Eric Roy, el milagro del Brest que conoció Vallecas, se despidió ante el Real Madrid y se inventó hasta un canal de televisión
Entrenador, director deportivo, director de marketing, comentarista de televisión, organizador de torneos de futvoley... ha llevado al Brest a la Champions después de 11 años sin sentarse en un banquillo.

El Real Madrid se va a encontrar este miércoles sentado en el banquillo del Brest, en el estadio Roudourou de Guingamp, un personaje variopinto. Eric Serge Armand Roy, 57 años. Uno de esos trotamundos que genera el mundo del fútbol y que después de hacer una buena carrera como jugador y jugar, incluso, en la Liga española, en el Rayo Vallecano, se convirtió en un polifacético todoterreno que tan pronto ha ejercido de técnico al uso (Niza y Brest), como de director deportivo (Niza en dos etapas, Lens y Watford), comentarista de televisión, director de marketing e incluso organizador de torneos de futvoley...
La polémica siempre le acompañó en sus distintas experiencias, con situaciones personales verdaderamente extravagantes, pero nunca, como ahora, su figura había despertado tanto interés mediático en su faceta de entrenador por su sagacidad para llevar al Brest donde le ha llevado. Después de 12 años sin entrenar, desde el Niza en 2011, llegó al club bretón en enero de 2023 absolutamente solo. Sin equipo de trabajo, con un contrato de seis meses para intentar salvar la categoría. Lo consiguió. Renovó dos años, hasta 2025, le dejaron tener ayudantes, clasificó al equipo tercero la temporada pasada y ahora, por primera vez en la historia del club, se codea en la nueva Champions con el Real Madrid como inmediato rival, después de haberse enfrentado al Barcelona en la segunda jornada.
"No sé si soy un entrenador diferente, pero mi carrera desde luego difiere de la de muchos entrenadores. Haber hecho todo lo que he hecho es un refuerzo, me ha permitido tener una visión más global del fútbol. Me gusta mucho la película 'Gladiator' y la cita: 'Gana a la multitud'. Cuando llegué a Brest, eso fue todo: tenía que crear un vínculo con mi personal y mis jugadores. También es trabajo de un entrenador: el ser humano es el corazón del reactor", manifestaba hace un año en el periódico L'Equipe.
El Real Madrid ya ha pasado por la vida de este técnico que, tras su explosión en el Brest, rechaza ofertas de trabajo. Fue en su etapa de jugador. Eric llegó a la Liga española en la temporada 2001-02 con 34 años. Concretamente, al Rayo Vallecano. Venía ya de pegar muchos bandazos por los campos de fútbol: Niza, su ciudad, (88-92); Toulon (92-93); Olympique de Lyon (93-96); Olympique de Marsella (96-99), donde quedó segundo en la Liga a un punto del Girondins y el equipo disputó la final de la Copa de la UEFA contra el Parma, aunque él no jugara; Sunderland (99-2000) y Troyes (2001).

Era el Rayo que, en la temporada anterior, se había clasificado para cuartos de final en su primera experiencia europea, en la Copa de la UEFA. Le eliminó el Alavés. Roy llegó del Troyes francés y fue presentado en Vallecas el 4 de julio de 2001. Sus primeras palabras pretendían ser una definición de su estilo de juego: "Soy un jugador que pienso en el equipo e intento darle equilibrio. Tengo 34 años, pero realmente comencé a jugar al fútbol tarde, con 21, porque antes quise estudiar. No he sido castigado por las lesiones y creo que voy a poder rendir bien en estos dos años que he firmado. El fútbol español se adapta mejor a mis características de juego que el inglés, donde he estado hace dos años". No los cumplió, se fue al acabar la primera temporada. Regresó al Niza, el equipo de su debut 14 años antes. En teoría su fichaje venía a cubrir la baja de Poschner, que había dado un gran rendimiento en el centro del campo rayista.
El entrenador del Rayo era Andoni Goikoetexea, pero solo duró seis partidos. Roy comenzó el curso como titular y siguió siéndolo con el técnico que sustituyó al vasco, Gregorio Manzano, que con su prodigiosa memoria recuerda perfectamente las cualidades futbolísticas del actual técnico del Brest. Solo han pasado 23 años. "Jugó conmigo la primera vuelta, luego fichamos a Vivar Dorado en diciembre y ya participó menos. Teníamos mucha competencia en su posición. Estaban Mami Quevedo, Pablo Sanz, Helder, Azkoitia... El mismo Míchel, aunque jugara a la izquierda. Era el clásico pivote defensivo, con oficio. Era una persona muy respetuosa, educada, muy buen profesional. Buen jugador. Lo hacía sencillo. Tenía carrera ya encima, se notaba. No sé si cuando comenzó a no jugar en la segunda vuelta pidió salir del equipo porque le querían en Francia, pero luego se quedó... Quejas cero a pesar de que no jugó".
Manzano se interesa por su carrera como técnico: "Hombre, podemos decir que meter al Brest en la Champions es parecido a lo que ha hecho Míchel con el Girona. También su primer año en la competición europea. La verdad es que no le había seguido el rastro como entrenador. Le va bien, parece".
Roy, en esa segunda parte de la temporada, alternaba el banquillo con la grada. Ni un minuto de competición. Se estancó en los 12 partidos de Liga y los cuatro de Copa. Precisamente el último fue contra el Real Madrid en Vallecas. En los cuartos de final. En la ida, en el Bernabéu, los blancos de Del Bosque ganaron 4-0. El francés no estuvo ni concentrado. Pero en la vuelta, Manzano le dio la titularidad. Sería la última. Jugó los 90 minutos con el 15 a la espalda. Enfrente: Casillas; Salgado, Pavón, Karanka, Roberto Carlos; McManaman, Conçeicao, Makelele, Solari; Guti y Munitis. A su lado en el Rayo, entre otros, Lopetegui en la portería, Cota, Artega, Bolo... Peragón marcó el gol del triunfo local. Era el 15 de enero de 2001.
Míchel y Manzano guardan gran recuerdo suyo
Su último partido de Liga, sin saberlo, lo había jugado el 1 de diciembre contra el Valladolid en Zorrilla (3-1). Entró por Baljic y jugó al lado de Quevedo y Míchel, el actual técnico del Girona que también recuerda para Relevo cómo era el jugador francés y, sobre todo, que esa temporada en la antepenúltima jornada se rompió el tendón de Aquiles y estuvo un año lesionado. "Eric era un mediocentro posicional con buenas características técnicas y personalidad para liderar. No recuerdo bien después de tantos años por qué dejó de jugar, pero siempre le recordamos como un jugador que nunca cambió su actitud y seguía entrenándose bien. Era muy educado, buen compañero, siempre dispuesto a echarte una mano en el campo y fuera... ¿Que Manzano ha dicho lo mismo que yo? Es que esa es la impresión que nos dejó".
Se retiró en 2004 y antes de convertirse en entrenador, Roy fue director de marketing (2005-08) y director de desarrollo (2008-09) en el Niza, a cuyo banquillo llegó en 2010 después de ser también director deportivo. Nada le daba miedo. Su afán por aprender no tenía límites. El sello que dejó en el club de su ciudad es todavía recordado. Hasta se inventó un canal de televisión, un coche con la marca del club, organizó un partido internacional amistoso en el estadio (Italia-Austria) en 2008... Sin embargo, su identificación con la entidad no le impidió recurrir su despido del cargo de entrenador. Ganó el juicio y el juzgado le hizo pagar a la entidad 689.000 euros, por los 300.000 con los que le había indemnizado. Se consideró despido improcedente.
Tampoco pasó nunca inadvertida su aportación en los distintos medios de comunicación franceses en los que colaboró. Sobre todo en una final de la Copa entre el Niza y el Nantes, en 2022. Se le criticó duramente en las redes sociales su supuesta falta de imparcialidad por cuestionar el resultado y el arbitraje de Stephanie Frappart, primera mujer en dirigir una final de la Copa de Francia. El gol de penalti 'canario' surgió de una mano 'moderna' con la que Roy no estaba de acuerdo. Se le acusó de defender los intereses del club donde había jugado y entrenado. "Esto es completamente una basura. No voy a pedir disculpas por lo que dije. No me metí con Stephanie, critiqué el reglamento. Hubiera dicho lo mismo si hubiera sido a favor del otro club. Mi pasado en el Niza no motivó mis palabras. Critiqué la normativa sobre estas faltas de manos con una sanción que, en mi opinión, es severa. Es una pena que una final se haya decidido por una casualidad. En este tipo de mano, porque hay mano, deberíamos reintroducir la regla de los tiros libres indirectos".
Su vida ahora solo tiene tiempo para el fútbol, para su Brest, para esta Champions que ha descubierto y que ha saboreado con unos resultados que no entraban en los pronósticos. Ahora mismo está clasificado en la 13ª posición con 13 puntos, uno más que el Real Madrid. Ha ganado cuatro partidos: Sturm (2-1, casa), Salzburgo (0-4, fuera), Sparta de Praga (1-2, fuera), (PSV, 1-0, casa); empatado uno (1-1, Leverkusen, casa) y ha perdido dos: Barcelona (3-0 fuera) y Shakthar (2-0, fuera)... en la última jornada y en la que ha tirado por la borda parte de sus posibilidades de poder haberse clasificado entre los ocho primeros y librar la eliminatoria de play-off.