MUNDIAL DE CATAR

Cómo Japón puede amenazar con un movimiento a España y Alemania

Los nipones vienen creciendo en los últimos años y se plantan en el Mundial de Catar con mucho talento y personalidad.

Minamino y Kamada suponen una amenaza seria para España y Alemania /Getty
Minamino y Kamada suponen una amenaza seria para España y Alemania Getty

Los nipones vienen creciendo en los últimos años y se plantan en el Mundial de Catar con mucho talento y personalidad.

Albert Blaya

Albert Blaya

Hace poco se hizo viral un vídeo en el que unos estudiantes japoneses hacían "cruces sincronizados", una performance tan compleja como estudiada, de una precisión y compenetración brutales. Muy japonés. Si uno no ha visto jugar nunca a la Japón de Hajime Moriyasu podría imaginárselo como un equipo robótico y ordenado de movimientos estudiados. Es justo lo contrario. Japón juega con mucha flexibilidad y en su caso, la sincronización entre sus piezas no es robótica, sino intuitiva.

El combinado nipón va a ser un rival muy complicado para España. Por la calidad de sus piezas, sobre todo en tres cuartos de campo, y porque es muy consciente de cómo puede hacer daño. El saber reconocerte con tus armas siempre será la primera de las ventajas que tendrá un equipo. Moriyasu ha diseñado un colectivo fluido, que busca crecer desde la posesión y que cuando logra acelerar es muy vertical y dañino, aunando calidad y precisión en la zona en la que más se requiere. ¿Qué tiene Japón que lo hace especial?

Juntar a Kubo, Kamada y Minamino no es poco. Tres futbolistas distintos y parecidos, jugadores con una enorme capacidad de aceleración y desequilibrio según avanza la jugada y que mezclan alturas y perfiles muy bien. Kubo ha sido poco relavante en la fase clasificatoria, pero en el penúltimo partido que jugó Japón antes del Mundial (vs Estados Unidos), ya dejó muestras de lo que es capaz. Kamada, el jugador del Eintracht, es quizás el jugador más infravalorado del conjunto, ya que a sus 26 años está jugando a un altísimo nivel en el vigente campeón de la Europa League, un atacante de segunda línea con gran sensibilidad en el último gesto. Minamino, el que fuera fichaje del Liverpool de Klopp, es quizás el perfil más completo que tienen arriba. ¿Será capaz de juntar a los tres atacantes?

Hay un movimiento que se repite en Japón. Cuando sacan la pelota jugada, cosa que tratan de hacer siempre, es un equipo que busca atraer al rival dentro, comprimiendo bastante su estructura, para poder encontrar la espalda de los centrocampistas rivales. ¿Cómo? Normalmente Japón parte de un esquema con dos pivotes, Morita y Endo, en el que el primero tiene más libertad para romper líneas, y por delante suele tener la referencia fija en Maeda y a partir de ahí mucha movilidad con Ito, Kamada, Kubo y Minamino. Aunque partan como extremos, su mejor zona siempre es en carriles interiores, y Moriyasu sabe cómo permitirles que se activen.

Los nipones con uno de sus movimientos favoritos, atrayendo a muchos jugadores en primeros pases y, justo después, metiendo a futbolistas dentro para sobrecargar la espalda de la presión.  Albert Blaya
Los nipones con uno de sus movimientos favoritos, atrayendo a muchos jugadores en primeros pases y, justo después, metiendo a futbolistas dentro para sobrecargar la espalda de la presión. Albert Blaya
Una vez se conecta con alguno de los jugadores que desciende (Kubo, Kamada o Minamino), se vuelve a poner de cara al pivote y se rompe la estructura de presión del rival. Buen uso del tercer hombre.  Albert Blaya
Una vez se conecta con alguno de los jugadores que desciende (Kubo, Kamada o Minamino), se vuelve a poner de cara al pivote y se rompe la estructura de presión del rival. Buen uso del tercer hombre. Albert Blaya

Desde los primeros pases Japón busca romper con la estructura rival. Una vez se asientan en campo contrario, los nipones son flexibles y venenosos, con Sakai (el lateral derecho) cerrando como tercer central, Nagatomo (lateral zurdo) toma mucha altura y le permite al extremo de ese perfil (Minamino o Kubo) caer dentro, por lo que pasan a juntar a mucho jugador de calidad. El baile, en esos espacios, se vuelve sincronizado de una forma aparentemente desorganizada.

Para la Selección de Luis Enrique, Japón será un buen examen para ver la capacidad que tienen de presionar ante equipos que atraen y, sin ser tan punzantes en su amenaza de la profundidad, sí poseen futbolistas que desajusten la presión si no está bien trabajada. Los japoneses, desde mi punto de vista, tienen las papeletas para convertirse en una "matagigantes" antes de tiempo.