Jorge Martín: el madrileño que conquistó MotoGP en 2024
Jorge Martín se proclamó campeón de MotoGP 2024 con Pramac antes de cambiar de fábrica. El madrileño que coronó un duelo de años contra Bagnaia.

El 17 de noviembre de 2024, en Barcelona, Jorge Martín cruzó la meta tercero y se proclamó campeón del mundo de MotoGP. Un piloto de equipo satélite reescribía las reglas de la categoría reina.
El tercer puesto que valió un título
Aquella tarde de Montmeló no ganó la carrera. La ganó su gran rival, Francesco Bagnaia, que cruzó primero la meta del Solidarity Grand Prix mientras el madrileño administraba un tercer puesto que le bastaba. A Martín no le hacía falta más: llegaba con renta suficiente y solo debía terminar.
El cálculo era frío, pero la escena no. Martín cerró el campeonato con 508 puntos frente a los 498 de Bagnaia, apenas diez de diferencia tras un curso entero peleando rueda con rueda. El Mart1nator, como lo bautizó el paddock, levantaba su primera corona en la clase grande.
Lo verdaderamente insólito llegaba por el envés del resultado. Martín corría con Prima Pramac Racing, un equipo independiente, no con la estructura oficial de Ducati. Ningún piloto satélite se había llevado el título de la categoría reina en la era MotoGP, y el último en lograrlo con una moto cliente había sido Valentino Rossi en 2001.
De los kartings de Madrid a las minimotos
Jorge Martín Almoguera nació el 29 de enero de 1998 en Madrid. Empezó pronto, como casi todos los que llegan lejos: a los ocho años ya competía en campeonatos de minimotos, esa antesala diminuta donde los críos aprenden a leer una curva antes que un libro de texto.
El salto cualitativo llegó en 2014, con la Red Bull MotoGP Rookies Cup, la cantera oficial del motociclismo mundial. Martín la ganó y se ganó el billete hacia el Mundial. Era el sello que las marcas buscaban: un chaval rápido, agresivo y con hambre de subir escalones cuanto antes.
El madrileño se forjó por la vía dura de las categorías promocionales, las mismas que han alimentado al motociclismo español durante dos décadas. Es el mismo camino que recorrieron tantos campeones de la cantera nacional, ese caudal que ha hecho de España la potencia dominante del Mundial moderno.
Debutó en el Mundial de Moto3 en 2015 con Mahindra, una marca menor que ponía a prueba la paciencia de cualquiera. Su primer podio llegó en Brno en 2016, un segundo puesto en el Gran Premio de Chequia que hizo circular su nombre como el de una de las promesas más serias del paddock español.
Campeón del mundo a los veinte años
El gran estallido fue en 2018, con Del Conca Gresini. Martín firmó una temporada de dominador: siete victorias, once poles y un control de carrera que le permitió cerrar el título de Moto3 con apenas veinte años. Acabó con 260 puntos, cuarenta y dos más que su compañero Fabio Di Giannantonio.
Aquel campeonato confirmó lo que se intuía desde las minimotos. Martín no era solo veloz a una vuelta; sabía gestionar un campeonato largo, sumar en los fines de semana torcidos y rentabilizar la pole con salidas demoledoras. La base de todo lo que vendría después.
Tras el título pasó dos temporadas en Moto2, el peldaño intermedio donde muchos talentos se atascan. Martín no brilló como en Moto3, pero hizo lo justo para que Ducati se fijara en él y le abriera la puerta de la categoría reina con su equipo satélite de referencia.
Un rookie que ganó en su sexta carrera
Martín subió a MotoGP en 2021 con Prima Pramac Racing, la estructura italiana que monta Ducati cliente. No tardó en avisar de a qué venía: en el Gran Premio de Estiria, en Spielberg, logró su primera victoria en la categoría reina saliendo desde la pole, en apenas su sexta carrera.
El dato lo situaba en una compañía muy selecta. Se convertía en el tercer piloto de la era moderna de 1000cc en ganar una carrera siendo rookie, después de Marc Márquez en 2013 y Brad Binder en 2020. Era, además, la primera victoria de Pramac en la máxima categoría.
Cerró aquel curso noveno y fue elegido Rookie of the Year. Lo de Martín tenía un patrón reconocible: cuando salía desde la pole, no se bajaba del podio. La velocidad pura nunca fue su problema; la regularidad y las lesiones serían otra historia.
Su pilotaje: agresividad y dominio del sábado
Si algo distingue a Martín sobre la moto es su capacidad de exprimir una vuelta rápida. Pocos pilotos firman tandas de clasificación tan demoledoras: la pole se convirtió en su hábitat natural desde Moto3, y de ahí salió esa estadística de rookie que nunca bajaba del podio cuando arrancaba primero.
Esa misma virtud explica por qué se convirtió en el rey de las carreras al sprint. El formato corto, introducido en 2023, premia exactamente lo que mejor hace Martín: salir fuerte, atacar desde la primera curva y no conceder. En 2024 sumó siete victorias de sábado que pesaron como oro en la pelea por el título.
El reverso de ese estilo es el riesgo. Pilotar siempre al límite multiplica la exposición a las caídas, y la temporada 2025 fue la factura más cara de esa forma de correr. Velocidad sin red: la frontera que Martín ha tenido que aprender a gestionar a medida que sube la apuesta.
El subcampeonato de 2023 y la coronación de 2024
El curso de 2023 fue el de la consolidación definitiva. Martín arrancó con tres podios seguidos y a mitad de temporada logró su primera victoria de domingo desde 2021, en el Gran Premio de Alemania en Sachsenring. Cerró el año subcampeón, segundo solo por detrás de Bagnaia.
El asalto definitivo vino en 2024. Martín hizo del sábado su territorio con siete victorias en las carreras al sprint, sumó tres triunfos en domingo y firmó dieciséis podios de Gran Premio. Aquellos puntos del sprint, goteando cada fin de semana, terminaron siendo decisivos en una pelea tan ajustada.
Curiosamente, no fue el piloto con más victorias del año: Bagnaia ganó once carreras de domingo. Martín se convirtió en el cuarto campeón sin liderar en triunfos, en la estela de Nicky Hayden en 2006, Jorge Lorenzo en 2012 y Marc Márquez en 2013. Ganó el campeonato por consistencia, no por golpes de efecto.
El portazo de Ducati y el salto a Aprilia
El campeón del mundo se encontró, paradójicamente, sin asiento en la estructura que deseaba. Ducati oficial prefirió no ficharlo como compañero de Bagnaia, una decisión que dejó al título recién ganado buscando casa nueva para la temporada siguiente.
Martín respondió con un movimiento mayúsculo: fichó por Aprilia como piloto de fábrica para 2025. Dejaba la moto con la que había sido campeón para liderar un proyecto distinto, con la promesa de convertirse en la referencia absoluta de la marca de Noale.
Sobre el papel, era el contrato de su vida. En la pista, el cambio de moto y de filosofía iba a exigirle una adaptación que las lesiones no le permitieron abordar con calma. El cuento de hadas se torció antes incluso de empezar a rodar en serio.
2025: el año roto por las caídas
La temporada 2025 fue, en sus propias palabras, una pesadilla. Martín sufrió hasta cuatro lesiones distintas a lo largo del año y terminó vigésimo primero en la clasificación, un puesto impropio del campeón del mundo en ejercicio.
El calvario empezó en la pretemporada de Sepang, con dos caídas que le dejaron fracturas en el pie y la mano y obligaron a pasar por quirófano. Una nueva caída entrenando le rompió la otra mano. Y en Qatar llegó lo más grave: once costillas rotas y un hemoneumotórax tras ser arrollado por Fabio Di Giannantonio.
Cuando por fin parecía encontrar el ritmo sobre la RS-GP, en el sprint de Japón chocó con su compañero Marco Bezzecchi y se rompió la clavícula. Solo pudo disputar siete de los veintidós Grandes Premios del año; su mejor resultado fue un cuarto puesto en Hungría.
Hubo también ruido contractual. En Le Mans, Martín activó una cláusula de rendimiento para irse a Honda en 2026, pero antes de su regreso en Brno dio marcha atrás y confirmó que seguiría en Aprilia. El campeón mantenía la fe pese a un año que, dijo, no iba a definir su carrera.
2026: de vuelta a la pelea por el título
La temporada 2026 ha devuelto a Martín al lugar que le corresponde. Recuperado de las lesiones, ha vuelto a pelear por el campeonato y lo hace desde arriba, con un pulso que ha ido cambiando de rival a lo largo del curso.
Su primera victoria con la marca de Noale llegó en el Gran Premio de Francia de 2026, la señal de que el proyecto empezaba a carburar. En Mugello, sin embargo, fue Bezzecchi quien ganó en casa de Aprilia, con Martín firmando un segundo puesto que sabía a poco.
A falta de resolverse el campeonato, es Martín quien manda. Tras el Gran Premio de Aragón lidera con 256 puntos, por delante de Marc Márquez, segundo con 237 después de firmar allí un pleno, y de su compañero Marco Bezzecchi, tercero con 232.
El detalle que matiza el liderato es que Bezzecchi le saca nueve puntos en la suma de las carreras de domingo: buena parte de la renta del madrileño está construida los sábados. El italiano y el madrileño, viejos rivales desde Moto3, comparten box y se disputan un título que vuelve a quedar en familia.
El futuro ya tiene fecha y destino. Martín pondrá rumbo a Yamaha a partir de 2027, un nuevo proyecto de fábrica con el que buscará lo que la lesión le robó en Aprilia. Antes, le queda exprimir hasta el final esta temporada que lo ha resucitado.
Curiosidades
Esos datos dibujan a un piloto capaz de ganar en contextos muy distintos, desde una moto satélite cliente hasta el liderazgo de un proyecto de fábrica. La versatilidad para adaptarse a maquinaria diferente es, quizá, su rasgo más subestimado.
Palmarés
| Categoría / logro | Año | Detalle |
|---|---|---|
| Red Bull MotoGP Rookies Cup | 2014 | Campeón |
| Campeón del mundo de Moto3 | 2018 | Del Conca Gresini · 7 victorias, 11 poles |
| Rookie of the Year MotoGP | 2021 | Prima Pramac · victoria en Estiria |
| Subcampeón de MotoGP | 2023 | Prima Pramac · 2.º tras Bagnaia |
| Campeón del mundo de MotoGP | 2024 | Prima Pramac · 508 puntos, primer satélite campeón de la era |
El palmarés deja una lectura clara de su carrera: dos títulos mundiales en categorías distintas, un dominio temprano en Moto3 y una corona de MotoGP histórica por la condición independiente de su equipo. La cifra que lo resume es ese margen de diez puntos en 2024.
De los kartings de Madrid a la corona de 2024, Martín ha demostrado que la velocidad nunca fue su límite. Su mayor reto sigue siendo el mismo que en cada cambio de moto: convertir el talento en regularidad sostenida a lo largo del campeonato.