ATLETISMO

Qué es la zona de batida, la nueva norma de atletismo que cambiará el salto de longitud

La medida se pondrá a prueba en competiciones secundarias y si funciona como se espera podría implementarse oficialmente en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Salto de longitud. /EFE
Salto de longitud. EFE
Alejandro Lingenti

Alejandro Lingenti

Un cambio radical en las reglas del salto de longitud tiene en vilo al mundo del atletismo. La motivación principal detrás de esta variante tiene que ver con una preocupación expresa por mejorar a esta disciplina como producto, como espectáculo.

Lo admitió Sebastian Coe, actual presidente de World Athletics, que habló de "un porcentaje demasiado alto de saltos nulos" en el pasado Mundial de Budapest, y lo explicó más directamente el número 2 de ese organismo, Jon Ridgeon: "Queremos añadir riesgo y drama a la competición. Estamos buscando formas de obtener resultados instantáneos para que no tengas que esperar 20 o 30 segundos antes de que ese resultado aparezca. Se trata de hacer todo aún más entretenido".

La iniciativa le da un giro a la dinámica de esta disciplina después de 128 años de historia sin modificaciones: en los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna (Atenas 1896), Ellery Clark, un estudiante estadounidense de Harvard de 22 años, ganó una medalla de oro con un salto de 6,35 metros en la primera competición de esta especialidad del atletismo.

El 30% de saltos anulados en Budapest en 2023 convenció a Coe de la necesidad de tomar alguna decisión que salvaguarde al espectáculo, evitando las demoras que producen esos fallos y los chequeos para confirmar los resultados. En este nuevo escenario cumplirá un rol clave la tecnología, como ya está ocurriendo en otros deportes (con el discutido VAR en el fútbol y el sistema "bunker" de revisión de jugadas en el rugby).

Qué es la zona de batida en los saltos de longitud

Los atletas realizan la carrera previa al salto en longitud en un espacio predeterminado (la pista de aceleración) que suele tener unos 45 metros y termina en una tabla de batida o despegue que marca el punto límite para la propulsión. Cuando el atleta pisa por delante del final de la tabla, el salto se considera nulo.

El sitio para la caída posterior al salto es un foso de arena húmeda de 3 metros de ancho y 10 metros de longitud que debe estar como mínimo a un metro de la línea de despegue. Los competidores calzan zapatillas con suela de clavos para amortiguar la caída.

La distancia del salto se mide desde el extremo de la tabla de batida (una tabla sintética fija) hasta la marca más retrasada sobre la arena hecha por cualquier parte del cuerpo del atleta (por lo general son los pies). Mientras el atleta se impulse antes de la tabla de batida o sin excederse del límite que marca, el salto es válido. Toda la zona previa al despegue es lo que se conoce como zona de batida.

En ese aspecto, el récord mundial de salto en longitud tiene dueño desde 1991: en el Campeonato Mundial de Atletismo celebrado ese año en Tokio, el estadounidense Mike Powell llegó a los de 8,95 metros, superando la plusmarca que había mantenido a lo largo de 23 años Bob Beamon (8,90 m.).

En esa misma competición Carl Lewis había puesto el listón alto con un salto de 8,91 m. que no fue considerado récord del mundo porque el viento excedía el máximo permitido para homologarlo, pero Powell de todos modos coronó sus 23 espectaculares zancadas con un salto que hizo historia. Entre las mujeres, el récord lo logró la ucraniana Galina Chistyakova en 1988 en la Unión Soviética.

Cómo evitaría el cambio en la zona de batida los saltos nulos

Con esta variante, se sacrifica una de las características más sobresalientes del salto en largo: después de la carrera a tope hasta un punto concreto de la zona de aceleración, se requiere de mucha precisión para pisar con un pie, y sin pasarse, la línea de batida o despegue en el momento de la propulsión. Porque exceder ese límite invalida automáticamente el salto, y pisar mucho antes de la línea obliga a un esfuerzo mayor en el salto, que de todas maneras siempre se mide desde el extremo de la tabla hasta el lugar de primer contacto con la arena.

Por otra parte, durante el vuelo el atleta debe mantener una posición aerodinámica, con el cuerpo inclinado y los brazos extendidos hacia delante. No están permitidos los movimientos que puedan otorgar ventajas durante el salto.

El cambio que propone World Athletics supone una zona de batida más amplia desde la cual los atletas pueden despegar en cualquier punto. Ese punto de despegue o batida se podrá detectar con máxima precisión gracias al uso de tecnología. Y se medirá desde allí hasta el lugar del primer contacto del cuerpo con la arena.

No habrá entonces que concentrarse en calcular el punto de despegue para que no exceda el exigente y muy preciso límite de la línea de batida, una destreza que es difícil de dominar, como indicó con claridad el alto porcentaje de saltos nulos que alertó a Sebastian Coe.

La idea de World Athletics es empezar a probar el formato este año en competiciones secundarias. Si funciona, se podría implementar oficialmente en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.