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Descifrando a Álex Mumbrú entre Leiva, una Harley y el pundonor: "Hay que buscar la punta del iceberg"

El técnico del Valencia Basket pasa revista en Relevo al inicio de una temporada en la que los taronja, contra pronóstico, se han convertido en el equipo revelación de Europa.

Álex Mumbrú da instrucciones a sus jugadores en su partido ante el Joventut./ACB Media
Álex Mumbrú da instrucciones a sus jugadores en su partido ante el Joventut. ACB Media
Guillermo García

Guillermo García

Álex Mumbrú se ha convertido por derecho propio en uno de los nombres relevantes de este inicio de temporada. Aunque él prefiera huir de los focos, lo cierto es que los números bien valen esa nomenclatura: 11 triunfos en 14 partidos (con un 5-1 en Euroliga) y la mejor defensa del Viejo Continente son el mejor aval para un técnico que no entiende del ayer y que sólo mira al hoy, al momento. Sabe por experiencia que el baloncesto es un deporte voluble y por ello ahora sólo quiere vivir el presente. En el banquillo, en una bici o a lomos de su Harley. Disfrutar el momento 'como si fueras a morir mañana', que canta su amigo Leiva.

¿Cómo llevas ser el entrenador ahora mismo de moda en el baloncesto español?

No, no, para nada de moda, para nada. Al final la gente está contenta, o lo que la gente ve es que el equipo tiene una serie de victorias, pero estamos en noviembre. Acabamos de empezar noviembre, y nos faltan todavía diciembre, enero, febrero... Esto puede cambiar de la noche a la mañana.

Seguimos trabajando, seguimos nuestro camino y ni mucho nos venimos arriba. Yo creo que ni cuando las cosas vayan mal tenemos que estar abajo, ni cuando las cosas vayan mejor estar muy arriba. Tenemos que tener un control siempre de la euforia y de la desilusión.

El 'never too high, never too low' que dice tu amigo Ricky, ¿no?

Un poco, un poco el lema de Ricky, sí.

Lo que sí es verdad es que por lo menos el ambiente, el ánimo, sí que es un poco diferente respecto al final de la temporada pasada. ¿En qué ha cambiado este Valencia?

Ha cambiado mucho. Primero porque hemos hecho 12 cambios en el equipo y siete de ellos han sido de jugadores. Y luego ha habido un cambio interno, de filosofía o de estilo, ¿no? A veces tardas más en que funciona, a veces tardas menos. Igual hemos tenido la suerte de que pudiéramos conjuntarnos más o menos rápido, aunque aún estamos en proceso de construcción.

¿Cómo viviste tú como entrenador principal el final de la temporada pasada? Esos momentos un poco más de tensión y no tan alegres como puede ser este principio de curso.

Con la misma paciencia de ahora y siempre trabajando. Cuando las cosas van bien trabajamos, cuando las cosas van mal trabajamos igual. El año pasado es cierto que hubo momentos de más tensión. Ahora lo que tenemos que hacer es asumir que lo que estábamos haciendo era lo correcto y que a veces los resultados te acompañan y a veces no. Pero siempre confiamos en que el trabajo muchas veces se sobreponga a los resultados.

"Lo que tenemos que hacer es asumir que lo que estábamos haciendo era lo correcto y que a veces los resultados te acompañan y a veces no"

Álex Mumbrú

En esos momentos de tensión de la pasada temporada, cuando no terminaban de salir las cosas, ¿pensaste en algún momento en soltarte la corbata, salir a la cancha, tirar un triple y contagiar a tus chicos?

Cuando me retiré tenía muy claro que colgaba las botas, que lo dejaba. Si iba a jugar era con mis amigos o con los veteranos, jugar en plan hobby, no de manera profesional. Y sería incapaz de ponerme a jugar ahora mismo. Los que juegan son los jugadores, que son los que están preparados, son los buenos. Nosotros estamos retirados ya.

Hablabas antes de esos momentos de la temporada pasada. ¿Cómo maneja Álex Mumbrú esos momentos malos y estos buenos, es decir, la presión?

Bueno, yo he tenido la suerte de que al ser jugador durante muchos años y haber estado en Joventut, Bilbao y Real Madrid, ahí muchas veces tenías la presión de tener que ganar sí o sí. Convives con ella porque entra en el cargo, ¿no? Forma parte ya de mi vida. Luego hay gente que la lleva mejor o peor y yo soy alguien que la lleva bien.

Hay una cosa, cuando las cosas no van bien o cuando las cosas no van tan bien, que es que siempre intentas buscar el porqué, ¿no? Porque si encuentras los porqués o encuentras la solución por la cual algo no funciona, eso te da la tranquilidad de saber encontrar el fallo o el mérito. Al final lo que haces es centrarte un poco en buscar cuál es la punta del iceberg, qué está bien o mal.

En verano, después de ese final de temporada, ¿esperabas tener la confianza del club para seguir adelante con el proyecto?

Yo firmé tres años aquí en Valencia y vine con la intención de cumplirlos, por supuesto. O incluso más. No quería firmar por un club que fuera de año a año, mes a mes, o que se juzgaran los resultados de una manera inmediata, sino que quería formar parte de un proyecto. El club estaba también en la labor de crear un proyecto y es verdad que los inicios nunca son fáciles, ¿no? Siempre son complicados.

Cuando creas un proyecto no puedes llegar a un sitio y hacer que las cosas sean iguales que antes. Al final tienes que cambiar las cosas para que en un futuro funcionen mejor y al final todos esos cambios cuestan. Y aquí confiaron.

Está claro que no salió la mejor temporada posible y aun así el club siguió confiando en lo que se había hecho hacía un año. Ahora los resultados salen, pero habrá algún momento que lo pasaremos peor.

Yo creo que lo más importante es que el equipo luche, que el equipo demuestre que es capaz de competir a un alto nivel y, sobre todo, que la gente se siente orgullosa del equipo que tiene en la pista cuando viene a ver el partido.

¿Cómo ha sido la simbiosis de Alex Mumbrú con la nueva dirección deportiva del Valencia?

Con Luis Arbalejo conectamos desde el principio, tuvimos muy buen feeling. Él es un director deportivo muy completo en muchas ocasiones, pero aparte es alguien que se preocupa mucho de las personas, del trato, de que todo más o menos fluya.

Yo creo que dentro de la línea deportiva a veces esos pequeños detalles no se dan importancia, pero al final todo el mundo se tiene que sentir a gusto con lo que hace y la confianza que da Luis ahí es importante. Tuvimos buena en química.

Estuvimos trabajando un poco entre él, Enric Carbonell y yo y conseguimos hacer un equipo que nos gustara a los tres. Eso siempre es importante, ¿no? Cómo eres capaz de entenderte con la dirección deportiva a la hora de ser las dos cabezas un poco visibles de lo que es la parte más deportiva de un club.

En cuanto a ese cambio de plantilla al que te referías antes, ¿qué te has encontrado en ese nuevo vestuario para que funcione todo desde el principio?

Bueno, a veces funciona desde el principio y a veces funciona un poco más tarde. Al final hay una parte muy importante que es el vestuario, que los jugadores quieran convivir juntos y que se lleven juntos. Y aunque durante la pretemporada, aparte de la parte táctica, intentes crear un equipo que es lo más difícil, luego hay que conseguirlo.

Yo creo que ahí tienen parte de culpa los jugadores, pero hay una parte también muy importante del club, de la gente que trabaja alrededor del club y que prepara todo para que los jugadores cuando lleguen a Valencia se sientan a gusto.

"Tú puedes estar más acertado o más desacertado en un partido, pero lo que sí que debes tener siempre es la ambición y las ganas de querer defender. Eso es innegociable"

Álex Mumbrú

Más allá de la química, lo que has conseguido con este equipo es tener una seña de identidad que es la defensa.

Somos un equipo que tenemos que ser duros defensivamente, que sea uno de nuestros sellos. Tenemos que destruir. Hay que ser un poco más destructores que creadores de juego. Y eso es algo, como se suele decir, innegociable. Tú puedes estar más o menos acertado en un partido, pero lo que sí que debes tener siempre es la ambición y las ganas de querer defender. Eso es algo que al final, con los fichajes, con los perfiles, y un poco con la táctica, estamos intentando: ser un equipo bastante sólido.

¿Cuáles son tus trucos para que tus jugadores desde el principio, por lo menos esta temporada, se suban a la 'Mumbruneta'?

Lo de la 'Mumbruneta' es como gracioso, ¿no? Yo creo que aquí se suben a la 'Mumbruneta', en Bilbao suben a la 'Jaumeneta', en Zaragoza a la 'Fisacteta'... Al final es como algo gracioso. Lo que realmente tienes que hacer es ser honesto, ¿no? Ser honesto de qué equipo somos, cuál es el rol de cada uno, e intentar llevarlo a máximos. Y a partir de ahí, poco a poco, ir trabajando en ello.

¿Tú sientes que los jugadores te respetan más por tu pasado no tan lejano en la cancha?

Mi pasado en la cancha va quedando cada vez más lejano, pero sí que es cierto que a lo mejor respetan algo más a algunos porque algunos se acuerdan. Otros ya son más jóvenes y ni se acuerdan. Al final, el respeto te lo tienes que ganar día a día con el trabajo.

Fuera del básquet, ¿cómo se aísla a Alex Mumbrú del ruido?

No consumo mucha prensa y eso es algo importante porque me deja estar más tranquilo. Tengo muchos hijos [cinco, tres niñas y dos niños], con lo cual tampoco me deja mucho tiempo libre. Al final intentas estar un poco en familia el poco rato que tenemos, porque con la Euroliga es uno parar. Es partido tras partido, no te deja saborear las victorias, pero tampoco las derrotas. Tiene su parte positiva y su parte negativa. Y el poco tiempo que tienes intentas pasarlo con la familia, amigos o estar con los tuyos.

Y con la bici...

Sí, me voy en bici bastante. Intento mantenerme en forma.

Una temporada en un club como el Valencia, ¿es como una ascensión al Alpe D'Huez o es más un esprint masivo lleno de codazos y empujones?

Yo creo que es una subida importante, y al mismo tiempo, en esa subida por momentos tienes que estar luchando contra todo. Más que contra codazos, tienes que luchar un poco contra el hielo, la lluvia, el viento... Hay momentos en los que tienes que luchar contra todo.

Pero bueno, ya sabes que durante una temporada no hay nada que sea constante. Va a haber picos de forma, va a haber momentos buenos y momentos no tan buenos. Lo que tenemos que tener es el control de saber que los picos buenos hay que intentar alargarlos y los que no son tan buenos intentar que duren lo menos posible.

¿Cómo eres como ciclista?

Pues un poquito igual que como era como jugador, sin arrugarme. Como entrenador también. Me gusta que mi equipo piense que es capaz de competir contra cualquiera. Cando cojo la bicicleta, me gusta pensar que soy capaz de subir cualquier pico, aunque luego no pueda.

Al final, yo creo que es un poco pundonor. M gusta que la gente que tengo alrededor, que mis jugadores, o que yo mismo, cuando estemos haciendo algo y hagamos un esfuerzo máximo, pensemos que somos capaces de todo.

¿Has tenido algún susto con la bici?

De momento, no. Pero no me muevo mucho por carretera. Voy más por carril bici, por montaña. No soy mucho de carretera, porque somos muy grandes, ¿no? Dos metros en una bicicleta de carretera con las ruedas finas... yo creo que pareceríamos como los típicos payasos que van en las bicicletas pequeñitas esas.

Álex Mumbrú
Álex Mumbrú

¿Qué has pensado cuando en algún momento has escuchado tu nombre vinculado al banquillo de la Selección?

Al final lo que pienso es que se están haciendo las cosas bien, que la Selección es algo que es un sueño, porque es un poco el equipo en el que he hemos ganado todo, en el que se representa a tu país y es algo increíble.

Pero al mismo tiempo también sabes que ahí está Sergio. Ahora mismo Scariolo es seguramente el mejor seleccionador que puede haber para la Selección española. Y hay muchísimos entrenadores que están preparados y que están deseando también entrar a la Selección, con lo cual, es un sueño que seguro que es el sueño de mucha gente y que esperemos que algún día pueda llegar, y si no llega, pues oye, seguiremos trabajando para que algún día esté cerca.

Tras tantos años fuera, cuando les escuchas cada verano que siguen gritando 'Muro', el muro de Mumbrú, ¿qué piensas?

Pienso en una generación de antiguos jugadores de la que ya cada vez quedan menos, porque se están retirando. Un equipo que lo pasamos muy bien y que dejamos una pequeña huella en la Selección. No solo por los títulos, sino más allá, ¿no?

Cuando escuchas lo de 'Muro', no piensas en que has sido campeón del mundo, que has sido subcampeón de Europa o subcampeón de los Juegos Olímpicos, sino que piensas que hubo algo mucho más allá que los títulos. Fue una generación de hacer las cosas bien, de crear un grupo de familia, que ya nos lo habían dejado a nosotros anteriormente otros jugadores, y que nosotros fuimos capaces de dejar algo bonito, nuestro, dentro del gran funcionamiento de una familia como es la Selección.

Con todo lo que conseguiste como jugador, ¿nunca has pensado en eso de qué necesidad tengo yo de meterme a entrenador y aguantar todo esto?

Sí, bueno, puedes llegar a pensar qué necesidad tengo de aguantar esto, ¿no? Pero es que a mí esto me gusta. Me gusta el baloncesto, soy una persona que vivo para ello, lo llevo en las venas, me gusta que mis hijos lo lleven en las venas porque creo que es algo sano. Es un deporte que gusta a mucha gente y yo he tenido la suerte de que lo que fue un hobby se transformara en mi trabajo. Y me gusta estar enganchado a esto porque lo vivo y porque disfruto con ello.

Como jugador, en el momento que notara que ya no disfrutaba la pista, que ya no me sentía bien, me retiraría. Lo hice así y pienso lo mismo como entrenador. En el momento que no sienta que puedo transmitir lo que el baloncesto necesita, pues será el momento de dejarlo. En este momento me gusta lo que vivo día a día, lo bueno y lo malo.

Otra vez el 'never too high, never too low' de Ricky. ¿Qué pensaste cuando oíste que se apartaba momentáneamente del baloncesto por salud mental?

Me llevó rápidamente a cuando empecé a jugar con Ricky, estaba en el primer equipo con 14 años, que aún estaba formando su carácter, que aún era superjoven... Fue un niño prodigio, fue un niño inmaduro que empezó a jugar al baloncesto con 14 años.

La carrera de un jugador a veces dura 20 años, ¿no? Desde los 20 hasta los 40. O desde los 18 hasta los... Ricky empezó con 14. Lleva mucha más carga que todo el mundo y entendí totalmente que él fuera capaz de decir eso.

"Ricky empezó con 14. Lleva mucha más carga que todo el mundo y entendí totalmente que él fuera capaz de decir eso"

Álex Mumbrú

Hay gente que no lo dice, que se lo calla, lo vive internamente. Ricky, y yo creo que todo el mundo conoce su personalidad, es un tío que tiene las cosas claras, que es muy listo y fue capaz de decir "oye, tengo un problema, tengo que apartarme, tengo que abandonar un poco esto para volver más fuerte, para seguir, para mi vida".

Y estas cosas las admiro porque, como te digo, me llevó a esa época en la que tenía 14 años y pensaba 'joder, un chaval tan pequeño con tanta presión ya'. Alguna vez tenía que salir por algún lado porque al final todos los jugadores somos personas también.

Apasionado del baloncesto desde niño, Guillermo García ha conseguido hacer del deporte de la canasta su profesión. Licenciado en Humanidades por la Universidad Carlos III y con un Master en