OPINIÓN

Luis Enrique obliga a Xavi a espabilar

Alfredo Matilla

Alfredo Matilla

Luis Enrique celebra el primer gol de España ante Costa Rica./GETTY
Luis Enrique celebra el primer gol de España ante Costa Rica. GETTY

Cuando la FIFA decidió en 2010 que este Mundial iba a ser en Catar, corruptelas mediante, la mayoría de los integrantes de la Selección recibió la noticia en el parque, en mitad de catequesis y en algunos casos, como con Gavi y Pedri, aún haciendo pucheros. Sólo es un ejemplo de lo rápido que pasa el tiempo y de lo mágico que es el camino que recorren de forma paralela la vida y el fútbol. Para entenderlo, no hace falta rebobinar 12 años. Recién estrenada esta pretemporada, recuerden dónde estaba nuestro tridente inicial en este espectacular debut o qué hacía el niño Balde.

A Marco le llamaban Ausencio los cuñados y tenía bastante comprometida su renovación con el Real Madrid. Dani Olmo estaba lesionado y, para muchos menos para uno, vivía con un pie fuera de su sueño. Ferran Torres, por su parte, había atraído a esas alturas todos los menosprecios que antes soportaba Dembélé. En media hora ante Costa Rica, cosas de la vida, ellos dispararon con sus goles a una Selección que volaba a lomos de un centro del campo sublime. Y de todo ello hay un culpable: el cabezón de Luis Enrique.

Algunos dirán que el rival tenía los cuernos afeitados. No les falta razón. Que Campbell, ex de Villarreal y Betis, siga siendo el referente junto a un suplente crónico como Keylor, resume a la perfección lo que es Costa Rica. Pero el planteamiento del asturiano fue tan perfecto que no es cuestión de centrarse en un solo detalle. Hay mil, que pueden ir desde la apuesta por Azpilicueta para atacar con tres centrales a la valentía de tirar de Rodri para sacarla bien jugada. Ni les cuento si analizamos lo que da actualmente cada jugador en sus clubes y lo que hacen con la estrella bordada en el pecho. El seleccionador conoce a estos chicos mejor que cualquiera de sus entrenadores.

Analicen en clave Barça, que es media Selección. Ahí está el atrevimiento de Ferran que le cuesta mostrar en el Camp Nou por el miedo al fallo. Ansu ha recuperado la sonrisa con una sola llamada y un par de piropos que le están negando y mosqueando en su casa. Alba juega con la alegría ofensiva de siempre, como Balden, y con la sensatez en defensa que le echaban en cara. Busquets, arropado de dos pitbull, podría seguir como titular dentro de cuatro años. Y qué decir de Gavi y Pedri. Gavi, MVP, es una versión muy mejorada a la azulgrana. Va con todo, como siempre, pero juega, que es de lo que va esto. Se asocia, pica entre líneas, asiste y llega el área. Con el Barça parece una aspiradora Roomba. Pedri es tan decisivo corriendo la mitad y disfrutando el doble. Y hasta Eric, el otro culé en la lista, amanecerá mañana protegido y sin que le piten los oídos mientras se consolida el viento a favor que le permita no temblar. Que no es poco. Lucho es un sabio. Me da que Xavi, y no sólo Alemania, se pondrá esta exhibición en bucle en busca de varias moralejas.