Cuánto dura un partido de fútbol de media desde el VAR

Redacción Relevo - Relevo.com - Redactor
Redacción Relevo 7 de agosto de 2026 · 8 min de lectura

El tiempo añadido se dispara con el VAR. Cuánto duran los partidos hoy, qué dicen los datos y por qué el debate vuelve cada temporada.

Un marcador LED anuncia ocho minutos de tiempo añadido mientras los jugadores siguen en el campo al anochecer
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El partido ya no termina cuando el reloj marca 90. Desde la entrada del VAR y el añadido real que vivimos en Catar 2022, la duración media de los encuentros se ha disparado. Revisamos los datos pre y post tecnología.

El reloj que no para a los 90 minutos

Hubo un tiempo en el que un partido de La Liga o de la Premier League acababa, salvo lesión grave u otro tipo de parón, en 94 o 95 minutos. Un par de minutos extra por la primera parte y otros cuatro o cinco de añadido en la segunda eran lo habitual.

La cifra se sostuvo casi sin cambios durante dos décadas. Hasta que dos novedades coincidieron muy seguidas: el VAR llegó al fútbol de élite en la temporada 2018/19 y la IFAB, en el Mundial de Catar 2022, pidió a los árbitros añadir todo el tiempo realmente perdido.

Lo que pasó después es el mayor cambio en la duración de los partidos en la era moderna. Sin ir más lejos, la Premier League 2023/24 cerró con una duración media por partido superior a los 101 minutos. Pasamos de 94 minutos de media a 101 en apenas cinco temporadas.

Cuánto duraba un partido antes del VAR

Para situar el cambio hace falta un punto de referencia concreto. La temporada 2017/18 sirve como espejo: ninguna de las grandes ligas usaba VAR todavía y los protocolos de añadido no habían sido reformados.

En la Premier, la duración media rondaba los 94-96 minutos totales. El balón en juego (lo que técnicamente se llama ball-in-play) se quedaba en torno a los 54-55 minutos por partido. La hora de fútbol real era el horizonte teórico que casi nadie alcanzaba.

Las cifras pre-VAR de LaLiga eran parecidas a las de la máxima competición inglesa. El añadido se medía en minutos completos en la pizarra del cuarto árbitro y los partidos se cerraban, salvo polémica final, en torno a la franja de los 93-95 minutos.

El sentido común del oficio mandaba sobre la contabilidad estricta de las paradas e interrupciones del juego. Si había habido seis cambios y una atención médica, se añadían cuatro minutos y así se zanjaba la cuenta del tiempo añadido.

Qué cambió con el VAR y el añadido real

El VAR aterrizó en la Premier League en agosto de 2019. LaLiga lo había estrenado un año antes, en la 2018/19. La adopción fue rápida en las grandes ligas y en las competiciones UEFA.

Cada revisión que termina con un on-field review en el monitor consume entre 60 y 120 segundos. Durante el curso 2022/23, con el VAR ya completamente integrado, los añadidos pasaron de la media tradicional de cuatro o cinco minutos a tramos de diez minutos extra o más en la segunda mitad como rutina.

El segundo factor llegó en Catar 2022. La IFAB pidió a los colegiados añadir el tiempo perdido completo: celebraciones de gol, sustituciones, atención médica, revisiones de VAR, protestas prolongadas, etc.

La final entre Argentina y Francia sumó ocho minutos de añadido en la segunda parte reglamentaria. Lo que parecía excepción del Mundial se trasladó a las ligas y, por ejemplo, la Premier League 2022/23 cerró con un tiempo de juego efectivo medio de 54 minutos y 57 segundos, pero un total cercano a los 100′ de partido.

Los datos recientes de la Premier League

En el curso 2024/2025, la Premier dio un volantazo. Los árbitros recibieron una directiva nueva: solo 30 segundos por celebración de gol. Pasado ese umbral, sí se añade tiempo; antes, no.

El objetivo declarado era bajar la duración media hacia los 100 minutos por partido. Lejos quedaban los encuentros de 104-105 minutos que se habían normalizado. La directriz apuntaba al ahorro de minutos «muertos», no al recorte del juego rodado.

El resultado del ejercicio 2024/25 cuenta dos historias en paralelo. La duración total bajó respecto a la 2023/24, como buscaban, y el tiempo de juego promedio subió hasta los 56 minutos y 58 segundos, dos minutos por encima del registro de la 2022/23.

Menos minutos totales, más fútbol real dentro de ellos, doble efectividad, doble beneficio. La instrucción no recortó el tiempo de balón en juego, sino que redujo la duración de las celebraciones y las pérdidas de tiempo en general.

El dato tiene una lectura añadida. El partido se acerca al ideal histórico de la hora efectiva sin tener que estirar el reloj hasta los 105 minutos. Una tendencia que los principales organismos futbolísticos quieren seguir llevando a cabo.

LaLiga 2024/25: la fotografía española

En España, la métrica que más circula es el tiempo efectivo de juego por equipo, no la duración total del partido. La temporada 2024/25 dejó un ranking revelador.

El Real Madrid lideró con 59 minutos y 40 segundos de balón en juego por partido. Casi una hora real, el techo de La Liga.

El campeón, el FC Barcelona, cerró séptimo con 55 minutos y 58 segundos. La cifra no premia automáticamente al equipo que más juega: el Barça ganó tirando del control posicional, no del cronómetro en marcha.

En el otro extremo, el Getafe firmó solamente 49 minutos y 36 segundos. Diez minutos por debajo del Real Madrid. La distancia entre primero y último es táctica: hay equipos que aceleran el juego y equipos que lo cortan.

La media liguera ronda los 54-56 minutos efectivos. Sigue lejos del objetivo histórico de los 60 minutos que los organizadores de las competiciones y federaciones implicadas citan como referencia. Y eso pese a la entrada del VAR y del tiempo añadido real.

Mundial de Clubes 2025 y situación en 2026

El Mundial de Clubes que se disputó el verano de 2025 en Estados Unidos sirvió de banco de pruebas. Varios partidos sufrieron interrupciones de 45 minutos a casi dos horas por tormentas eléctricas, no por VAR ni por celebraciones.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, defendió antes y durante el torneo la cultura del añadido real heredada de Catar 2022. La etiqueta mediática del tiempo añadido infinito alcanzó su culmen ahí: partidos con tramos de añadido difíciles de prever, justificados por el principio de «se añade lo que no se ha jugado».

De cara al Mundial 2026, la FIFA ya anunció ajustes para reducir las pérdidas de tiempo activas. En este sentido, una cuenta atrás visible de ocho segundos aparecerá en el marcador para saques de meta y saques de banda, con el fin de agilizar el juego.

Si el portero retiene el balón más de ocho segundos, la posesión pasará al rival mediante un saque de esquina. La medida combina la tendencia de dejar que el reloj refleje todo, pero acelerar lo acelerable.

Polémicas y debates vivos

El cambio dejó tres frentes abiertos. El primero es físico: jugar partidos de 105 minutos totales toda una temporada, con tres o más competiciones simultáneas, dispara la fatiga y las lesiones musculares.

Los sindicatos de futbolistas levantaron la voz durante la temporada 2023/24 pidiendo el freno a esta deriva. Y es que el calendario saturado convirtió el tiempo añadido en un problema gremial, ya no solo futbolístico o logístico.

El segundo frente es el del propio VAR. Cada revisión añade tiempo, sí, pero si la decisión final es más justa hace que también se ahorre en protestas largas y tarjetas posteriores.

La pregunta es si compensa, y la respuesta es difícil de medir con un único número. Los árbitros más experimentados defienden que el balance, en el cómputo total del partido, es prácticamente neutro.

El tercer frente lo abre la propia directriz de los 30 segundos de añadido por celebración. Funcionó en su objetivo de recortar minutos totales, sí, pero traslada al árbitro un juicio subjetivo en cada gol: ¿treinta segundos exactos, treinta y cinco, cuarenta?

La línea es fina. Porque en los grandes partidos, cuando se acumulan goles, revisiones y polémicas, la gestión práctica del árbitro pesa tanto como el reglamento que tiene delante.

Qué cambió en el juego con el «nuevo» reloj

La consecuencia táctica del añadido real es difícil de exagerar. Los equipos juegan ahora a un partido más largo y eso obliga a recalibrar la preparación física, la rotación y el momento exacto del cambio defensivo.

Hasta hace poco, llegar al minuto 88 era rozar el final del partido. Hoy no. Entre añadidos más largos y revisiones, muchos encuentros siguen abiertos cuando el reloj ya marca el 94. La sensación de conclusión o de resistir al último envite se ha desplazado varios minutos para entrenadores, futbolistas y aficionados.

El segundo efecto es la gestión emocional. Equipos que aprendían a «matar» el partido en el minuto 90 ya no pueden: un añadido de seis o siete minutos abre ventanas reales de empate o de remontada.

A este respecto, el gol en el descuento dejó de ser épico para volverse casi rutinario. La Premier League 2023/24 batió el récord de goles a partir del minuto 90 (85 tantos) precisamente por este motivo.

El tiempo añadido ha dejado de ser el cierre simbólico del partido. Los equipos lo preparan, los árbitros lo contabilizan de otra forma y los aficionados ya no dan nada por hecho cuando llega el 90′. El Mundial 2026 servirá para comprobar si este modelo se consolida o si el fútbol continúa buscando fórmulas para no alargar tanto los encuentros.