MUNDIAL DE CATAR

La 'chiquita' Uruguay vuelve a retar al panorama futbolístico mundial

La estructura piramidal de su fútbol infantil, clave para que un país de 3,5 millones de habitantes sea una potencia balompédica.

Luis Suárez y Edison Cavani celebran un gol con Uruguay. /GETTY
Luis Suárez y Edison Cavani celebran un gol con Uruguay. GETTY

La estructura piramidal de su fútbol infantil, clave para que un país de 3,5 millones de habitantes sea una potencia balompédica.

Óscar Méndez

Óscar Méndez

Uruguay es un país muy famoso por sus políticas de izquierdas, su ganadería, su buena carne y, sobre todo, por sus futbolistas. Y esto último no es fácil. Desde hace más de treinta años allí solo viven algo más de tres millones de personas, una cifra irrisoria si tenemos en cuenta la cantidad y calidad de sus jugadores. Fue en 1985 cuando Uruguay rebasó esa cifra y, hoy en día, apenas ha ganado 500.000 habitantes más, un aumento pírrico si tenemos en cuenta el crecimiento de sus países vecinos. ¿Cómo es posible que con una población tan pequeña haya tantos jugadores de alto nivel? Porque los niños nacen amando el fútbol. 

"Todos los uruguayos nacemos gritando gol y por eso hay tanto ruido en las maternidades, hay un estrépito tremendo". El periodista y escritor Eduardo Galeano definió a la perfección lo que significa el fútbol en el país sudamericano, un fenómeno social y cultural que trasciende el deporte. Evidentemente, el alto nivel futbolístico del país desde hace décadas no solo se explica por la pasión que sienten los uruguayos por la pelota, sino que detrás hay una sólida estructura que potencia la formación de sus jóvenes jugadores.

Óscar Washington Tabárez, exseleccionador charrúa y toda una institución en el país, declaró hace unos años en una entrevista concedida a la CNN que instruyó a centenares de jugadores bajo el lema "el camino es la recompensa", no el resultado final, como suele decirse. Y gracias a esa filosofía, el país tiene perfectamente organizada una estructura de fútbol infantil para que los más pequeños jueguen de manera organizada en diferentes ligas por todo Uruguay.

En 1968 se creó en el país la Comisión Nacional de Baby Fútbol, un órgano que rige la pirámide en la que están divididos todos los jóvenes charrúas. "El fútbol infantil es competitivo desde el momento que comienza. Tiene muy poco de carácter recreativo como otras disciplinas", explicó a CNN su actual director, Eduardo Mosegui. El éxito de esta estructura queda reflejado en que hay rincones del país donde no hay servicios públicos pero sí clubes de fútbol para niños.

Salto, la cuna del gol

Si Uruguay es un país de fútbol, Salto es una ciudad de gol. De allí son Luis Suárez y Cavani, los dos grandes referentes del país y que mañana amenazan a Corea del Sur, un país con más de 50 millones de habitantes. La urbe uruguaya no alcanza los 200.000 residentes, pero entre ellos destacan la mejor pareja de goleadores de la historia de su selección. Y además, son de la misma quinta. Ambos atacantes nacieron con apenas veinte días de diferencia y sus respectivas familias vivían a un puñado de manzanas de distancia. Es decir, Suárez y Cavani fueron vecinos salteños.