¿Hasta dónde puede ir el VAR hacia atrás para anular un gol?
El VAR solo revisa la fase de posesión de ataque: si la falta o el fuera de juego están dentro, el gol se anula; si son anteriores, el gol vale.

El VAR no puede rebobinar un partido hasta donde quiera. El límite se llama fase de posesión de ataque: si la infracción ocurrió dentro de esa fase, el gol se anula; si ocurrió antes, el gol vale aunque la falta fuera evidente.
La respuesta corta: la fase de posesión de ataque
El protocolo del VAR llama a ese tramo APP, por sus siglas en inglés (attacking possession phase). Es la secuencia ofensiva que termina en el gol, y marca el punto de partida de lo que se puede revisar: todo lo que pasó dentro de ella entra, todo lo anterior queda fuera.
Lo decisivo no es el tiempo transcurrido, sino la continuidad de la posesión. Un ataque puede durar diez segundos o 45; mientras el equipo que acaba marcando no haya perdido el control del balón, sigue siendo la misma fase.
De ahí viene la sensación, cada fin de semana, de que el VAR ha ido a buscar «una falta de hace un minuto». No ha ido más atrás de lo que puede: ha ido hasta el principio de esa jugada.
Cuándo empieza y cuándo se corta la fase
La fase arranca cuando el equipo que marca toma el control del balón e inicia el ataque. Y se corta, sobre todo, cuando el rival recupera de forma clara: a partir de ahí, cualquier infracción anterior deja de ser revisable para ese gol.
El matiz del rechace es el que más discusión genera. Un defensa que toca el balón sin dominarlo no ha recuperado nada a efectos del protocolo, así que la fase sigue viva y la falta del principio sigue contando.
Qué infracciones anulan el gol
Dentro de esa fase, el VAR revisa cuatro cosas concretas que invalidan el tanto. Son las mismas que recoge el protocolo general del VAR para la revisión de goles.
Lo que el VAR no puede deshacer
Fuera de esa lista, el gol se queda. Una entrada dura en el centro del campo tres jugadas antes no anula nada, por mucho que la repetición la haga evidente: si el balón cambió de dueño por el medio, la fase de ataque empezó después.
Tampoco vale para reclamar un córner o un saque de banda mal señalado que dio origen a la jugada, salvo en las competiciones que hayan activado esa revisión concreta. El origen remoto de un ataque no es revisable; lo es el ataque.
Y hay un límite que no depende de la fase sino del estándar: la infracción tiene que ser un error claro y manifiesto. Si la imagen es ambigua, el protocolo obliga a mantener lo que decidió el árbitro en el campo.
Quién anula el gol
La frase «el VAR anuló el gol» es cómoda y es falsa. El VAR avisa y recomienda; el que anula es el árbitro principal, que decide desde la cabina o después de ver la jugada en el monitor de banda.
Esa distinción importa para leer una polémica. Cuando la decisión se cambia sin visita al monitor es porque la infracción es objetiva y medible, como un fuera de juego; cuando el árbitro va a la pantalla es porque hay que valorar una acción, y ahí la última palabra vuelve al campo.