El Real Madrid rehace su plantilla tras un año sin títulos: los fichajes de la era Pedro Martínez
Pradilla, Luwawu-Cabarrot y Jantunen encabezan la reconstrucción del Real Madrid para 2026-27, con Pedro Martínez de técnico y el puesto de escolta abierto.
El Real Madrid de baloncesto ha rehecho su plantilla después del primer curso sin títulos en mucho tiempo, y lo ha hecho con una consigna simple: volver a ganar. La temporada 2026-27 arranca con Pedro Martínez en el banquillo y media plantilla nueva.
El proceso no ha sido cómodo. Las incertidumbres que rodeaban a la sección retrasaron su entrada en el mercado de la Euroliga, y esa tardanza le costó algunos jugadores cotizados que se comprometieron antes con otros clubes.
Un curso en blanco
El punto de partida explica la urgencia. El Madrid perdió la final de la Supercopa ante el Valencia Basket, cayó en la de la Copa del Rey frente al Baskonia y se quedó sin su última opción en la final de la Euroliga.
Aquella final tuvo su propio relato. El equipo, entonces dirigido por Sergio Scariolo, plantó cara al Olympiacos en el OAKA y llegó a acariciar el título pese a una plaga de lesiones en el juego interior.
No pudo ser. Los del Pireo se impusieron por 92-85 y levantaron la cuarta Euroliga de su historia, dejando al Madrid con las manos vacías al final del curso.
El juego interior fue el gran agujero de la temporada. Con Walter Tavares y Alex Len ya lesionados, la grave lesión de Usman Garuba en la Final Four obligó al club a acudir al mercado para fichar a Omer Yurtseven.
Los fichajes cerrados
El primero en llegar fue Jaime Pradilla, y llegó de la mano del nuevo entrenador. El ala-pívot de 25 años y 2,02 metros venía de promediar 10,2 puntos, 5,8 rebotes y 15,5 de valoración en el Valencia campeón de Liga.
La operación tuvo precio. El Valencia recibió una compensación de 1,5 millones de euros por su salida, y Pradilla firmó con el club blanco por cinco temporadas.
El segundo fue Timothé Luwawu-Cabarrot, escolta y alero de 1,98 metros y 31 años que aterrizó procedente del Baskonia. Llegó firmando por dos temporadas y con la mejor credencial posible para el puesto: máximo anotador de la Liga Endesa con 18,7 puntos.
Ese curso le valió además el mejor quinteto de la ACB y una Copa del Rey, ganada con 28 puntos suyos en la final. Aporta, de paso, recorrido en la NBA y en la Euroliga.
El tercero, Mikael Jantunen, es una apuesta de evolución. Ala-pívot finlandés de 26 años y en torno a 2,05 metros, buen reboteador y con buen porcentaje desde el triple, ganó Liga, Copa y Supercopa en Turquía con el Fenerbahce.
Su trayectoria tiene un matiz que el club conoce. Jantunen brilló en su primera temporada de Euroliga con el París y bajó el nivel en Estambul, así que en el Palacio busca reencontrarse.
Los dos interiores que cerraron la pintura
Al trío inicial se le sumaron dos interiores. Olivier Sarr, pívot francés de 2,08 metros procedente de los Cleveland Cavaliers, y Damian Jones completaron la reconstrucción del juego interior.
El caso de Jones tiene además un valor añadido. El pívot estadounidense, bicampeón de la NBA, firmó por una temporada en lo que es su primera aventura en el baloncesto europeo, y se incorporó más tarde porque terminaba su compromiso en Puerto Rico.
Con ellos, el capítulo de altas se cerró en siete fichajes: Pradilla, Luwawu-Cabarrot, Jantunen, Shulga, Sarr, Ndiaye y Jones. La planificación quedó lista con el objetivo de llegar a punto a la nueva Supercopa de Europa.
El calendario ya está sobre la mesa
El club ha publicado sus dos calendarios de competición. El de la Liga Endesa y el de la Euroliga están cerrados, de modo que la planificación deportiva ya tiene sus fechas.
Antes está la nueva Supercopa de Europa, la cita a la que el club quiere llegar con la plantilla completa. Es la primera prueba real del proyecto y, en la práctica, el estreno de Pedro Martínez como entrenador blanco.
El propio Jantunen ha resumido el mensaje del vestuario en una frase de manual. Al ser presentado dijo que puede ayudar al Real Madrid a ganar, que es exactamente lo que el club le pide al curso.
El escolta, la última pieza en encajar
El puesto que más tardó en resolverse fue el de escolta. El Madrid buscaba un jugador que aspirase a la titularidad y que aportase un peso ofensivo consistente a lo largo de toda la temporada.
Varias opciones se han caído por el camino. Armoni Brooks acabó cedido al Valencia Basket y Lonnie Walker decidió apurar sus posibilidades en Estados Unidos con los Nuggets, dejando al club sin dos de sus alternativas.
El elegido fue Max Shulga, base y escolta con pasado en el baloncesto leonés y en Torrelodones. Llegó libre tras su etapa ligada a los Boston Celtics y firmó hasta 2028, la apuesta de futuro para el puesto.
Otro perfil que sonó fue el de Nadir Hifi, que en la última Euroliga promedió 19 puntos, 2,3 rebotes y 3,8 asistencias. Hubo conversaciones, pero la operación no llegó a cerrarse.
La posición de ala-pívot ha sido, de hecho, el otro quebradero de cabeza del verano. El club ha seguido varios perfiles a medio plazo en un mercado en el que también competían Baskonia y Valencia.
Cantera y cesiones
La otra parte del puzle está en casa. El club exploraba una cesión para seguir rodando a Gabriele Procida, una fórmula que le daría minutos que en el Palacio no tendría garantizados.
En la cantera hay dos nombres con expectativas. Kayser y Kutluay podrían completar entrenamientos con la primera plantilla e incluso tener minutos esporádicos a lo largo del curso 2026-27.
Hubo además un movimiento administrativo relevante. El Madrid ejerció su derecho de tanteo para impedir que el Valencia firmara a Eli John Ndiaye en julio y lo recuperó tras su paso por la NBA, el séptimo de los fichajes del verano.
La otra continuidad, la más simbólica, ya está oficializada: Sergio Llull renovó un año más. El capitán sigue, el entrenador es nuevo y la exigencia, en el Palacio, vuelve a ser la de siempre.