REAL MADRID

Las claves de Rudiger para ganarse a un vestuario campeón

La imagen de Alaba besando la frente herida del alemán se ha hecho viral. Su carácter, muy apreciado dentro de la caseta.

Rudiger y Alaba, ante el Shakhtar. GETTY
Sergio Santos

Sergio Santos

El Real Madrid sorprendió en la noche del miércoles con un vídeo excelente, destapando lo que casi todos los aficionados sueñan con conocer: lo que ocurre en el vestuario. Suele ser el secreto mejor guardado, aunque esta vez ha servido para humanizar a los jugadores al mostrar su comportamiento en un momento de tanta tensión como el que se vivió en Varsovia.

Rudiger, que se jugó el tipo para empatar el partido contra el Shakhtar con un gol de cabeza en el tramo final, entró al vestuario con una enorme brecha en su frente. Mientras los doctores del club le atendían, sus compañeros comenzaron a asomarse por la sala para interesarse por el alemán. Destaca el momento en que Alaba le da un beso en su frente ensangrentada, en una imagen que seguramente se hará casi tan icónica como aquella del austriaco levantando la silla tras un gol al PSG. Kroos, Asensio, Lucas Vázquez, Militao… Son muchos los compañeros que pasan a interesarse y dar ánimos al central.

Más allá de lo valioso del documento visual, las reacciones de sus compañeros esconden el cariño que se ha ganado Rudiger en poco tiempo dentro de la caseta. Su encaje, a priori, conllevaba riesgos. Venía de un equipo campeón a otro. Con 29 años y muchos títulos en su palmarés, incluida la Champions de 2021, estaba por ver cómo aceptaría su nuevo rol, porque al Madrid llega con el reto de ganarse un puesto en el once.

Competencia en defensa

La pareja Militao-Alaba fue una de las noticias más positivas que dejó la temporada 2021-22 para el Real Madrid. Pocos intuían un rendimiento tan alto desde el inicio ante el desafío mayúsculo de suplir a la pareja Varane-Ramos. El fichaje de Rudiger, una oportunidad de mercado (llegó libre) que no se podía dejar escapar, amenazaba en cierto modo esa armonía en defensa.

Lejos de crear un problema, el alemán ha supuesto una solución. Y su encaje en el vestuario ha sido perfecto. Se ha ganado a sus compañeros con un carácter muy peculiar. Son ya un clásico las bromas con sus enfados en los entrenamientos, porque su carácter competitivo le lleva a tomarse cada jugada en Valdebebas como si fuera la final de la Champions. Después, cuando todo acaba, él es el primero que bromea dentro de la caseta con esas acciones.

Todo esto, unido a su profesionalidad y buen carácter (ni una mala cara cuando le ha tocado ser suplente), ha hecho posible que en pocos meses sea uno más dentro de un equipo que viene de ganar un doblete histórico. La mejor muestra la dejó Alaba besando su frente, precisamente el futbolista que podía haber visto amenazado su rol de titular indiscutible por la llegada del alemán…

No está descartado para el Clásico

El alemán todavía no ha podido abrir el ojo, pero no su concurso contra el Barcelona sigue en el aire. El club trabaja a contrarreloj para encontrar una máscara que se le pueda ajustar para el Clásico y, en caso de que la herida baje la inflamación, le permita estar disponible, aunque el paso de las horas va en contra de su disponibilidad.