Decía la canción que the show must go on, pero cuando el espectáculo forma parte de un engranaje en el que la integridad física también entra en juego, cabe la posibilidad de que alguno de sus protagonistas decida plantarse. Eso es precisamente lo que ocurrió con Marc Márquez en la previa de las carreras en el circuito de Motegi.

La organización encargada de llevar el espectáculo de MotoGP a todas las partes del mundo preparó una carrera de karts antes del inicio de la acción en pista del mismo domingo de la carrera. Una de esas iniciativas que dejan imágenes tan divertidas como la que protagonizó el nueve veces campeón del mundo.

La nota cómica llegó cuando, mientras los pilotos se preparaban para subirse a sus respectivos karts, apareció un supuesto Marc Márquez con la cara oculta bajo el casco y una envergadura poco parecida a la del piloto del Ducati Lenovo.

Jorge Martín, el más rápido también fuera de la pista

La tapadera tardó poco en descubrirse. El primero en darse cuenta fue Jorge Martín, que no dudó en bromear con su «rival» en la lucha por el título.

«Lo he calado rápido, que no era Marc. Pero bueno, también lo entiendo. Cuando nos dijeron lo del evento, yo no las tenía todas conmigo tampoco. Están muy locos, y cualquier golpe por la espalda o una de esas te puede dejar jorobado para la carrera. Así que rápidamente me he quitado en la curva 1 y me he quedado con los lentos», bromeó el líder del Mundial.

Al madrileño también se sumó uno de los comisarios de IRTA, que en ese momento se encontraba en pista controlando que todo siguiera su curso para disputar la carrera sin ningún problema. Una prueba que terminó ganando el sustituto de Joan Mir, Somkiat Chantra.

El quid de la cuestión

El quid de la cuestión entró en juego unas horas más tarde, después de la carrera de la categoría reina que acabó cayendo del lado del protagonista del día, Marc Márquez. El catalán se impuso a un Jorge Martín que, pese a agotar todos los intentos, no pudo más que conformarse con una segunda posición.

Tras la celebración con prosecco en el podio, Márquez atendió a los medios haciendo referencia al verdadero trasfondo de la anécdota del gran premio. “Hay un poco una línea. Evidentemente entiendo el show, pero estamos luchando por el campeonato, no para cachondeos y karts dando vueltas», reconocía.

Quien sí supo entender perfectamente sus necesidades fue su equipo que no tardó en buscar una solución a sus problemas. «Para el Warm Up he dicho que necesitaba hielo, y uno de los integrantes ha salido y ha dicho que molaría que saliera un doble. Ha sido un ‘aguántame el cubata’, y lo han pillado», añadía.

Una cuestión de prioridades

Lo que en un primer momento se presupuso un simple gesto inofensivo del catalán que dejó la anécdota del día, acabó convirtiéndose en una declaración de intenciones sobre el que podría ser su décimo título.

«Es lo que hay. Evidentemente, me han tirado de las orejas, pero en este momento hay que ser egoísta y mirar por uno mismo para estar lo más preparado posible y rendir al máximo cuando toca, que es en la carrera», zanjó el piloto de Cervera.

La realidad es que Marc Márquez llegaba al Gran Premio de Japón, la primera cita de la gira asiática, a 12 puntos del liderato y se va a solamente dos puntos de Martín tras sus victorias en sprint y carrera.

De ahí que su decisión de no participar en la carrera de karts fuera mucho más que una simple negativa a formar parte del espectáculo. Con Jorge Martín todavía al frente del campeonato y cada vez menos oportunidades para recuperar terreno, Márquez ha entrado en esa fase del año en la que es plenamente consciente de que cualquier detalle puede marcar diferencias.

Todo por un Mundial

El propio Márquez lo había dejado claro antes de comenzar la gira asiática: de aquí al final, la mentalidad sería atacar. Una declaración de intenciones que también ayuda a entender por qué, unas horas antes de subirse a su Ducati, prefirió ver la carrera de karts desde otro lugar.

Porque el espectáculo debe continuar, sí. Pero cuando hay un Mundial en juego y cualquier caída puede cambiarlo todo, las prioridades también cambian. En ese caso, la organización decide continuar con el espectáculo, al fin y al cabo, el trasfondo de todo esto. Y en el caso de Márquez eligió la suya: reservarse para el momento en el que realmente había puntos en juego.