OPINIÓN

De la Fuente encuentra la fórmula para ir a la final: equipo + individualidades

Los jugadores de la Selección, tras meterse en la final. EFE

A una selección que se planta en la final de la Eurocopa con pleno de victorias y dejando por el camino a rivales como Croacia, Italia, Alemania y Francia, por no citar a Albania y Georgia, no se le puede discutir absolutamente nada. Imposible. Me da la impresión que esta España de Luis de la Fuente está sorprendiéndose a sí misma. Decía el seleccionador que lo más importante de todo es que los suyos formaban un equipo de la 'e' a la 'o' y ahora ya podemos decir que no solo es un colectivo que funciona como tal, con solidaridad y espíritu común de sacrificio, es un equipo que ha encontrado sus individualidades. Y estas, a la postre, son los que te ganan los partidos como este. Y los títulos.

Son los genios. Los elegidos para la gloria. Cada uno en lo suyo. Estoy hablando, por ejemplo, de Rodri, de Lamine Yamal, de Nico Williams, de Dani Olmo... Y podría seguir enumerando más compañeros, pero ellos están en un escalón superior. No creo que ningún colega se pueda ofender si se señala a estos hombres, algunos niños, como los líderes de un bloque que está compitiendo en las buenas y en las malas. A lo mejor no es casualidad que cuando peor lo estaba pasando España contra Alemania apareciera Dani Olmo para marcar el primer gol y dar el segundo, el de la victoria. Y tampoco es azar que cuando Francia había logrado sacar de sus casillas a España con su tempranero gol, aparezca un imberbe de 16 años al que se le ocurra rematar desde 20 metros y colocar el balón en la escuadra. Como tampoco es albur que a Dani Olmo se le ocurra hacer el control que hace en el segundo tanto y sacarse a esa velocidad el posterior remate que hubiera acabado en la portería, aunque no lo hubiera tocado Koundé.

¿Qué se puede añadir de Rodri? Es un futbolista inmenso. De época. Su zona de referencia y de influencia comienza a no tener límites. Comienza en un área y acaba en la otra y abarca desde la cal de la banda derecha a la pintura blanca de la banda izquierda. Atrae rivales. Kanté y Rabiot corriendo detrás de él como si fueran juveniles incapaces de robarle un balón. El póker de individualidades de este equipo de la 'e' a la 'o' hay que cerrarlo con Nico Williams, un futbolista que crece cada partido. No es solo físico, velocidad, desborde, remate... Nico está demostrando que comienza a dominar el arte del juego, del pase, de la colocación... y también del sacrificio que corre detrás de su lateral de turno.

Una nómina que mezcle colectivo e individualidades está llamada a pasearse por el 'paseo de los campeones'. Esta Selección está a un paso de ello, pero ofrece la sensación de que ya ha hecho lo más difícil. Cada partido que pasa son más los jugadores que se unen al bien común hasta convertirse en un equipo de 'diecitantos' jugadores. Todos los que salen cumplen. Vivian es el penúltimo ejemplo. Más que interesante su comportamiento y rendimiento los minutos que estuvo sobre el campo. Uno más para la causa.