REAL MADRID

¿Por qué Vinicius dice que lleva 100 goles y las bases de datos le apuntan uno menos?

El brasileño cuenta como suyo un tanto al Real Valladolid en la temporada 2018-19… que las plataformas especializadas no le otorgan a él.

Vinicius celebra la victoria ante el Barça con los aficionados. /REUTERS
Vinicius celebra la victoria ante el Barça con los aficionados. REUTERS
Manuel Amor

Manuel Amor

Vinicius (23 años) festejó este domingo una triple alegría: la victoria en el Clásico que encarrila la Liga (3-2), su diana de penalti y, supuestamente, haber alcanzado la centena de goles entre el Real Madrid (83), Flamengo (14) y Brasil (3). "¡¡¡100 goles como profesional!!!", escribió en X sólo una hora y media después del triunfo junto a emojis de júbilo. La inmensa mayoría de bases de datos, sin embargo, le otorgan sólo 99.

Para encontrar el origen de la discordia hay que remontarse a la temporada 2018-19, la primera del brasileño en Chamartín. En la jornada 11, ante el Real Valladolid y en el debut de Solari, Vini se apuntó su primer tanto con el primer equipo… en una acción un tanto afortunada: se internó en el área y le pegó en dirección al córner, pero su tiro golpeó en Kiko Olivas (defensa rival) y el rebote despistó a Masip. A pesar de que el delantero lo celebró por todo lo alto y que lo cuenta como suyo, ninguna de las plataformas especializadas (Wyscout, BeSoccer o Transfermarkt) se lo contabilizan a él.

En cualquier caso, se trata de algo anecdótico y que no debe opacar la realidad de Vinicius: su crecimiento en la definición ha sido exponencial y está viviendo su mejor campaña a nivel goleador. En 22 partidos de Liga ha marcado 13 dianas, una media de casi 0,6 por encuentro. Está por encima de la del curso pasado (0,3) e incluso de su porcentaje en la 21-22 (0,48), en la que registró su tope realizador con 17 tantos en la competición doméstica. De seguir este ritmo en la seis jornadas que quedan, estará en disposición de superar su récord y no quedarse tan lejos del Pichichi, algo casi impensable en sus inicios.

La curva de sus números evidencia el desarrollo que ha obtenido, en gran medida, gracias a su trabajo individual y a su esfuerzo por progresar. En Flamengo destacó más por su desborde y velocidad que por sus estadísticas (10 goles en 55 partidos) y agudizó su problemática con su traspaso al Madrid, con lagunas en los últimos metros que le colocaron en el disparadero y en el foco de las críticas.

EVOLUCIÓN GOLEADORA DE VINICIUS

Su frustración se hizo evidente en momentos como el choque frente a Osasuna de la 19-20, en el que marcó y rompió a llorar sobre el propio césped. Sus lágrimas reflejaron su momento: muchos habían dejado de confiar en él y se le achacó que jamás tendría gol, una afirmación recurrente que ha silenciado con el paso de las temporadas. Después de perforar las redes contrarias sólo una vez en Liga en la 18-19 (en 18 encuentros) y mantener la misma tendencia en la 19-20 (tres en 29) y la 20-21 (tres en 35), el aterrizaje de Ancelotti en el banquillo en la 21-22 le sirvió para explotar: 17 (y 13 asistencias) en 35.

El italiano le dio cariño y confianza, a pesar de empezar apostando por Bale y Hazard en los costados en las primeras fechas, pero con quien Vini empezó a evolucionar (además de con Solari, el primero que le dio continuidad) fue con Zidane. El francés le acompañó en muchas de las infinitas rondas de disparos que comenzó a practicar en Valdebebas después de los entrenamientos para mejorar su puntería. Su rutina cristianesca fue una de las claves de la mejoría, además de su confianza y su cuidado personal: en su casa practica sesiones de fisioterapia de más de dos horas y se ejercita prácticamente a diario en su gimnasio personal, presidido por una imagen gigante de CR7.

Ahora, olvidada toda aquella etapa de crisis, se ha erigido en el líder indiscutible del equipo junto a Bellingham. A pesar de que ha sufrido más lesiones de la cuenta (dos percances musculares que le tuvieron casi tres meses de baja), está a sólo cinco goles del Pichichi Dobvyk y suma los mismos que Griezmann o Lewandowski. Su progreso no se resume sólo con cifras; ha añadido muchísimos recursos más a su juego, pasando de ser un extremo puro a un atacante de tres carriles (Carletto le viene ubicando como '9') que cada vez traza desmarques más inteligentes y es más certero al primer toque.

Su tanto 100 (o 99, como se quiera mirar) llegó ante el Barcelona, su contrincante favorito y al que le he marcado ya siete veces (sólo al Valencia, con ocho, le ha hecho más). Y tuvo una dedicatoria especial: a Tom Brady, la mayor leyenda de la historia de la NFL y ganador de siete anillos con New England Patriots y Tampa Bay Buccaneers. Vinicius, un amante del deporte norteamericano, estaba avisado de su presencia en el palco e imitó el lanzamiento de un quarterback. Brady se lo agradeció después en el vestuario y en redes sociales.

El Vinicius que ahora se carga de responsabilidad con el '7' es un futbolista radicalmente distinto al que llegó con el '28' y que festejó su primer éxito, con Kiko Olivas (ahora en el Cartagena) de por medio, en un duelo ante el Pucela en el Bernabéu. Ayer volvió a doblegar al Barça y su mente se centra ya en el siguiente desafío: las semifinales contra el Bayern. Cuando vuelva a celebrar, y él contabilice su 101, muchos le felicitarán por un centenario que esconde una paciencia y capacidad de desafío mucho mayores que un simple número.