BALONCESTO

¿Es España mejor que Estados Unidos en baloncesto?

Piti Hurtado

Piti Hurtado

¿Es España mejor que Estados Unidos en baloncesto?

Según el último ranking FIBA, así es. Según medallas en campeonatos internacionales en el coeficiente por habitante, más aún. Según la táctica colectiva, también. Según palmarés en los Juegos Olímpicos (JJOO), claramente no. Según la fuerza de la liga principal, no. Y según el impacto global de jugadores individuales, pues tampoco. Pero la gran revolución desde la era de Indurain es que los Campeones para poner su rendimiento lo más cerca de las expectativas, tienen que saber elegir las batallas donde desgastarse. Y en eso, en Baloncesto, y en muchos deportes, somos una potencia mundial. No es lo táctico (que también), es lo estratégico.

La NBA, la NCAA, las ligas de High School y las particulares AAU (equipos fuera de lo escolar) son la demostración macroeconómica del baloncesto más descomunal. Un basket que nace en las calles, en las canchas urbanas y en las canastas rurales de los patios de atrás. En nuestro país, el baloncesto se empieza a practicar en clubes de pequeñas poblaciones o de barrio y mucho en colegios concertados. choca la pequeña cantidad de colegios públicos (y menos aún los IES) donde hay baloncesto organizado. Quizás la figura del escolapio Padre Millán como implantador y exportador del deporte de la canasta desde Cuba motive esto, pero tiene más que ver con el tipo de enseñanza en el Siglo XX.

¿Es España mejor que EE.UU en minibasket? Yo diría que sí. Mi profesión de entrenador me ha llevado a dirigir profesionales y observar canteras en varios continentes. No hay canchas de mini por el mundo como las hay en España, cada patio de primaria tiene una o dos. Estados Unidos tiene pabellones más lujosos pero a partir, diría, de edad infantil. Un gran factor es la especialización tan temprana de papá fútbol y las locomotoras que son las secciones de baloncesto de FC Barcelona y Real Madrid, cuyos modelos de exigencia competitiva vienen obligatoriamente de su propia historia ganadora con el balón en los pies. Las finales a 4 de alevines (y benjamines con 8-9 años, algunos 7) que se dan en comunidades como Madrid, Cataluña o Andalucía, o el mismo Campeonato de España de selecciones autonómicas son torneos excepcionales en el mundo por el nivel competitivo que muestran jugadores, jugadoras y entrenadores (y la grada…).

Nuestro sistema forma mentes privilegiadas en la competición. Los que llegan a las selecciones españolas senior son átomos puros de inteligencia táctica que bajo condiciones de presión y temperatura extremas de partidos importantes desde que tienen uso de razón se transforman en una piedra preciosa. Lo han aprendido en sus clubes y en las inferiores, donde desde determinada edad, el camino de aprendizaje de jugadas y ajustes lleva sin giros bruscos a la absoluta.

Ricky Rubio frente a Kevin Durant en Las Vegas. Getty Images
Ricky Rubio frente a Kevin Durant en Las Vegas. Getty Images

Por el camino, hay cierto material humano machacado en lo psicológico: los hay que se aburren, los que despiertan un buen día y se dan cuenta que esto de meter la canasta era más ilusión de papá que del niño y el abandono femenino en edad cadete es preocupante por la cantidad de responsabilidades que el bachillerato y el baloncesto conllevan.

Pero los supervivientes que llegan a la Liga Endesa (pocos), a la Euroliga (menos) o a la NBA tienen la capacidad de reconocer cada ecosistema antes que la mayoría de jugadores de otras nacionalidades. No está en la conversación la calidad individual, el talento anotador, la plasticidad, no. Competir cada partido, sea cual sea el rival. Eso es lo que aumenta el número de victorias colectivas. España es top porque los jugadores saben que para seguir creciendo necesitan saber gustarle a los mejores entrenadores.

Eusebio Millán trajo el deporte a la península, Anselmo López (FEB) y Dani Fernández (Joventut Badalona) promovieron y popularizaron el Mini-Basket, Raimundo Saporta y Antonio Díaz Miguel construyeron el "equipo nacional", Navarro y Raül López soñaron que a USA se le podía ganar tras el trabajo de muchos. Y Sergio Scariolo ha sido el que mejor ha entendido este escenario de capacidades competitivas, ha liderado a una España a esas batallas seleccionadas, teniendo más éxito que nunca con ellos y pese al adiós de ellos. Pau y Marc Gasol, los cuales dejaron un legado ganador que de momento nadie ha sido capaz de deshonrar. 

El aficionado americano vive de espaldas a la realidad FIBA, no sabe qué son las Ventanas. No da valor añadido a quién ganó los MVP en los Eurobasket a no ser que sean estrellas de una franquicia propia. Valoran el 13-0 que nos llevan de parcial ganador en los JJOO, su único balcón a nuestro basket (bueno y a los partidos de Wemby en la Liga Francesa, cuando toca el balón). No valoran el 4-2 histórico a su favor contra España en los Campeonatos del Mundo (no está nada mal para nosotros, estamos a dos victorias de empatarles). Desde siempre nombraron World Champion al ganador de las Finales de la NBA.

El Ranking FIBA es un sistema de ponderado que tiene en cuenta partidos jugados en los últimos ocho años. Los del último año reciben el mayor puntaje con un valor decreciente en los años 2-3, 4-5 y 6-7. Cuanto más reciente sea el partido, más puntos. Los disputados en Juegos Olímpicos o Copa del Mundo reciben más puntos que los partidos menos importantes, como los torneos de clasificación.

Nuestra Selección ha podido ganar con la posibilidad de seleccionar a todos y cuando no ha podido, también. USA manda rosters random a algunos partidos y por supuesto no va el seleccionador 'titular'. España respeta al máximo sus posibilidades cada vez que se defiende el color de la camiseta. No sé si el baloncesto español es mejor que el baloncesto USA, no lo parece. Pero si sé que aquí cada bote que se toma, cada ventaja ganada, cada defensa cambiada, cada balance defensivo y cada partido es tomado con un nivel enorme de seriedad y de respeto. No sé si eso nos hace mejores, pero si nos hace estar preparados para poder serlo si llega el caso.