El fútbol español está de moda. Con la Eurocopa masculina en el bote, siendo actuales campeonas del mundo, con los campeonatos Sub-19 conseguidos tanto en el masculino como en el femenino y ahora mismo con una medalla olímpica garantizada y en la pelea por la de bronce en categoría femenina, España es referente en el fútbol.
Tanto que se lo reconocen los periodistas extranjeros a Santi Denia cuando le preguntan en rueda de prensa si se sienten «referentes». ¿Pero cómo ha pasado España de estar en una transición que parecía eterna a volver a dominar el deporte rey? Es cierto que el talento y tener en el equipo a Nico Williams, Lamine Yamal y compañía ayuda, pero también ha habido un cambio de estilo que no ha sido cosa de un día y que ha llegado desde arriba.
Porque durante una época dio la sensación de que España se había quedado algo atascada en ese ‘tiki-taka’ que tantas alegrías nos dio entre 2008 y 2012. Pero, tal y como desvela Santi Denia, en la RFEF se decidió dar un giro de guion hace seis años tras tres campeonatos en los que los octavos había sido nuestra meta. Y ahí empezó una revolución que hoy todavía no ha tocado techo.
«Estamos encantados con que seamos un referente a nivel europeo y mundial, hemos intentado mejorar el modelo de juego en los últimos años porque el fútbol sabemos que va a más velocidad y más transiciones sin perder nuestra esencia. Hemos seguido trabajando sin perder nuestra esencia y en un perfil de jugadores que creo que nos representa. Siempre intentando mejorar y respetando mucho a otros equipos y todas las federaciones», confesaba el entrenador en la previa de la final olímpica ante Francia.
Y esa es la nueva España, la que ya sea con Sergio Gómez o con Lamine Yamal, no renuncia a correr a la contra. La que ya sea con Fermín o con Dani Olmo, no renuncia a ser vertical. Pero la que ya sea con Barrios y Baena o con Rodri y Fabián, no renuncia a tener posesiones largas. La revolución del fútbol español empezó hace tiempo pero no ha sido hasta que han empezado a verse los resultados que todo el mundo la ha visto y que Santi Denia ya no ha tenido reparo en admitir.