EL FÚTBOL DE 'MENDI'

Hoy debutan más jóvenes y se jubilan más tarde

José Luis Mendilibar

José Luis Mendilibar

Gavi, precoz debutante en el Barça y en la selección española. /Getty
Gavi, precoz debutante en el Barça y en la selección española. Getty

Lo malo que tiene para un entrenador no tener un banquillo en el que sentarse todas las semanas es que tiene mucho tiempo libre y esas horas muertas te las pasas viendo fútbol. Y no lo escribo como reproche, sino como realidad palpable. En las últimas semanas me ha dado por comprobar las edades de los jugadores de casi todos los partidos que veo. Sobre todo de la Champions, que es la competición con más resonancia internacional, pero también he estado buscando comparaciones de edades entre las cinco grandes Ligas y me he encontrado con datos interesantes.

Parto de mi propia experiencia. Yo hasta los 21 años jugué en el filial del Athletic y luego, hasta los 32 que me retiré, pasé por clubes de Segunda B y Segunda, sin llegar a debutar en Primera. En esos años y después me llamaban la atención la edad con la que debutaban en Primera, ¡en Primera! jugadores como Raúl, Etxberría, Casillas, Reyes...

Ahora esos casos se multiplican. Cada vez hay más jugadores de 'veintipocos' años jugando en clubes de Champions y a la vez compruebas que los futbolistas que han ganado el Balón de Oro en los últimos años han cumplido todos bien cumplida la treintena: Messi, Modric, Benzema...

Las razones por las que se llega a esta situación las conozco perfectamente porque forman parte de mi trabajo diario: la alimentación, la preparación individual que realiza cada futbolista y se suma a la colectiva dentro de cada equipo, las horas de descanso, los entrenamientos de prevención de lesiones, la dedicación exclusiva... pero aun así me sorprende con el descaro que compiten los jóvenes en la alta competición. En esta primera fase de la Champions, ha habido clubes que han disputado sus partidos con una media de edad bajísima. Y no solo en un encuentro determinado, sino en todos los que han jugado.

Por ejemplo, décima arriba, décima abajo, la media del Salzburgo ha sido de 22 años; la del Copenhague, de 23; la del Bayer Leverkusen, 24, igual que la del Shakthar Donetsk... Como algunos de estos equipos, además, han sido rivales directos de los españoles en sus respectivos grupos, la comparación era casi obligada y observabas que salvo el Barcelona que ha jugado con futbolistas con una edad media de 26 años, la del Real Madrid era del 28,5; la del Atlético de 29 y la del Sevilla, casi 30. Edades más normales y propias de la gran competición y de las exigencias que tienen nuestros grandes clubes, mucho más elevadas que las de los otros. 

Ya hemos visto la depresión que han suscitado las eliminaciones, sobre todo, del Barcelona y el Atlético y, sin embargo, si el Salzburgo o el Copenhague quedan fuera en la fase de grupos no ocurre absolutamente nada. También tengo en cuenta que estos clubes se contempla un escenario de negocio. Hacen jugar desde muy jóvenes a jugadores con cierto talento y buena presencia física para después poderlos vender y mantener una buena situación económica que le permita seguir formando equipos competitivos para afrontar estos torneos continentales.

En nuestra Liga, en líneas generales, nos cuesta más sacar a jugadores menores de 20 años. No lo digo solamente porque las estadísticas señalen que de los cinco grandes campeonatos europeos somos el de la media de edad más alta, 27,38; por los 26,55 de la Premier; los 26,68 de la Serie A; los 26,30 de la Ligue 1; o los 26,54 de la Bundesliga... Lo expongo porque yo soy el primero a quien, en mis equipos, le cuesta tirar de los chavales. Me gusta contar con plantillas cortas, 23 jugadores por ejemplo y, entre ellos sí puedo tener un chaval joven, pero tiene que ser tan bueno como para ser titular sin problemas. Lo que no me gusta es tener tres o cuatro 'niños' para completar el cupo de 25 y que luego no tengan minutos. O son muy buenos para jugar siempre o que sigan formándose y creciendo en los filiales. El problema en estos casos es que en clubes como el Eibar, por ejemplo, los filiales no suelen estar ni siquiera en la Segunda B o lo que antes era la Tercera, sino en divisiones más bajas. Entonces se crea una gran distancia competicional entre los equipos en los que juegan y a los que deben subir.