Los ‘azzurri’ perdieron en Roma 0-2 contra Bélgica y vencieron de manera contundente a Turquía por 1-4 en Bursa. Todavía les faltan dos partidos en esta ventana FIFA y enfrente estará la Francia de Zidane, pero Mancini puede ir viendo algunos brotes verdes.
Roberto Mancini y un mensaje claro
Antes del partido contra Bélgica, Roberto Mancini mandó un mensaje muy claro a todos. No solo a los periodistas que se daban cita en la rueda de prensa en el Olímpico de Roma, sino a todos los italianos, a todo un país que sufre por su selección tras no comparecer en las tres últimas ediciones de la Copa del Mundo.
«El deporte se compone de derrotas difíciles de digerir, pero siempre ofrecen la oportunidad de recuperarse rápidamente. En Zenica, perder en los penaltis también es mala suerte. El dolor se siente en el vestuario, lamentablemente ese es el problema, pero tenemos que mirar hacia adelante y pensar en positivo». Italia necesita mirar hacia adelante y esa actitud es la que debe hacerle competir en los próximos partidos y clasificaciones de la Eurocopa o el Mundial. La teoría está clara, ahora toca la práctica.
Desde la vuelta de Mancini a la Nazionale, en Italia ha habido opiniones de todos los colores. Algunos no lo querían por su supuesta traición al irse a Arabia Saudí, pero él ya ha pedido perdón. Otros querían un entrenador más joven, pero las opciones poco a poco se evaporaban. También sonó Pep Guardiola, pero el catalán declinó la propuesta. Ahora al fútbol italiano no le queda otra que confiar y creer en el último entrenador que le dio un trofeo y ese es el camino.
Confianza para varios futbolistas tras la derrota ante Bélgica
Eso sí, la primera prueba, en casa, no fue del todo la mejor. La derrota contra Bélgica en el Olímpico por 0-2 dejó dudas. Los aficionados silbaron a muchos de sus jugadores, el equipo no tuvo oportunidades claras de hacerse con el partido en ningún momento, pero aun así, Mancini no dudó en defender a los suyos. Los periodistas italianos veían los mismos errores que antaño y afirmaban que el discurso del seleccionador estaba vacío. Pero era pronto todavía.
Fue el partido número 900 en la historia de Italia. No hubo puntos altos, aunque se salvaron futbolistas como Giorgio Scalvini, Nicolò Cambiaghi, que entró en el segundo tiempo, y Gianluigi Donnarumma, que evitó una goleada más amplia de los ‘Diablos Rojos’. Por el contrario, quedaron dudas con Alessandro Romano, el futbolista del Cagliari, a quien Mancini defendió y dijo de él que esto es un proceso. El análisis era simple: Bélgica todavía está por delante, a nosotros nos queda mucho camino por recorrer.
Brotes verdes en Turquía con un nombre clave: Pio Esposito
Entonces llegó el viaje a Bursa para jugar contra la Turquía de un viejo conocido del fútbol italiano. Vincenzo Montella es el técnico de los turcos y en Italia le agradecen este «empujón» en el segundo partido de esta edición de la Nations League. Fue una goleada de los italianos, sí, pero los medios transalpinos piden paciencia: no nos ilusionemos tanto.
Viendo el partido, podemos destacar algunos brotes verdes. Italia llegó al área tocando, jugando por abajo, rápido, con combinaciones, yendo de izquierda a derecha, finalizando jugadas con los futbolistas de banda y con su delantero centro siendo parte importante de la fase ofensiva. Bajo un gran diluvio, el campo no estaba en las mejores condiciones, perolos de Mancini lo intentaron igualmente.
Hubo ocho cambios entre un partido y otro. Mancini quería piernas frescas. Volvía Matteo Ruggeri a la defensa, quien cuajó un buen partido. Y en la derecha jugó Michael Kayode, una de las grandes novedades de Mancini, que fue muy incisivo por la derecha y marcó un tanto en su debut. El nacido en Borgomanero dejó la Fiorentina en enero de 2025 para firmar por el Brentford y está llamado a convertirse en uno de los fijos.
Buongiorno 💪 pic.twitter.com/0VUxsjO4F7
— Nazionale Italiana ⭐️⭐️⭐️⭐️ (@Azzurri) September 29, 2026
En el centro del campo, Davide Frattesi trasladó todo lo bueno que está haciendo en la Lazio y Sandro Tonali se tiene que ir pareciendo cada vez más a ese jugador por el que se pagaron millonadas. En ataque entró Giacomo Raspadori, un movimiento interesante para jugar junto a los hermanos Esposito. Sí, Sebastiano fue titular en la izquierda, cuajó un partido correcto junto a su hermano Pio y volvimos a ver dos hermanos titulares con Italia después de 26 años, cuando los Inzaghi disputaron algunos partidos juntos.
El punta, referente para Italia y para su hermano, habló tras el encuentro: «Compartir la cancha con él fue una gran sensación. Intenté ayudarlo antes del partido sin sobrecargarlo. Esperamos vestir estos colores muchas veces más. La camiseta de Italia es un gran honor. Cuando jugamos, siempre tenemos que darlo todo. Hoy nos divertimos y creo que se notó». Ese divertirse es lo que pedía Mancini antes del partido con Bélgica. Y cuando se gana se nota más.
Lo que le viene a la Italia 2.0 de Mancini
Sobre el papel, Italia está dos pasos detrás de Francia y uno detrás de Bélgica. Ahora toca visitar París para jugar contra los de Zinedine Zidane, que no podrán contar con Kylian Mbappé por lesión. Después, llegará otra vez contra Turquía, en esta ocasión en Bolonia. Mancini sabe que los resultados en la Nations League no son la clave, pero meterse en unos hipotéticos cuartos de final le daría mucha ilusión a una Nazionale que la necesita. Y mucho.