REAL MADRID

La ficha del partidillo que Mbappé jugó con el Madrid: se llamaba Kylian y actuó de extremo derecho

Su visita fue una invitación del club, por medio de Zidane. "Tiene ADN del Real Madrid", confesó uno de los 'jefes' que presenció en directo sus entrenamientos.

Mbappé se fotografió con Cristiano cuando estuvo en Valdebebas, en 2012. /
Mbappé se fotografió con Cristiano cuando estuvo en Valdebebas, en 2012.
Enrique Ortego

Enrique Ortego

Oficialmente, para los archivos de la cantera del Real Madrid, Mbappé nunca pisó los campos de entrenamientos de la Ciudad Deportiva en diciembre del 2012. En aquella semana, más concretamente entre el 10 y el 16, aunque las fechas bailan según los informadores, quien sí formalizó tres entrenamientos y un partidillo montado ex profeso para ver sus habilidades, fue un tal Kylian. Así, por el nombre de pila, fue presentado entonces a todos los técnicos y compañeros que sí pueden dar fe de que el ahora campeón del mundo se entrenó en el campo cinco de Valdebebas. Y así consta en la ficha del partidillo disputado entre el Cadete B, el equipo en el que fue integrado, y el Cadete A.

Kylian Mbappé, nombre y apellido, nunca lo ha negado. Incluso lo ha reconocido públicamente en alguna entrevista. Justo cuando iba a cumplir 14 años, el 20 de diciembre de 2012, viajó a Madrid. Le acompañaban su padre, Wilfrid, entonces técnico formador del Bondy, el club de las afueras de París en el que él jugaba; su madre, Fayza, exjugadora profesional de balonmano; y su tío Pierre, exfutbolista y entrenador. Aceptaron una invitación del Real Madrid, para visitar la ciudad y conocer las instalaciones del club. Tanto el estadio Santiago Bernabéu, donde acudieron el domingo 16 de diciembre a un partido de Liga contra el Espanyol (2-2), como las instalaciones de Valdebebas, en las que se entrenó durante cuatro días. El promotor de la operación fue Zinedine Zidane, entonces asesor del presidente Florentino Pérez.

Jugador de élite con 13 años

Sobre lo que sucedió en torno a Kylian Mbappé en aquella semana de diciembre de 2012 siempre han existido diferentes versiones. Oficialmente, para el club blanco aquello fue una invitación sin más y no una prueba futbolística como tal. Sin embargo, aprovechando la ocasión, los dirigentes y técnicos del Real Madrid decidieron que no estaba de más observar en directo, en sus propios campos, si todo lo que se decía en el país vecino sobre el joven futbolista era cierto. Quien puso al club blanco en la pista del prometedor jugador fue nada menos y nada más que Zinedine Zidane, que tenía información privilegiada de primera mano al respecto.

En Valdebebas, por su edad, el primer día de entrenamiento fue incluido en el Infantil A, pero a los dos días todos se dieron cuenta de que por sus condiciones técnicas y físicas estaba sobrado y fue asignado al Cadete B que entonces, temporada 2012-13, entrenaba Rubén de la Red, con Joaquín Sánchez de segundo técnico y Juan Manuel Piñero como preparador físico. En la tribuna, Zidane no se perdió ningún entrenamiento, pero también estuvieron presentes, aunque se dejaran ver menos, los máximos responsables de la cantera. Evidentemente a todos les pareció un jugador especial. "Con ADN del Real Madrid", según confesó uno de los 'jefes' que presenció en directo todos sus entrenamientos.

De extremo y de mediapunta

Paco de Gracia, jefe de captación del club en aquellos momentos, recuerda que "físicamente era superior a todos y técnicamente también destacaba. Era una de esas situaciones en las que no podían existir dudas desde el punto de vista de sus cualidades futbolísticas. Otra cosa bien distinta serían las negociaciones que pudiera haber luego o que la familia no quisiera que dejara Francia tan joven. Mi misión era el informe puramente futbolístico y fue positivo, por supuesto. Todos los técnicos coincidieron en su análisis".

La ficha de la primera parte del partidillo: Kylian fue extremo derecha.
La ficha de la primera parte del partidillo: Kylian fue extremo derecha.

Los técnicos del Cadete A y del Cadete B, Santiago Sánchez y Rubén de la Red, recibieron el mandato de organizar un partidillo de 80 minutos, 40 + 40, para ver en acción al francés con más detenimiento. En la primera parte, Kylian jugó como extremo derecho y en la segunda, como mediapunta. En ambas posiciones se dejó notar. De la Red recuerda su velocidad. "Con espacios marcaba las diferencias. Era delgadito, pequeñito, incluso para sus 14 años. Nos mirábamos entre nosotros cuando cambiaba el ritmo". Joaquín Sánchez y Juan Ángel Piñero estuvieron más encima que nadie de él esos días. "Le explicábamos los entrenamientos en la pizarra, en el vestuario. Era más sencillo para él porque no hablaba español, pero nos llamó la atención que lo entendía todo a la primera. No había que repetirle los movimientos. No era muy combinativo, pero sí perpendicular, profundo. Recibía y se iba. Para sus compañeros su presencia no fue nada novedoso. No era extraño que llegaran jugadores a prueba y casi todos solían ser más o menos importantes".

Para ratificar las palabras de los técnicos, Manu Hernando, que jugó aquel partidillo de entrenamiento, asegura que tardó mucho tiempo en identificar a Mbappé con el pequeño Kylian. "En la temporada 2019-20 coincidí en el Racing de Santander con Luca Zidane y, viendo la televisión, me preguntó que si me acordaba de un chaval que se había entrenado con nosotros unos días en Valdebebas... y me dijo que era Mbappé. No me lo podía creer. Me acordaba de que era pequeño. Le vimos unos días y dejó de aparecer. No le di más importancia. Pobrecillo, no se ha quedado con nosotros, pensé, pero sin más".

Ficha de la segunda parte del partidillo: Kylian se movió por la mediapunta.
Ficha de la segunda parte del partidillo: Kylian se movió por la mediapunta.

Joaquín añade un detalle que le llamó la atención. "El partidillo creo que lo ganó 2-1 el Cadete A, pero estuvo mucho igualado. Nosotros, con el tiempo, al saber quien era y en lo que se había convertido, dimos más valor a aquella situación. Kylian era introvertido, eso se ve, se nota. No hablaba. Miraba al suelo. Nunca se equivocaba dos veces en la misma acción de repetición. A la segunda, siempre resolvía bien. Él trabajó los movimientos que nosotros hacíamos normalmente, como los de espacios reducidos. No preguntaba como tal, pero con los ojos te decía que lo había entendido. Hablaba con la mirada. Su intención era llegar pronto al área, tanto cuando jugó en la banda, como por dentro. Además, tuvo la suerte de entrenarse con un equipo con talento. En ese cadete estaba Achraf, Luca Zidane, Óscar Rodríguez, Manu Hernando, Dani Gómez... A lo mejor en el remate no era todavía preciso, pero sí era ya atrevido. Puede que le faltara un poco más de finalización, pero tenemos que tener en cuenta que todo era nuevo para él y, sobre todo, no entendía el idioma".

Gran evolución física

Piñero pone el punto sobre su físico. "Tenía una capacidad de aceleración muy alta y también facilidad para cambiar de dirección. En el uno contra uno ya era como es ahora. Dominaba la aceleración y la pausa. Creo que él sabía dónde estaba entrenándose. Posiblemente entonces no se podía vislumbrar cómo iba a mejorar en el aspecto físico. Era muy finito, no se podía pensar en que se transformase en el monstruo físico que es ahora. Sobre todo de piernas. Creo que su progresión ha sido mayor en el plano físico que en el técnico, en el que ya dejaba intuir que lo tenía".

En el informe: fichar o no fichar era la última pregunta. Todos pusieron que sí, evidentemente. Muchas firmas. Zidane incluido. Las de los entrenadores del Cadete B, la del jefe de captación. Recientemente, la madre de Kylian, Fayza, ahora convertida en su representante, por no decir que en mucho más que su consejera, comentó que a Madrid vinieron de visita para dar una sorpresa a su hijo: "Desde muy niño siempre había declarado sentirse seguidor del equipo blanco. Fue más un regalo de cumpleaños y aceptar la invitación del club que una confirmación de su nivel futbolístico en los entrenamientos. Eso ya lo teníamos claro".

Sin embargo, las negociaciones como tal, existieron y las exigencias de la familia resultaron bastantes elevadas para un chaval que cumplía en esos días 14 años, según los que aunque no estuvieron presentes en la reunión, sí tuvieron información posterior. El Real Madrid, aún consciente de las dimensiones futbolísticas del chaval para su edad, nunca estuvo dispuesto a entrar en ninguna puja con los otros clubes que le pretendían. Zidane sabía perfectamente que varis entidades franceses y extranjeras habían estado reunidos con la familia, pero el club intentó mantener el equilibrio y el guión más o menos establecido con los jugadores de esa edad. La experiencia vivida con otros chavales de esos años aconsejaba no tirar la casa por la ventana. Lo que nadie podía intuir es todo lo que ha pasado desde entonces. Al fin y al cabo, han pasado casi una década.