RELEVO
Iñigo Miranda se rompió la nariz días antes de jugar contra el Atlético. RELEVO

Afortunadamente, pese a tener la nariz rota, podrá hacerse una máscara y competir junto al resto de sus compañeros. Mientras, tenía una tirita, objeto de chiste de los jugadores del Almazán. Ese mismo día, se hicieron la foto oficial y todas las bromas recaían sobre su persona: "Hasta el entrenador me llamó y preguntó si ya me había hecho una máscara, que me podía conseguir una porque sus hijos tenían de Carnaval". Convertir un posible drama en un motivo para reír también es muy del fútbol modesto.

Esto es la casa de un equipo que dijo tan fuerte el "¿y si...?" que al final se cumplió. No será en su hogar, con su gente, aunque les acompañarán en el bus. Y en el pueblo, mientras, resonará la música y se alzarán las copas al vuelo, brindando porque su equipo de estudiantes, ingenieros y profesores va a jugar contra el Atleti. ¡Contra el Atleti! Y mientras, todo era como siempre. Como siempre o como nunca. ¿O acaso normalmente en la peluquería, la droguería-lotería, el supermercado o la mercería afirman convencidos que van a ganar a Griezmann y compañía? Así fue un día en Almazán. Pues eso, un lunes cualquiera.