BALONMANO

Las 48 horas más locas en la vida de Nicole Wiggins, la heroína inesperada del Europeo

La portera, estudiante de Matemática Computacional y Analítica de Datos, estaba viendo el campeonato por la tele cuando recibió una llamada.

Wiggins (22) celebra una parada frente a Alemania. /SAVO PRELEVIC / GETTY
Wiggins (22) celebra una parada frente a Alemania. SAVO PRELEVIC / GETTY

La portera, estudiante de Matemática Computacional y Analítica de Datos, estaba viendo el campeonato por la tele cuando recibió una llamada.

Andrés G. Armero

Andrés G. Armero

Las Guerreras están más vivas que nunca en el Campeonato de Europa de Balonmano tras acceder a la segunda fase del torneo merced a una victoria agónica el miércoles ante Alemania. La portera del Granollers Nicole Wiggins fue la heroína inesperada de la Selección, tras las lesiones de Silvia Navarro y Merche Castellanos. Dos días antes del partido, esta estudiante de Matemática Computacional y Analítica de Datos estaba en el sofá de su casa haciendo cábalas para ver si España pasaba de grupo.

Lunes 7 de noviembre

20:15. Había terminado de entrenar y estaba con Ana González, mi compañera de equipo y de piso, viendo el partido de las Guerreras ante Polonia. Veo en la tele que Merche Castellanos (portera de la Selección) pide el cambio, y Ana me dice: "Que te van a llevar". Yo no me lo creía, esperaba que sólo fuese un tirón.

22:30. Me llama Jorge Martínez (entrenador de porteras de la Selección) y me comenta: "Prepara las maletas, que mañana te vienes para aquí".

Martes 8 de noviembre

02:00. Terminé de hacer las maletas, acabé de poner lavadoras...

06:00. Me desperté. Casi no dormí entre los nervios, la emoción y todo.

08:00. Me fui corriendo a hacer una PCR.

Día de aeropuertos: Barcelona - Roma (escala de 3 horas); Roma - Podgorica.

20:00. Llegada al hotel, cena y a dormir.

Miércoles 9 de noviembre

20:30. Alemania 21- España 23, con dos paradas clave de Nicole Wiggins.

Así, en 48 horas, la vida te puede cambiar. El destino elige los momentos y los protagonistas. Como al vecino de Wiggins, una persona anónima, pero clave en esta historia porque le habló de un club en Villaverde cuando aquella niña, muy alta para su edad, no encontraba un deporte que le llenara. "Me enamoré del balonmano desde el primer entrenamiento, mi madre tenía que hacer el trayecto desde Seseña (Toledo), unos 60 kilómetros ida y vuelta", cuenta a Relevo.

Hace cinco temporadas, decidió irse a Cataluña. "Hice una apuesta por Granollers porque me dijeron que había un entrenador de porteros que me iba a hacer crecer. Vicente Álamo ha sido un padre para mí", reconoce una joven que también agradece de corazón el trabajo que Jorge Martínez hace con ella en la Selección. Se siente afortunada con sus preparadores.

Tras el sueño en Montenegro frente a Alemania y sin apenas dormir, una noche más, Wiggins dejó ayer jueves el hotel a las 8 am para viajar a Skopje, capital de Macedonia del Norte. Este viernes las Guerreras comienzan una nueva fase ante Rumanía (20:30, Tedeporte). "Nosotras somos capaces de cualquier cosa, tenemos todos los frentes abiertos", apunta Wiggins, cuyos abuelos paternos vienen de Inglaterra y Países Bajos, curiosamente el segundo rival de España en este grupo. El tercero será Francia.

Los tres tendrán enfrente a una mujer que se defiende como pocas con el Excel y bajo palos. "Me gusta complicarme", bromea. Y, sobre todo, complicar la vida a las rivales. Lo demostrará durante la próxima década en la Selección. Nadie lo duda. La Guerrera 41 ha venido para quedarse.