Juan Carlos Ferrero: del Mosquito a formar a Carlos Alcaraz

Heath Chesters - Relevo.com - Redactor
24 de agosto de 2026 · 6 min de lectura

Juan Carlos Ferrero: el número uno de 2003, la academia de Villena, los siete años construyendo a Carlos Alcaraz y su nuevo proyecto en el golf desde 2026.

Carlos Alcaraz posa con su entrenador Juan Carlos Ferrero tras ganar la final de Roland Garros en París
AP Photo/Thibault Camus, File
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Fue número uno del mundo, ganó Roland Garros y lo llamaban el Mosquito por cómo se movía. Después hizo algo más raro todavía: construir desde cero al tenista que dominaría la década siguiente. Esta es la historia de Juan Carlos Ferrero.

El chico de Ontinyent que llegó a lo más alto

Ferrero nació en Ontinyent, en la provincia de Valencia, en 1976, y se formó en una época en la que el tenis español era sinónimo de tierra batida y de resistencia. Él aportó algo distinto: velocidad de piernas y un golpe de derecha que buscaba el punto antes de que el rival se colocara.

De ahí salió el apodo. Le llamaban el Mosquito por su capacidad para cubrir la pista, por su delgadez y por lo difícil que resultaba fijarlo en un sitio. Era un jugador ofensivo en una generación defensiva, y esa rareza acabó siendo su ventaja.

Su gran temporada fue 2003. Ganó Roland Garros, alcanzó la final del US Open y llegó al número uno del mundo, un lugar al que solo un puñado de españoles ha accedido. Con ello cerró el círculo que había abierto en las semifinales de París tres años antes.

Del vestuario al banquillo

Cuando se retiró, Ferrero no se alejó del circuito. Volcó su carrera en la academia que había levantado en Villena, en el interior de Alicante, un complejo pensado para que un jugador joven pueda vivir, estudiar y entrenar en el mismo sitio.

El paso siguiente fue el banquillo. Entrenó durante un año a Alexander Zverev, entonces uno de los grandes talentos jóvenes del circuito, y esa experiencia le dejó claro qué tipo de proyecto quería: uno largo, desde abajo, y no la puesta a punto de un jugador ya formado.

Lo encontró en septiembre de 2018. Un chico de quince años que acababa de proclamarse campeón de Europa sub-16 llegó a su academia por mediación del agente Albert Molina. Se llamaba Carlos Alcaraz y todavía no había pisado el circuito ATP.

Siete años construyendo a un número uno

La progresión fue vertiginosa y ordenada a la vez. En 2020 Alcaraz entró por primera vez en un cuadro principal ATP; en 2021 ganó su primer título en Umag, se llevó las Next Gen Finals y entró en el top 100; en 2022 conquistó Miami y, en septiembre, el US Open.

Aquel título lo convirtió, con diecinueve años, en el número uno más joven de la historia del ranking ATP. Ferrero había hecho el camino completo: del cadete anónimo al primero del mundo en cuatro años, sin quemar etapas y sin cambiar de entrenador por el camino.

Lo que vino después consolidó la sociedad. Wimbledon en 2023, Roland Garros en 2024 —donde Alcaraz se convirtió en el jugador más joven en ganar un Grand Slam en cada superficie—, la plata olímpica de París y más títulos grandes hasta sumar seis Grand Slams juntos.

La última temporada compartida fue también la mejor: en 2025 Alcaraz ganó diez títulos, firmó 71 victorias, recuperó el número uno y se llevó Roland Garros y el US Open, con la final perdida en Wimbledon ante Sinner como única mancha. Semanas antes de la ruptura, Ferrero y Samuel López fueron elegidos entrenadores del año de la ATP; para Ferrero era el segundo, tras el de 2022, y nadie lo había logrado dos veces.

La ruptura de diciembre de 2025

El anuncio llegó el 17 de diciembre de 2025 y cogió al circuito por sorpresa. «Tras más de siete años juntos, Juanki y yo hemos decidido poner fin a nuestra etapa juntos como entrenador y jugador», escribió Alcaraz, que agradeció a su técnico haber hecho «de sueños, realidades».

La transición ya estaba parcialmente hecha. Samuel López se había sumado al equipo a finales de 2024 para cubrir parte del calendario, aunque ya había acompañado a Alcaraz antes en citas sueltas, y en 2025 compartió con Ferrero las labores técnicas. Había sido nueve años entrenador de Pablo Carreño y formó parte del equipo del propio Ferrero cuando este era jugador, así que la química se daba por descontada. Desde 2026 dirige el proyecto en solitario.

La versión pública fue amable, pero la ruptura fue contractual. Ferrero entendía que su aportación merecía unas condiciones económicas determinadas y el entorno del jugador las valoraba por debajo, en un contexto sensible: Alcaraz saltó en 2025 a 19 millones de dólares en premios, y cualquier porcentaje sobre esa cifra pesa. Le enviaron el nuevo contrato, mostró su desacuerdo con algunos puntos y no hubo acuerdo.

Él lo contó después sin rodeos: dijo estar «dolido», que la decisión le sorprendió y que «había ciertas cosas que no he podido aceptar». Pesaron además dos factores de fondo: padre de tres hijos, nunca ocultó que no le entusiasmaba pasar la temporada entera en el circuito —de ahí la incorporación de López—, y Alcaraz se había ido distanciando de Villena para entrenar cada vez más en Murcia.

La sociedad se cerró con veinticuatro títulos, seis de ellos de Grand Slam, y con un dato que resume su alcance: cuando empezaron, Alcaraz no estaba en el ranking; cuando terminaron, era el número uno del mundo.

Un giro inesperado: del tenis al golf

En enero de 2026, Ferrero anunció un proyecto que nadie esperaba. En lugar de buscar otro tenista de élite, se sumó al equipo de Ángel Ayora, un golfista joven al que describió como «un gran potencial» por desarrollar.

El movimiento tiene más lógica de la que parece. Lo que Ferrero hizo con Alcaraz no fue corregir un revés, sino gestionar una carrera: calendario, cabeza, ritmo de crecimiento y expectativas. Eso se traslada de un deporte individual a otro con menos fricción de la esperada.

Mientras tanto sigue vinculado a su academia y aparece con regularidad como voz autorizada del circuito. En una entrevista de mayo de 2026 definía a su antiguo pupilo con una frase que también explica su propio trabajo: «Con alguien que tiene diez tipos de armas, nunca sabes cuál elegir».

Palmarés y datos

Palmarés y datos
Dato Detalle
Nacimiento Ontinyent (Valencia), 1976
Apodo El Mosquito
Grand Slam como jugador Roland Garros 2003
Ranking ATP Número uno del mundo en 2003
Academia Villena (Alicante)
Como entrenador Alexander Zverev y Carlos Alcaraz (2018-2025)
Títulos con Alcaraz 24, seis de ellos de Grand Slam

Curiosidades

Quince años: la edad de Alcaraz cuando empezaron a trabajar juntos, antes de su debut ATP.
Dos números uno: lo fue como jugador y formó a otro como entrenador.
Entrenador del año ATP: lo ganó en 2022 y en 2025, el único que lo ha logrado dos veces.
Cambio de deporte: desde 2026 acompaña al golfista Ángel Ayora.

Su huella en el tenis español es doble y poco frecuente. Fue uno de los tenistas que sostuvo el nivel entre dos generaciones y, veinte años después, en un circuito dominado por otros nombres, fue quien construyó al jugador que volvió a poner a España en lo más alto. Pocos entrenadores pueden decir lo mismo.