LEB ORO

La intrahistoria de cómo un pequeño club de Burgos cambió el status quo del baloncesto español

El Grupo Ureta Tizona ha regresado a la LEB Oro tras años de batallas judiciales en busca de su ansiado 'ascenso' a la ACB.

Los jugadores del Grupo Ureta Tizona en un partido esta temporada. /CB Tizona
Los jugadores del Grupo Ureta Tizona en un partido esta temporada. CB Tizona
Guillermo García

Guillermo García desde París

Año 2013. El CB Tizona, bajo la denominación Ford Burgos termina la temporada en LEB Oro como primer clasificado con 22 victorias y sólo 4 derrotas. Consigue la única plaza de ascenso directo, pero éste no se consuma por trámites administrativos. Año 2014. La historia se repite y el conjunto burgalés no consigue en los despachos el ascenso logrado en la cancha. Año 2015. Por tercer año consecutivo el Tizona termina entre los dos primeros de la clasificación -líder con un balance de 22-6- pero no consigue el ansiado ascenso.

Tres intentos. Tres ascensos no consumados y tres frustraciones que terminan con la paciencia de la directiva burgalesa, como recuerda para Relevo Miguel Ángel Benavente, presidente del club. "Nosotros ascendimos tres veces seguidas, pero entonces la ACB tenía unas condiciones leoninas que se exigían. Había que pagar 3.200.000 euros más IVA a fondo perdido, luego había que poner un canon de ascensos y descensos de 1.600.000 más IVA, aunque ese se recuperaba si descendías, y luego por supuesto tenías que hacer un presupuesto que luego no lo cumplía casi nadie y que estaba establecido en torno a los tres millones. Al final el costo de competir para un equipo que ascendía a la ACB era en torno a los 8 millones de euros la primera temporada".

Unas condiciones que no son el único motivo que impidieron los ascensos del Tizona, según señalan fuentes de la ACB a Relevo, que en esa temporada 2015 se hizo con los derechos del Baloncesto León, a través de la adjudicación del Juez de lo Mercantil de León, que tenía ya abonado el canon del ascenso-descenso por lo que en Burgos entendían que ya no tendrían que abonarlo. Simplemente abonar la actualización, como así hizo. Sin embargo, tampoco fue suficiente y en junio de 2015 el Tizona vuelve a quedarse a las puertas del ascenso sin encontrar el premio final. Y a pesar de las alegaciones posteriores, tanto el dictamen del CSD sobre su ascenso como una resolución del juzgado de lo contencioso administrativo, no dieron la razón al conjunto burgalés.

Didac Cuevas. FEB
Didac Cuevas. FEB

Fue en ese momento cuando el conjunto de Burgos comenzó una maniobra que terminaría cambiando por completo el panorama del baloncesto español: "Nosotros actualizamos los derechos del Baloncesto León, que es lo que había que hacer, y la ACB no nos lo reconoció como había hecho con otros clubes. En esa coyuntura en una conversación con el entonces presidente de la ACB, Francisco Roca, nos vino a decir que era un tema judicial y que la ACB eso no lo iba a cambiar y ahí nos planteamos ir por esa vía y presentamos una demanda ante la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia. Siguiendo los consejos de nuestros abogados, que nos dijeron que después de tres ascensos la demanda perdía fuerza si seguíamos compitiendo y, por tanto, admitiendo las reglas del juego".

"Nos planteamos ir por esa vía y presentamos una demanda a la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia"

Miguel Ángel Benavente

El Tizona decidió dar un paso a un lado en la cancha "y dejar de competir después de tres ascensos directos. Fue la decisión más dura", como recuerda Benavente. "Al retirarnos tuvimos que empezar en la categoría nacional más baja, que era la Primera Nacional. Ahí empezamos en 2016. De ahí pasamos a EBA y tras dos o tres temporadas en esa categoría ascendimos a LEB Plata y luego a Oro. En 5 años tuvimos tres ascensos".

Eso en la cancha. Mientras, en las oficinas, los servicios jurídicos del club seguían adelante con su demanda ante la CMNC. Así, en el año 2017 sale la resolución, ratificada este 2023 por el Tribunal Supremo, en el que la Comisión da la razón al Tizona afirmando que "en los Estatutos, Reglamento de Competición,y en las Normas de Competición de ACB, tienen un efecto restrictivo de la competencia en los mercados afectados, en la medida que obstaculizan de forma injustificada, desproporcionada y discriminatoria el ascenso a la ACB". Ese fue el instante en el que cambió el panorama del baloncesto nacional. tras varios años en los que no se consumaban los ascensos conseguidos en la cancha. La ACB quitó esas condiciones y aplicó una nueva normativa en la que se abonan poco más de 500.000 euros más IVA incluido durante 4 temporadas para poder ascender, que se abonan a partir de la segunda tempora con los propios derechos de participacion y que se devuelven en el momento en el que el club desciende.

Un cambio del que se beneficiaron todos los equipos y que inició un Tizona que ahora lucha por volver a tener la oportunidad del ascenso, mientras estudia "una demanda por daños y perjuicios porque entendemos que nos han generado un quebranto importante". Aunque Benavente avisa: "Antes hablaremos con la ACB para intentar llegar a un entente".

El cambio que fue y el que puede venir

El Tizona siente que, en parte, el baloncesto español está en deuda con ellos y así lo recuerda el presidente de la entidad. "Esto es historia del baloncesto español y como consecuencia de esta decisión se benefició el baloncesto español. Fue como David contra Goliath y volvió a ganar David. No sé si hemos tenido mucho reconocimiento del baloncesto español. Creo que es de justicia recordar todo lo que pasó, que desde el minuto uno de esa resolución judicial la ACB quita el canon del ascenso". Los clubes porque sus éxitos depotivos tienen su recompensa, los jugadores y técnicos tienen mas oportunidades de progresar deportivamente y económicamente, y los aficionados porque disfrutan de un baloncesto mas competitivo y de mas nivel.

"Esto es historia del baloncesto español y como consecuencia de esta decisión se benefició el baloncesto español."

Miguel Ángel Benavente

Es el primero de los contenciosos judiciales que ha marcado la trayectoria del club burgalés. El segundo todavía no se ha resuelto y es en el que esperan que se repita otro caso Obradoiro, lo que supondría un nuevo terremoto en el baloncesto nacional aumentando el número de equipos en la ACB. En el caso del conjunto gallego tuvo que ser readmitido en la ACB en 2007 después de reclamar una alineación indebida del Juver Murcia en la temporada 90-91 en la que descendió y que desembocó en 17 temporadas de pleitos y tribunales.

La plantilla del Grupo Ureta Tizona. CB Tizona
La plantilla del Grupo Ureta Tizona. CB Tizona

"Ahora mismo la cuestión del último ascenso, que es lo que te comentaba al principio de los derechos del Baloncesto León y que a nosotros nos los adjudicó un juez, está en la Audiencia Nacional. Nosotros cumplimos, pues pusimos sobre la mesa la diferencia del valor del canon que había entonces, de lo que había pagado en su día León", recuerda Benavente sobre un proceso en el que sí difiere con la perspectiva de la ACB. El ente liguero entiende que en aquella ocasión intervinieron otros factores además de los derechos del Baloncesto León como puede ser la deuda del equipo leonés o el impedimento por parte de FIBA de poder fichar, requisito indispensable para estar en la máxima categoría del baloncesto español.

Sin cuentas más allá de lo deportivo

Este segundo proceso judicial abierto no tiene una fecha prevista para su resolución. Por ello en el Tizona no quieren pensar en un posible aterrizaje en la ACB por esa vía. Prefieren cifrarlo todo a los méritos deportivos y a un ascenso en la cancha. De momento parece lejano, aunque no mucho. El conjunto burgalés es quinto en LEB Oro (empatado con Leyma Coruña, San Sebastián y CBC Valladolid) con un balance de siete victorias y tres derrotas, sólo por detrás de sus vecinos del San Pablo y del histórico Movistar Estudiantes. Sin embargo, los árboles de los números no tapan el resto del bosque que es en realidad la salvación.

Diego Ocampo da instrucciones a sus jugadores. FEB
Diego Ocampo da instrucciones a sus jugadores. FEB

Ese es el objetivo, como recuerda Diego Ocampo, técnico del conjunto burgalés que ya consiguió el ascenso la pasada temporada. "Yo ni siquiera miro la tabla porque tengo un objetivo que es el número 14. Porque las 14 victorias te dan casi seguro la salvación y nosotros somos un recién ascendido. Hay que entender que a veces, en el deporte tienes buenas rachas, que hay que saber aprovecharlas. Otras veces tienes malas rachas, que hay que saber gestionarlas. Yo no miro mucho la clasificación porque es la clasificación en la jornada 9-10. Lo que importa aquí es la jornada 34".

El técnico gallego no se deja distraer por los procesos judiciales del club. Es más, asegura que ni siquiera sabe en qué punto están. Su trabajo es entrenar en la cancha e intentar que el Tizona cumpla con las señas de identidad que le exige al equipo. "Hemos propuesto un estilo de traer jugadores que quieran estar aquí y que estén muy comprometidos. Defender, rebotear, correr, perseverar el partido, esas son un poco nuestras señales de identidad. Y si seguimos en esa línea, la gente que te ve se lo pasa bien y se siente orgulloso de su equipo", apunta Ocampo sobre un equipo que vuelve a soñar con estar en la máxima categoría del baloncesto nacional. Un deporte cuyas reglas ayudó a cambiar y ahora quiere volver a hacerlo. Ya sea desde la cancha o desde los tribunales.