El boxeo español se juega tres cinturones europeos en poco más de una semana. El 26 de septiembre en Bilbao y el 3 de octubre en Boadilla del Monte. Dos veladas, tres títulos continentales y una concentración de campeonatos que no es habitual en el calendario nacional.
Las dos citas se han montado con la misma lógica: llevar campeonatos de Europa a pabellones medianos, con público local y un cartel construido alrededor de un nombre. Es el modelo que sostiene el boxeo español desde hace años.
La Casilla abre el ciclo con el ligero vacante
La primera parada es Bilbao. El 26 de septiembre, el polideportivo de La Casilla acoge el combate por el título europeo del peso ligero, que está vacante. Jokin García y Salvi Jiménez se lo disputan en el escenario que se ha convertido en la casa del boxeo bilbaíno.
El cruce tiene un contraste claro. Enfrenta a un aspirante con oficio y kilómetros con un campeón en ascenso, y ese desnivel de trayectorias es exactamente lo que sostiene el interés del combate. Experiencia contra progresión, el argumento más viejo del boxeo.
La velada perdió por el camino su coestelar. Ander Amatriain iba a pelear ante el belga Hovhannes Martirosyan por el Silver EBU del superligero, pero una lesión de rodilla lo apartó a un mes de la cita. Se cayó del cartel por una lesión arrastrada de la preparación.
El propio púgil navarro lo explicó sin rodeos. «Tengo la rodilla hecha añicos, en Kazajistán hacíamos esprints a diario, largas carreras en el monte y se me ha resentido», dijo tras conocerse la baja. Había preparado la pelea fuera de España, junto a Jokin García.
No fue la única baja del cartel. Jon Fernández, campeón de Europa del superligero, también iba a defender su título en La Casilla, ante el italiano Charlemagne Metonyekpon, pero una lesión de hombro lo apartó semanas antes. La EBU ha trasladado esa defensa al 21 de noviembre, también en Bilbao.
El cartel se completa con debuts profesionales y combates de progresión, tras la caída de las otras dos defensas europeas previstas junto a la de García. La Casilla se consolida así como la sede fija del boxeo de nivel en Bilbao, con el argumento más sólido posible: aquí hay un cinturón europeo en juego.
Boadilla junta dos campeonatos de Europa en una noche
La segunda cita es más ambiciosa todavía. El 3 de octubre, el Pabellón Rey Felipe VI de Boadilla del Monte reúne dos campeonatos de Europa y un Silver EBU en la misma velada. Tres cinturones en una sola noche, organizados por JHM Promotions.
El combate estelar pone en juego el europeo vacante del peso supermedio. Lo protagoniza José Luis Navarro Jr., con un registro de 17-2-1 y 12 victorias antes del límite, ante Damián «Biacho», de 34 años y con un registro de 22-1. Es su segundo intento en pocos meses de conquistar el título continental.
Aquel primer intento se quedó a medias por motivos que no tenían nada que ver con el boxeo. Navarro se midió entonces a otro rival, el danés Oliver Zaren, el 19 de junio en el Hipódromo de La Zarzuela de Madrid, al aire libre, y el combate acabó en nulo técnico en el tercer asalto. Una lluvia torrencial lo detuvo.
Aquella noche dejó el cinturón sin dueño. Zaren, tras el nulo técnico, prefirió no repetir el pleito por el europeo y se marchó a pelear por el título mundial IBF ante el cubano Osleys Iglesias, dejando a Navarro sin rival. La federación europea designó entonces a Biacho como aspirante, y esta vez el combate será bajo techo, en el Pabellón Rey Felipe VI.
El segundo campeonato de Europa de la noche es una revancha. Aarón Alhambra, con 18-2-1, y el belga Anas Mesaoudi, invicto con 18-0-2 y 12 nocauts, vuelven a cruzarse con el continental del wélter en juego. Ya se habían enfrentado antes sin resolver la cuestión.
El tercer cinturón de la noche es el Silver EBU del ligero, también vacante, entre Antonio Collado (23-3, 4 KO) y Brian Peláez (18-8-2, 3 KO). Los dos ya se vieron las caras en mayo de 2023, y esta revancha cierra esa cuenta pendiente mientras sirve de antesala al europeo absoluto: tres combates y tres correas en juego esa noche.
Biacho, el madrileño de origen guineano, llega con cinco victorias consecutivas, la última por decisión unánime ante Attila Koros en San Sebastián de los Reyes. Es su mejor momento de madurez.
Las dos veladas comparten además una característica de formato. Ninguna se apoya en un nombre mediático de fuera: los carteles los sostienen boxeadores españoles con recorrido nacional y con títulos continentales al alcance. No hay estrella importada.
Ese detalle define el momento del boxeo español. Hace una década, una noche con dos campeonatos de Europa habría necesitado un reclamo internacional para llenar; ahora el reclamo son los propios púgiles locales. El cartel se sostiene solo.
Por qué importan estas dos noches
El europeo es el escalón que separa el circuito nacional del internacional. Un boxeador español con un cinturón continental entra en las clasificaciones que abren la puerta a un mundial, y sin él la carrera se atasca en combates de trámite. Es la frontera real del oficio.
Por eso concentrar tres títulos en dos semanas no es un detalle de calendario. Significa que hay tres españoles a un combate de dar ese salto, algo que no pasa todos los otoños y que depende tanto del ring como de la negociación previa. Las oportunidades no se reparten solas.
El contexto español ayuda a entender el momento. Los organismos han ido creando títulos pensados para potenciar el boxeo en España, y las promotoras nacionales han crecido al calor de esa política. Hay más cinturones que hace una década.
Bilbao, además, no es una plaza cualquiera en este mapa. La ciudad ya ha montado noches con varios títulos en juego y ha construido una afición estable alrededor de La Casilla. El público responde cuando hay cinturón.
Lo que se decide y lo que queda pendiente
El 26 de septiembre se resuelve un título vacante y el 3 de octubre, otro más una revancha. Son tres desenlaces posibles y tres carreras que se reordenan según lo que pase esas dos noches. Nadie sale igual que como entra.
La parte menos visible es la que se juega después. Un campeón de Europa recién coronado necesita defensas, rivales que acepten y una promotora capaz de montarlas, y ese es históricamente el cuello de botella del boxeo español. Ganar el cinturón es la mitad fácil.
De momento, el calendario ofrece algo poco frecuente. Dos veladas seguidas, tres campeonatos continentales y púgiles españoles en todas ellas, en el tramo del año en el que el boxeo nacional suele estar más callado. El otoño empieza con ruido.