Las reglas del boxeo explicadas. Asaltos, puntuación con tarjetas, categorías de peso, golpes permitidos y prohibidos. Guía completa del reglamento.

El boxeo parece simple desde la grada, pero su reglamento esconde matices que deciden combates millonarios. Esta guía explica el sistema de puntos, las categorías de peso y qué separa al boxeo profesional del amateur.
La mayoría de los combates no terminan con un púgil tumbado en la lona. Terminan en las tarjetas, y ahí tres jueces deciden quién ganó asalto por asalto. Esa es la primera regla que sorprende a quien llega de fuera: en boxeo se puede dominar sin derribar y perder sin caer.
El instrumento que ordena todo es el 10-point must, sistema por el que el ganador del asalto recibe 10 puntos y el perdedor 9 o menos. Tres jueces, ubicados en lados distintos del ring, puntúan cada asalto por separado y nunca comparan sus tarjetas hasta el final. La palabra «must» obliga: alguien debe llevarse los 10 en cada round.
Cuando suena la campana final, se suman las tres tarjetas. Si los tres jueces coinciden en el ganador, la decisión es unánime; si dos lo ven igual y el tercero discrepa, es dividida; si dos coinciden y el tercero firma empate, es mayoritaria. Y cuando las cuentas cuadran a la par, el combate queda en tablas.
Antes de entrar en el detalle, conviene tener a mano el esqueleto del reglamento. Estas son las normas que sostienen cualquier combate profesional, cada una desarrollada más abajo.
El sistema de 10 puntos tiene una lógica sencilla en la superficie y mucha tela debajo. El asalto parejo sin incidentes se salda casi siempre con un 10-9: diez para quien el juez vio mejor, nueve para el otro. Es el marcador más repetido de cualquier velada.
La cosa cambia con los derribos. Si un boxeador toca la lona, pierde un punto adicional y el asalto suele cerrarse 10-8. Dos caídas en el mismo round empujan hacia el 10-7, y un dominio absoluto sin derribo también puede valer un 10-8 si el juez lo considera demoledor.
¿Y qué mira el juez para repartir esos puntos? El reglamento fija cuatro criterios que se valoran de forma conjunta: golpeo limpio, agresividad efectiva, dominio del ring y defensa. El golpeo limpio suele pesar sobre el resto. Un púgil que conecta 15 golpes nítidos casi siempre vence a otro que lanza 50 y acierta 20 sucios.
Ese matiz tiene consecuencias vivas. La agresividad efectiva premia al que avanza conectando, no al que persigue sin tocar; y el dominio del ring valora quién impone el ritmo y la distancia. Por eso un boxeador técnico que controla el centro puede ganar sin parecer el más espectacular.
El boxeo profesional reparte a sus púgiles en 17 divisiones de peso para evitar que un coloso comparta ring con alguien 20 kilos más ligero. En 2025 los cuatro grandes organismos —WBC, WBA, IBF y WBO— mantienen límites unificados, de modo que un peso pluma pesa lo mismo en cualquiera de los cuatro cinturones.
Cada categoría marca un tope máximo en el pesaje, celebrado la víspera del combate. Quien lo supera no da el peso y arriesga la bolsa, el título o la propia pelea. La escala arranca en el peso mínimo, con apenas 47,6 kilos, y termina en un peso pesado sin techo.
| Categoría | Límite (libras) | Límite (kg) |
|---|---|---|
| Peso mínimo | 105 | 47,6 |
| Peso minimosca | 108 | 49,0 |
| Peso mosca | 112 | 50,8 |
| Peso supermosca | 115 | 52,2 |
| Peso gallo | 118 | 53,5 |
| Peso supergallo | 122 | 55,3 |
| Peso pluma | 126 | 57,2 |
| Peso superpluma | 130 | 59,0 |
| Peso ligero | 135 | 61,2 |
| Peso superligero | 140 | 63,5 |
| Peso wélter | 147 | 66,7 |
| Peso superwélter | 154 | 69,9 |
| Peso medio | 160 | 72,6 |
| Peso supermedio | 168 | 76,2 |
| Peso semipesado | 175 | 79,4 |
| Peso crucero | 200 | 90,7 |
| Peso pesado | sin límite | sin límite |
El peso crucero, creado en 1979, nació precisamente como puente entre semipesados y pesados, para que los gigantes de más de noventa kilos no aplastaran a rivales atrapados en un cuerpo más ligero. El pesado, en cambio, no tiene límite superior: ahí caben todos los colosos.
Conviene un matiz: el WBC reconoce desde 2020 una división extra, el bridgerweight (de 200 a 224 libras, 90,7 a 101,6 kilos), que los otros tres organismos no han adoptado. Por eso no se cuenta entre las 17 unificadas, aunque a veces aparezca en titulares.
Un combate profesional dura entre cuatro y 12 asaltos de tres minutos, separados por un minuto de descanso en el rincón. Las peleas de iniciados se quedan en cuatro o seis; los grandes títulos mundiales se disputan a la distancia máxima de 12.
Esa cifra de 12 no siempre fue así, y su origen es trágico. Hasta principios de los ochenta, la duración de los combates en los mundiales se peleaban a 15 asaltos. Todo cambió en noviembre de 1982, cuando el surcoreano Kim Duk-koo cayó en el asalto 14 ante Ray Mancini, en un mundial del peso ligero de la WBA en Las Vegas.
Kim murió cinco días después por un hematoma cerebral. La conmoción fue tal que, menos de un mes después, la WBC recortó sus mundiales a 12 asaltos a partir de enero de 1983; la WBA siguió el mismo camino en 1987. Aquella reforma, hija de una tragedia, sigue marcando hoy la distancia de cualquier corona mundial.
El boxeo solo permite golpear con la parte de los nudillos del guante cerrado, por encima de la cintura, al frente y a los lados de la cabeza y el torso. Todo lo demás está fuera del reglamento, y la lista de lo prohibido es más larga de lo que parece.
No se puede golpear por debajo del cinturón —el clásico golpe bajo que detiene cualquier velada—, ni cabecear, ni usar el codo, el hombro o el antebrazo. Tampoco vale golpear con la palma, el canto o el dorso del guante. Agarrar, empujar, morder o zancadillear son faltas inmediatas.
Mención aparte merece el rabbit punch, el golpe a la nuca o el cogote. Es uno de los más peligrosos del deporte: esa zona protege el tronco cerebral, y un impacto ahí puede ser letal. Por eso el árbitro lo persigue sin contemplaciones, intencionado o no.
El reglamento también protege al castigado. Un púgil que recibe un golpe bajo accidental dispone de hasta cinco minutos para recuperarse. Si no puede seguir, el combate no se resuelve como un fuera de combate: se declara sin resultado si aún no se completaron cuatro asaltos, o se va a las tarjetas si ya se superaron.
El derribo es el momento más eléctrico del boxeo, y el reglamento lo ordena con precisión. En cuanto un púgil toca la lona, el árbitro aplica la cuenta de protección obligatoria, también llamada conteo de ocho: cuenta hasta ocho aunque el caído se levante antes, para comprobar que está en condiciones de seguir.
Si el boxeador no se incorpora antes de diez, llega el fuera de combate, el clásico KO. Pero no hace falta llegar a la lona para perder: el fuera de combate técnico, el KO técnico, se produce cuando el árbitro detiene el castigo, cuando el rincón tira la toalla o cuando el médico decide que la pelea no puede continuar.
Hay un par de mitos que conviene desmontar. Las Reglas Unificadas de la ABC, base de casi todas las comisiones, establecen que no existe el conteo de protección en pie —el famoso standing ocho que muchos creen ver— ni la regla de los tres derribos. Cada caída se juzga por sí misma, sin automatismos.
El boxeo profesional no tiene un único organismo, sino cuatro principales, y cada uno reparte su propio cinturón mundial por categoría. Son el WBC, la WBA, la IBF y la WBO, fundados entre 1921 y 1988. Esa fragmentación explica por qué puede haber varios «campeones del mundo» a la vez en un mismo peso.
Por eso, la palabra mágica del aficionado es undisputed, indiscutido: el púgil que reúne los cuatro cinturones a la vez. Es una hazaña rara, porque cada organismo impone sus propios aspirantes obligatorios y un campeón que no defiende un cinturón ante el rival marcado lo pierde o lo deja vacante.
El ejemplo más sonado es reciente. En mayo de 2024, Oleksandr Usyk venció a Tyson Fury en Arabia Saudí y se proclamó indiscutido del peso pesado, el primero en 24 años. Defendió la corona en julio de 2025 noqueando a Daniel Dubois en el quinto asalto.
La efímera vida del indiscutido se vio enseguida: en noviembre de 2025 Usyk renunció voluntariamente al cinturón WBO para no pelear contra su aspirante obligatorio. Conservó los otros tres, pero dejó de ser técnicamente indiscutido. Esa es la trampa del sistema: unir los cuatro es difícil, mantenerlos casi imposible.
El boxeo amateur, el de los Juegos Olímpicos, comparte raíces con el profesional pero cambia varias reglas de fondo. La más visible es la duración: en amateur se pelean tres asaltos de tres minutos, hombres y mujeres por igual, frente a los hasta 12 rounds del profesional.
La protección también difiere. El casco, obligatorio durante décadas en amateur, se retiró para los hombres de élite en 2013, aunque sigue vigente en categorías femeninas y juveniles; en profesional jamás se usa. Los guantes amateur son más grandes, de 10 o 12 onzas, y los púgiles compiten con camiseta.
El gobierno del boxeo amateur vive además su propio terremoto. Tras los problemas de gestión de la IBA, en 2023 nació World Boxing como organismo alternativo, y en febrero de 2025 el Comité Olímpico Internacional le concedió reconocimiento provisional. El boxeo olímpico, el de la base, escribe estos años un capítulo nuevo de su historia.
Conocer estas reglas cambia la forma de ver una velada: detrás de cada asalto hay tres jueces, una tabla de pesos y un siglo de reformas. El boxeo se entiende mejor cuando se sabe que casi nunca lo decide un solo golpe, sino la suma paciente de todos ellos.