FORMULA 1

¿Es la F1 un deporte? Tres expertos debaten: "Usain Bolt no duraría ni tres vueltas"

Las exigencias físicas y mentales a las que se someten los pilotos de F1 les obligan a completar una preparación física intensa para poder sacar el máximo rendimiento de sus coches.

Carlos Sainz se ejercita con las pesas en el gimnasio. /CARLOS SAINZ
Carlos Sainz se ejercita con las pesas en el gimnasio. CARLOS SAINZ
Sergio Lillo

Sergio Lillo

Todavía hoy, 72 años después del primer Mundial de Fórmula 1 y casi 100 después de las primeras 24 horas de Le Mans, hay debate sobre si, apoyados por una máquina, los pilotos son deportistas y si sus disciplinas merecen ser consideradas como deporte. En Relevo hemos hablado con varios especialistas de la preparación física para salir de dudas; adelantamos que su respuesta ha sido unánime.

Pero antes, ¿qué es deporte? Según la Carta Europea del Deporte de 1993: "Deporte significa todas las formas de actividad física que, a través de una participación informal u organizada, tienen por objetivo mejorar el estado físico y mental, formando las relaciones sociales o la obtención de resultados en competición a todos los niveles".

La Real Academia Española (RAE) ofrece esta definición alternativa y más concisa: "Actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas".

Entonces, ¿son la Fórmula 1 y el automovilismo un deporte? La respuesta, si tenemos en cuenta la preparación intensa a la que se someten desde hace años los pilotos que han pasado por sus exclusivas parrillas y la exigencia física y mental para poder llevar al límite sus vehículos, es contundente. El Dr. Riccardo Ceccarelli, que ha trabajado en la F1 desde 1989, desgrana cómo ha cambiado su propia percepción.

"Antes de empezar a trabajar en 1989 en la F1 yo también pensaba que no era necesario ser atleta para pilotar coches. En Italia, cuando comencé a trabajar como médico, toda persona que competía en un deporte debía pasar una revisión médica en un centro especializado. Cuando venía un piloto, el protocolo decía que bastaba con un electrocardiograma en reposo. Si, en cambio, eras tirador de arco, hacía falta también uno en esfuerzo. Solo en el automovilismo y en la petanca era suficiente con un electro en reposo porque parecían no ser tan exigentes para el cuerpo", recuerda.

Carlos Sainz se ejercita en el gimnasio.  CARLOS SAINZ
Carlos Sainz se ejercita en el gimnasio. CARLOS SAINZ

"Cuando empecé a trabajar en F1 (en 1989 con el equipo Leyton House y el piloto Ivan Capelli) me di cuenta de la ignorancia que había sobre el automovilismo por falta de estudios. Aquel año, los pilotos me preguntaron cómo debían entrenar y yo les respondí: 'No lo sé, pongamos un sensor de frecuencia cardiaca y evaluemos el esfuerzo'. En Hockenheim 1989 se lo puse y salió una media de 173 ppm [pulsaciones por minuto] durante dos horas. ¡Caspita, era muchísimo! Ahí comencé a entender que era un deporte de verdad".

De igual modo, Iván Rodriguez Hernández, responsable de Reebok Rendimiento en Reebok Sports Club y cofundador de Xinergia Top, corrobora las palabras del experto italiano.

"Es un deporte puro y duro, y exigente, además. Exige una combinación de concentración y un compromiso cuerpo y mente que no podría realizar cualquier deportista. A nivel físico, no necesitan una fuerza ni una resistencia enormes, pero sí un equilibrio de todo ello. Los pilotos han de tener una enorme capacidad de resistencia a la fatiga y de concentración. Tienen una alta exigencia físico-mental", apunta este preparador físico, que ha trabajado con Carlos Sainz, padre e hijo, y la piloto Tatiana Calderón, entre otros.

Los pilotos de Fórmula 1 también han de tener una musculatura capaz de soportar fuerzas G (fuerza de la gravedad en la Tierra) que rondan los 4,5 y los 7G laterales, con picos puntuales mucho más elevados en caso de accidentes. Por ejemplo, el impacto de Max Verstappen contra las protecciones en el GP de Gran Bretaña 2021 tras su incidente con Lewis Hamilton registró un pico máximo de 51G, es decir, 51 veces el peso del piloto (67kg x 51 = 3.417 kg).

No obstante, el Dr. Ceccarelli subraya que las cargas de entrenamiento en la musculatura del cuello se han reducido en los últimos años, debido a la presencia del HANS (dispositivo de seguridad que limita los movimientos del cuello a través del casco) y de los reposacabezas incluidos en el monoplaza. La imagen del impresionante cuello de Fernando Alonso a principios de los 2000 ha pasado a ser parte del imaginario colectivo. La necesidad de rebajar el peso de los pilotos con las nuevas normativas técnicas supuso también un punto de inflexión.

Carlos Sainz se ejercita en el gimnasio.  CARLOS SAINZ
Carlos Sainz se ejercita en el gimnasio. CARLOS SAINZ

"En su momento, el cuello era fundamental: no había reposacabezas y el cuello se movía muchísimo. Cuando trabajamos con Fernando Alonso en su primera época en Renault, insistimos mucho en el trabajo del cuello, ¡solo hay que ver las fotos! Pero desde entonces se ha prestado mucha atención al peso del piloto, a la vez que han aumentado las medidas de seguridad. ¿Qué ha sucedido? Que hemos tenido que reconfigurar la fisionomía de los pilotos a nivel muscular, porque si tengo músculos de culturista, tengo 2 kg de más que no sirven. Si el ingeniero me hace quitar el reloj para ir más ligero o no me deja poner el pulsómetro del pecho para ahorrar 10g y luego llevo dos kilos extra, es estúpido", afirma el galeno italiano.

¿El motivo? La necesidad de bajar al máximo posible el peso corporal de los pilotos tras los cambios normativos que han llevado a aumentar el peso mínimo del coche progresivamente desde 2008 (de 585 kg, a los 798 actuales). ¿Por qué? Los ingenieros han buscado usar el máximo posible del peso para las estructuras del vehículo sacrificando el de los humanos que los pilotan. No obstante, la FIA tomó cartas en el asunto en 2019 y estableció un peso mínimo para el piloto de 80 kg. Si no llegan, se añaden lastres dentro del habitáculo hasta alcanzar esa cifra.

¿Cómo entrena un piloto de Fórmula 1?

Aunque el trabajo en gimnasio –en ocasiones a través de máquinas especiales diseñadas por los propios preparadores físicos– para mejorar la fuerza-resistencia del cuello, los brazos y la musculatura de hombros y espalda sigue siendo una pieza básica de todo piloto, el core (músculos de la zona central del cuerpo como, por ejemplo, los abdominales) y el trabajo cardiovascular le han ganado terreno.

Un core bien desarrollado "permite que tengas que trabajar menos otros grupos musculares", subraya Rodríguez. "Tienen que tener un core a nivel de gimnasta, no para hacer el cristo o la plancha, pero cuanto más se acerquen a esto, menos esfuerzos específicos necesitarán de zonas muy concretas que pueden generar fatiga y lesiones". Para dejar claro hasta qué punto la fuerza máxima no condiciona los resultados, el Dr. Ceccarelli añade: "En carrera, quizás usan el 50-60% de su fuerza muscular para pilotar. Si están un poco fuera de forma, quizás lleguen a usar el 70%, pero eso no cambia un resultado".

Todo ello, pese al hecho de que contar con dirección asistida en los coches de F1 reduce en cierto sentido la exigencia física en brazos, hombros y cuello. No ocurre lo mismo en otras categorías como la IndyCar o el Formula Regional European Championship, que carecen de esta ayuda a la conducción.

¿Es la F1 un deporte? Tres expertos debaten: «Usain Bolt no duraría ni tres vueltas»

"Cuando entrené a Alexander Rossi en la IndyCar, nos dimos cuenta de lo que es un coche físico de verdad. Le vi fracturarse una costilla por las fuerzas G en una curva en Barber Motorsports. Pero también era capaz de llevar el setup a un límite donde los demás no podían por su físico", cuenta Carlos Corell, preparador físico que ha trabajado con el piloto estadounidense, ex de la F1, entre otros.

Lo que sí puede llegar a definir un resultado es la resistencia a la fatiga, como coinciden los expertos del entrenamiento deportivo consultados. Esto es: los pilotos deben entrenar el apartado cardiovascular junto con el mental, de tal manera que sean capaces de resistir la exigencia de conducir un vehículo a alta velocidad, con cambios de marcha, de configuraciones en el volante mientras compiten rueda a rueda con sus rivales, de estrategia y, en ocasiones, con altas temperaturas, sin perder la concentración.

¿Se puede entrenar el cerebro?

"Es un deporte en el que todo va tan a la milésima que pequeñas carencias de forma física o de concentración, o fallos por tener fatiga extrema, van a generar grandes diferencias entre un piloto y otro. Cuando estás cansado, la forma que tienes de pensar, no es igual, y ellos tienen que estar al 150% en ese sentido en cada momento", apunta Rodríguez.

"Sobre todo en la preparación invernal la clave es entrenar fatigando mucho el sistema nervioso. ¿Cómo? Con un trabajo de supravelocidad. ¿Qué es? Por ejemplo, si estás acostumbrado a ir en bici a 90 pedaladas por minuto, lo que haces es series a 110. Es un esfuerzo enorme para el sistema nervioso porque tiene que estar mandando órdenes de contrae-relaja-contrae-relaja durante varios minutos a gran velocidad. Esto genera una fatiga general tremenda y, si después le metes el trabajo de coordinación (juegos de luces, simulador, etc.), te genera esa resistencia a la fatiga que permite que sigan concentrados a pesar de acumular un cansancio importante en el sistema nervioso".

En Formula Medicine han ido más allá y han patentado su propio sistema de entrenamiento cerebral: 'Mental Economy Training'. Para ello utilizan unos sensores que detectan la activación de diferentes zonas del cerebro mientras se está realizando según qué tareas y esto les permite, a través de unos algoritmos propios, establecer el nivel de eficiencia de cada piloto en cada situación.

"Hay que entrenar la capacidad de limpiar la mente, porque un piloto no puede conducir con la cabeza llena de pensamientos; tiene que ser capaz de estar focalizado, de hacer una cosa en automático y otra mientras razona (dual task); debe entrenar la capacidad de tomar decisiones; debe entrenar la capacidad de ser muy reactivo durante mucho tiempo; ser capaz de relajarse. En el gimnasio mental es como si el cerebro fuese un músculo y entrenamos todas sus capacidades, ya sea para la resistencia o para esfuerzos puntuales", apunta el Dr. Ceccarelli.

"Conseguimos medir qué rendimiento tienen de concentración; somos capaces de aumentar o disminuir la dificultad y determinar a qué rendimiento mental has entrenado, cuánto has consumido a nivel cardiovascular, pero también a nivel cerebral con unas bandas con sensores. Es como si el cerebro estuviera en una tapiz rodante y además, lo medimos y les decimos la eficiencia cerebral de 0 a 100 con un algoritmo de creación propia. Así, juntamos el rendimiento, la frecuencia cardiaca y la eficiencia cerebral".

¿A qué deportistas se parecen los pilotos de F1?

El automovilismo exige a nivel físico diferentes aptitudes que lo hacen asemejarse a otros deportes de características muy diferentes, según los expertos consultados por Relevo. Así, los pilotos deben completar una preparación física que les hace ser una mezcla de triatletas, boxeadores y gimnastas.

"Uno con el que podemos compararlo es el boxeo. ¿Por qué? Porque en ambos estás solo, no es un deporte de equipo; tienes que tener dotes de resistencia, de fuerza, de velocidad, de reactividad, de seguridad en ti mismo. Debes tener miedo del riesgo, saber que te puedes hacer daño. Son muy similares en cuanto a características físicas", apunta el Dr. Ceccarelli.

Carlos Sainz entrena en la bicicleta estática a altas temperaturas.Carlos Sainz

No es raro tampoco ver a los pilotos entrenar dentro de saunas en condiciones de alta humedad y temperatura antes de carreras como la de Singapur. Ser capaces de rendir física y mentalmente en esas situaciones de deshidratación es clave. Sirven de ejemplo los tres kilos que Lewis Hamilton perdió recientemente en el GP de Francia, donde la temperatura del asfalto registró 55ºC y el inglés se quedó sin bebida.

"Tendemos a pensar que es solo el tema físico lo que define a un atleta, pero las exigencias mentales y físicas del automovilismo no es algo que pueda asumir todo el mundo. Metes a un Usain Bolt en un F1 y no duraría ni tres vueltas. No es fácil controlar todos los elementos ni ser eficiente dentro del coche", subraya Corell.

Aunque los trofeos y la gloria no dependen solo de su preparación física y mental, ni siquiera de su capacidad de mantener el ritmo durante vueltas y adelantar al límite, los pilotos actuales han desmontado hace tiempo el mito de bon vivant de otras épocas. Para subirse a un coche a más de 300 km/h hace falta algo más que habilidad y una pizca de locura.

¿Cómo sería un día de entrenamiento tipo para un piloto?

El entrenamiento diario varía en función de la época de la temporada en la que se encuentre el piloto, de su estado de forma y del calendario competitivo que tenga por delante. Corell asegura que esa es una de las claves, saber adaptar el entrenamiento a las exigencias del momento y crear una buena base en la pretemporada.

Entrenamiento base de pretemporada

  • Sesión de bicicleta durante la mañana (trabajo cardiovascular en bicicleta para reducir el riesgo de lesiones)
  • Sesión de gimnasio por la tarde (trabajo de fuerza máxima con bajas repeticiones)

Entrenamiento específico de pretemporada/parón de verano

  • Interval Training (entrenamiento por intervalos de velocidad y frecuencia cardíaca)
  • Ejercicios funcionales de cuello, trapecios y hombros simulando su posición de conducción
  • Ejercicios de abdomen en posición de conducción
  • Ejercicios explosivos de pierna para mejorar la frenada y excéntricos para controlar el movimiento real de la frenada

Entre carreras, se realiza un trabajo de mantenimiento para no sobrecargar al piloto y permitir que mantenga su forma física en mitad de vuelos, jet lag, compromisos con medios y patrocinadores, etc.

Sergio Lillo
Sergio Lillo

Redactor

Sergio Lillo es coordinador y redactor de los contenidos de Motor en Relevo. Nació en Madrid y estudió Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, pero desde 2012 combinó