BAYER LEVERKUSEN - W. BREMEN

Xabi Alonso: un ritual, una maldición y lo que necesita para ser campeón

El Leverkusen, sin títulos desde hace 32 años, puede proclamarse como campeón si vence hoy al Werder Bremen.

Xabi Alonso, en un partido con el Leverkusen./
Xabi Alonso, en un partido con el Leverkusen.
Jonás Pérez

Jonás Pérez

Xabi Alonso afronta este domingo (17:30) el día más importante de su carrera como entrenador. El técnico del Bayer Leverkusen puede cerrar una temporada inolvidable con la consecución de la Bundesliga. Para ello, las cuentas son claras: debe ganar su partido frente al Werder Bremen. Tras la victoria del Bayern de Múnich no cabe otra opción, si bien el título acabará llegando tarde o temprano. Los de Tuchel solo pueden alcanzar los 78 puntos en las cinco jornadas restantes y el actual líder ya cuenta con 76, con un partido menos que su principal adversario y el Stuttgart, que le empata en la pelea por la segunda plaza.

Lograrlo es solo el primer paso para empezar a resolver el puzle de una temporada inolvidable, en la que todavía optan al triplete. En el horizonte, la final de la Copa ante el Kaiserslautern, de Segunda División; y los cuartos de final de la Europa League, tras vencer en la ida por dos goles a cero al West Ham en Alemania. Quién sabe si podrá cerrar un año para enmarcar con el triplete. Pero, hasta entonces, le queda disfrutar.

Y es que Xabi Alonso afronta dos escenarios diametralmente opuestos: una maldición y una tradición. Empezando por la primera, si habéis leído la palabra 'Neverkusen' en alguna ocasión no se trataba de una errata. El club atesora tras él un gafe que le ha llevado a ganar tan solo dos títulos en toda su historia: una Copa de Alemania en la temporada 1992-93 y una UEFA en la 87-88 (ahora Europa League). Dos títulos... ¡y esta temporada puede conseguir tres!

Un total de 31 años sin conseguir un título que pueden llegar este domingo a su fin, con la batuta de Xabi Alonso de por medio. No obstante, este carrusel negativo del Leverkusen, en realidad, no ha venido acompañado de crisis deportivas, sino de mala pata. Hasta en cinco ocasiones fue subcampeón de la Bundesliga, cuatro de ellas de forma prácticamente consecutiva, entre 1996 y 2002.

También logró llegar a la final de la Copa en tres ocasiones, y una a la Supercopa de Alemania. Para colmo, la gran final de la Champions League de la temporada 2001-02, cuando fueron derrotados por el Real Madrid en la noche del mítico gol de Zinedine Zidane.

Olvidando las desgracias del pasado, Xabi Alonso se prepara para el éxito y para la tradición en Alemania de empapar en alcohol a los entrenadores. De hecho, ya habló sobre el tema en la rueda de prensa previa: "Si alguien se me acerca el domingo con un gran vaso de cerveza, estaré preparado...".

Y añadió: "Tenemos muchas ganas (de acabar con el gafe). Mi historia aquí es reciente y desde el principio veo que está impregnado en la memoria de la gente. Fueron momentos complicados por haber estado tan cerca y no haberlo conseguido. Estamos cerca de nuevo. Estar a las puertas es un gran honor y me da una gran satisfacción".

Si vence, esta vez, será acompañado de su gente. En Leverkusen, el estadio está a apenas quince minutos andando del centro y aunque no se respire fútbol a su alrededor, en días de partido el interior del feudo rebosa pasión. En el recinto, castillos hinchables, martillos a lo parque de atracciones y puestos de comida típica. ¡Hasta un hotel dentro del propio campo! Todo listo y preparado para ver al 'Neverkusen' volver a triunfar, con Xabi Alonso como héroe.