FC BARCELONA

Iñigo Martínez dice 'basta' ante el acoso que sufren los jugadores del Barça en la ciudad deportiva

El futbolista del FC Barcelona salió del coche para recriminarle a un 'tik toker' que le insultara: "Que sea la última vez que me lo dices".

Iñigo Martínez se encara con un tiktoker. @julenathclub
Alberto Martínez
Alex Pintanel

Alberto Martínez y Alex Pintanel

Iñigo Martínez dijo basta en la mañana del domingo, después del entrenamiento de recuperación de la plantilla azulgrana tras ganar a Las Palmas, al acoso que sufren los jugadores de la primera plantilla por parte de los 'tiktokers' que los esperan en los exteriores de la Ciudad Deportiva Joan Gamper. El propósito no es otro que buscar reacciones de los futbolistas y grabarlas para poder hacerse virales en sus redes sociales. Incluso en ocasiones otros buscan camisetas firmadas o prendas que venden por aplicaciones de móvil a precios superiores a 1.000 euros. En este caso, el central vasco, ya cansado de esta rutina un día sí y otro también, detuvo su vehículo y les recriminó su comportamiento.

El futbolista se bajó del coche y les espetó "que sea la última vez que me llamas tonto", frase que repite varias veces delante de varios tiktokers habituales a la ciudad deportiva. El futbolista levantó incluso el tono de voz mientras varios grababan con sus móviles toda la escena.

No es la primera vez que le ocurre a un futbolista. Hay otras escenas que han formado parte de los vídeos más virales de los últimos años. Samuel Umtiti también salió del coche para recriminarle la misma actitud a algunos de ellos, mientras que a Lewandowski le robaron cuando abrió la ventanilla del coche. "El objetivo es conseguir seguidores a través de las grabaciones. Muchos lo hacen para sacarse dinero porque no trabajan", explicó a su día a Relevo uno de los tiktokers habituales de la Ciudad Deportiva culé. Los influencers más reconocidos tienen entre uno y dos millones de seguidores. La red social les paga unos 30 euros por cada millón de visualizaciones.

"Vamos a hoteles, aeropuertos, ciudades deportivas e incluso alguno se va de viaje. Los jugadores que funcionan muy bien en redes son por ejemplo Lamine, Lewandowski, Ter Stegen, Pedri o Gavi", añadió este tiktoker en el reportaje publicado el pasado 7 de diciembre.

Los jugadores están hartos pero no se puede hallar solución

Desde 2017 la presencia de los tiktokers en la Ciudad Deportiva se ha convertido en práctica habitual. Una práctica que tiene hartos a los futbolistas, que en muchos casos se encuentran acorralados e indefensos, y se ven obligados a dar coba a un negocio del que ellos son las víctimas tal y como le sucedió al central vasco a la salida del entrenamiento del domingo.

Hace meses un tiktoker se puso delante del coche de Gündogan. Joao Cancelo también lo ha sufrido en sus propias carnes y anteriormente ya hubo problemas con Messi, Riqui Puig o Umtiti. El central francés también bajo de su coche para encararse con uno de ellos. "Se les provoca para que reaccionen mal. Buscan una respuesta alterada. Muchos de ellos son menores así que los futbolistas tiene que tener cuidado y mantener la calma porque se exponen mucho", explicó en su día a Relevo Rafa Soldado, responsable de seguridad del primer equipo azulgrana entre 2015 y 2022, que vivió el crecimiento de una tendencia que se ha convertido en un problema.

Los futbolistas tienen consignas claras por parte del club para evitar futuros problemas. "Les decimos que mantengan las ventanillas cerradas, que no bajen del coche para evitar robos y que no caigan en provocaciones y mantengan la calma en todo momento", reconoció Soldado. El club incluso decidió dejar de informar de los horarios de entrenamiento, aunque hace pocas semanas lo han recuperado, a raíz del robo de un reloj a Lewandowski.

Actualmente, la seguridad del club trabaja con la Policía Local de Sant Joan Despí y con los Mossos d'Esquadra. El club se comunica a través de un correo para informarles de la operativa semanal con los horarios de los entrenamientos para prevenir y actuar en días señalados y poder montar un buen dispositivo. A pesar de ello y al tratarse de un lugar público la situación es complicada.

"Hay jugadores que nos tienen controlados y ya no paran y a muchos no les gusta que les grabemos", nos explicó uno de los tiktokers que suele frecuentar Sant Joan Despí. Conocen todos los movimientos de los futbolistas, las puertas por las que salen, a dónde van y las casas en las que viven. Ahora no solo están en la rotonda principal de la entrada. Si tienen claro qué firma quieren se saben los recorridos que hacen los jugadores y les esperan en otro lugar estratégico. Iñigo dijo basta de manera más explícita este domingo.