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Cuando Zidane agitó a toda Francia para combatir a la ultraderecha de Le Pen

Zizou se posicionó en contra de Jean Marie Le Pen en 2002 y mantuvo su postura con el ascenso de su hija, que hoy ha triunfado en las elecciones en Francia.

Zidane, en una imagen de archivo. /
Zidane, en una imagen de archivo.
Sergio Gómez

Sergio Gómez

La derecha ultranacionalista de Marine Le Pen ha arrasado en Francia. Un terremoto electoral que ha llevado al presidente, Emmanuel Macron, a disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones legislativas. "No puedo hacer como si no hubiese ocurrido nada", dijo el dirigente desde El Eliseo después de conocer los datos que situaron al Reagrupamiento Nacional (RN) como el gran triunfador de la jornada. Marine culmina sus deseos tras años de progresión política y erosión a Macron. Su ascenso vuelve a poner el apellido Le Pen en los titulares de los recuentos electorales.

Su padre, Jean Marie Le Pen, fundó en 1972 el partido de ultraderecha del Frente Nacional y sus resultados comenzaron a engordar desde 1983. Fue en las elecciones de 2002 cuando obtuvo el 16,86% de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Este ascenso alertó y movilizó a gran parte de la sociedad. También el deporte sacó las uñas para evitar que el extremismo se sentara en El Eliseo. Quien plantó una batalla más convincente y furibunda fue Zinedine Zidane.

Zizou llevaba un año en el Real Madrid y en una conferencia de prensa dio un paso al frente para reprobar la candidatura de Le Pen y agitar a Francia con su discurso: "La gente tiene que votar. Es muy importante. Y, sobre todo, hay que pensar en las consecuencias que puede tener votar a un partido que no corresponde para nada con los valores de Francia. Soy francés. Mi padre es argelino. Estoy orgulloso de ser francés y estoy orgulloso de que mi padre sea argelino". Le Pen intentó apagar el fuego a su manera. Pretendió hacerle ver que estaba siendo utilizado: "No te dejes embarcar en asuntos como éste, ni te dejes manipular por gentes que se sirven de ti, de tu notoriedad".

Zidane pidió sin fisuras el voto para el conservador Jacques Chirac. Participó en un vídeo, por iniciativa del cantante de rap marsellés Akhenaton, contra Le Pen. Se emitieron 60.000 copias y la cinta fue distribuida en 20 ciudades de Francia donde el líder del Frente Nacional logró sus mejores resultados en la primera vuelta. En la segunda vuelta acabó ganando Chirac. Zizou llegó a decir después que si el líder ultraderechista hubiera ganado las elecciones presidenciales, no hubiera jugado el Mundial de Corea y Japón.

Que la estrella francesa del momento se posicionara en su contra, no fue pasado por alto por el líder ultraderechista. En una entrevista en el medio griego Eleftherotypia, arremetió contra el madridista: "Zidane puede quedarse en España. Nadie le retiene. No tiene más que ir a donde le parezca bien. Que se quede en España porque nadie le retiene".

El caso es que la selección francesa, cuyo triunfo en el Mundial de 1998 fue la victoria de la multiculturalidad, siempre irritó al líder de la extrema derecha, que ya en junio de 1996, llegó a manifestar: "Es artificial que se haga venir a extranjeros y luego se les bautice como equipo de Francia. Estos jugadores son representantes del papeleo". Y prometió revisar su situación cuando llegara al sillón presidencial, lugar que nunca consiguió ocupar.

Con Jean Marie apartado de la política, su hija Marine irrumpió hace varios años en el panorama francés. En 2017 ya disputó la segunda vuelta de las elecciones a Macron. Entonces, Zidane era entrenador del Real Madrid. Los años habían pasado, pero sus convicciones no se habían movido ni un milímetro: "Mi mensaje es el mismo que 2002. Estoy muy lejos de las ideas del Frente Nacional y me gustaría evitar todo esto". Siete años después, Francia vuelve a enfrentarse a una encrucijada clave para dibujar el futuro del país.

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