La selección española femenina de hockey sobre patines conquistó en septiembre de 2025 su noveno Campeonato de Europa, el octavo seguido, con un 7-2 a Portugal en la final de Paredes. Es una gesta mayúscula, pero solo la mitad de la historia.
La misma generación acumula además ocho títulos mundiales, el más reciente en 2024 en la italiana Novara, y es la selección más laureada de la historia en esa competición, por delante de Argentina. En octubre viaja a Asunción con opciones reales de firmar un noveno entorchado mundial, el mismo número que ya ostenta en Europa.
Es una dinastía sin cobertura a su altura: más de 15 años ganándolo todo, en dos competiciones distintas, con un eco mínimo en los medios generalistas. Conviene ordenar antes lo que ha logrado, porque pocas historias del deporte español combinan tanto palmarés con tan poco relato.
Nueve coronas europeas y una racha de récord
El palmarés continental no admite discusión. España ha sido campeona de Europa nueve veces y ha encadenado las ocho últimas desde 2009, una racha que supera la mejor secuencia del hockey masculino, los siete Europeos seguidos entre 2000 y 2012 que durante años se citaron como el techo del deporte español por equipos.
Ninguna otra selección española sostiene una racha continental comparable en ningún deporte de conjunto. La cita de 2025 fue, además, una demostración de superioridad más que un torneo disputado: 48 goles a favor, solo 3 en contra, y una semifinal resuelta con un severo 14-0 sobre Países Bajos.
Los números describen una diferencia de nivel que rara vez se ve en un campeonato continental sénior, y explican por qué la final ante la anfitriona se dio por encarrilada mucho antes del pitido inicial. El resto de selecciones europeas persigue, desde hace más de una década, un tren que no frena.
La final de Paredes: susto, remontada y sentencia
La única resistencia seria llegó en el arranque de la final, el 13 de septiembre. Portugal, anfitriona y arropada por unos 1.400 espectadores, se adelantó a los 90 segundos por medio de Marlene Sousa. El sobresalto apenas duró un instante: Aina Florenza empató en el minuto 2 con una jugada personal.
España encarriló el duelo antes del descanso con tres goles más, de María Sanjurjo, Aimee Blackman y otra vez Florenza, para irse al vestuario con un 4-1 y la sensación de control absoluto.
El desenlace ya solo fue administrar la ventaja. Marta Piquero amplió tras el descanso y Portugal recortó con un tanto de Beatriz Várzeas, pero Florenza y Sanjurjo cerraron el 7-2 definitivo en el tramo final.
Florenza terminó con tres goles en la final y se marchó del torneo como máxima goleadora con 14 tantos, un rendimiento que coronó su irrupción como gran estrella justo cuando estrenaba etapa en el Vila-Sana. La final ofreció, en un solo partido, el resumen exacto de por qué esta selección lleva tanto tiempo mandando.
Ocho Mundiales, el otro récord absoluto
El palmarés mundial es, si acaso, más contundente todavía. España ha ganado el Campeonato del Mundo en ocho ocasiones (1994, 1996, 2000, 2008, 2016, 2017, 2019 y 2024), más que ninguna otra selección en la historia. Argentina, su gran rival, se queda en seis.
El título más reciente llegó en 2024, en Novara (Italia), con un 2-0 a Portugal en la final y goles de Sara Roces y María Sanjurjo. Fue además una revancha: España recuperó la corona que había perdido dos años antes, en San Juan, ante la propia Argentina.
El camino hasta la final tampoco fue sencillo. España empezó con un sorprendente empate ante Chile (1-1) y encadenó después goleadas a Gran Bretaña (14-0), Italia (3-0) y Francia (8-2), antes de eliminar en semifinales a la vigente campeona, Argentina, por 4-1.
Sumando ambas competiciones, la selección femenina acumula 17 títulos entre Europeos y Mundiales en poco más de tres décadas. Pocas selecciones, en cualquier deporte y de cualquier país, pueden presumir de un registro así de sostenido.
Los nombres de una generación catalana
Detrás de la racha hay una lista corta y reconocible. Florenza es la referencia ofensiva; Sanjurjo aporta el gol cercano al área; Piquero ejerce de capitana y de faro atrás, y Anna Salvat sostiene la portería en los momentos de tensión.
El bloque tiene un acento marcadamente catalán: Cataluña es la cuna histórica de este deporte en España, aunque la base federativa se ha ido repartiendo con los años por Asturias, Galicia, Madrid, Navarra o la Comunidad Valenciana.
Al frente está Sergi Macià, que asumió el cargo a comienzos de 2024 tras la marcha de Ricard Muñoz y no ha soltado un solo título desde entonces: el Mundial de 2024 y el Europeo de 2025.
El relevo no rompió la línea ganadora, algo poco habitual cuando cambia el banquillo de un combinado tan asentado, y ha permitido que la renovación generacional se haga sin sobresaltos ni sequías en las vitrinas. La estructura, de club y de federación, funciona como una fábrica silenciosa que no deja de producir campeonas.
Un dominio que no se cuenta
Aquí aparece la paradoja. Ninguna selección española absoluta, de ningún deporte de equipo, acumula un palmarés como este en dos competiciones a la vez, y sin embargo el hockey patines femenino vive lejos de las portadas y de los grandes espacios televisivos.
La cobertura no acompaña a los resultados, en parte porque la modalidad carece de una liga profesional potente, de presencia televisiva estable y de un relato mediático que la sostenga más allá de sus focos tradicionales en Cataluña y en el norte peninsular.
El contraste con otros éxitos del deporte femenino español es evidente. Mientras el fútbol o el baloncesto han encontrado altavoz y patrocinio, esta dinastía se sostiene casi en silencio, apoyada en la federación, en los clubes y en una afición fiel pero reducida.
El mérito deportivo supera con creces su eco, y ese desajuste es, en sí mismo, parte de la historia: se puede ganarlo todo durante más de 15 años y seguir siendo un secreto a voces, celebrado dentro del deporte y casi ignorado fuera de él.
Asunción, el examen que viene
La próxima parada es el Mundial de Asunción, dentro de los World Skate Games que Paraguay acoge en octubre de 2026. El torneo femenino se disputa del 4 al 10 de octubre y España, vigente campeona del mundo y de Europa, ha quedado encuadrada en el grupo A junto a Argentina, Chile, Francia y Suiza.
Lo que está en juego va más allá de un título más. Una victoria en Paraguay convertiría a España en la primera selección con nueve coronas mundiales, igualando exactamente su propio registro europeo: un nueve y nueve que ninguna otra selección de hockey patines, masculina o femenina, ha alcanzado nunca.
El calendario, eso sí, no regala nada. El cruce con las selecciones sudamericanas, siempre reforzadas cuando juegan en su continente, obliga a no dar nada por hecho antes de que ruede la bocha en la pista paraguaya.
Lo que ocurra en Paraguay lo escribirá la pista, y estas líneas se cierran sin conocer todavía el desenlace. Pero la cita ofrece una oportunidad que va más allá del marcador: la de mirar por fin, y con atención, a un equipo que lleva demasiado tiempo ganando a espaldas del gran público.
Quizá Asunción repare por fin ese olvido, gane lo que gane una generación que ya ha escrito, sin apenas testigos, una de las páginas más brillantes del deporte español.