Este verano los clubes de LaLiga cerraron el mercado de fichajes, ya finalizado el 1 de septiembre, con un gasto de 748 millones de euros. Más del 70% se lo repartieron Real Madrid (225 millones), Barcelona (184) y Atlético (123). Los otros 17 equipos se quedaron con 216 millones entre todos.
Esa es la mitad visible del mercado. La otra la explica un número que casi nunca sale en los titulares: según el último informe de LaLiga, publicado en agosto de 2026, los canteranos que juegan hoy en Primera valen 1.477 millones de euros. Es la cifra más alta de Europa.
La liga que más minutos da a los suyos
El dato que ordena todo lo demás es este: en la temporada 2025-26, la última completa, los jugadores formados en casa disputaron el 20,1% de los minutos de LaLiga. Ninguna de las otras cuatro grandes se acerca.
La comparación es demoledora. Ligue 1 se queda en el 16,1%, la Bundesliga en el 11,9%, la Serie A en el 7,6% y la Premier League en el 8,3%. Un canterano juega en España más del doble que en Inglaterra.
Y no es solo cuestión de minutos. Según los datos de Transfermarkt, LaLiga es la única de las cinco grandes ligas con más futbolistas nacionales que extranjeros, con un 42% de representación foránea. La materia prima está en casa porque se decidió que estuviera.
Quién tira de verdad de la cantera
Dentro de LaLiga, en la temporada 2025-26, las diferencias son enormes. El Athletic dio el 69,5% de sus minutos a jugadores de su propia cantera, seguido de la Real Sociedad con un 55,2%, el Barcelona con un 47,5% y el Celta con un 43,1%.
Por detrás aparecen Osasuna (26,1%), Sevilla (25,0%), Valencia (23,8%) y Real Madrid (23,1%). Que el club que más gasta del continente esté en esa lista dice algo: una cosa no excluye la otra.
La sorpresa está en los recién ascendidos. Entre ellos, el Málaga destacó con un 57,3% de minutos para canteranos y 11 futbolistas de la casa en plantilla, por delante del Racing (21,4% y nueve) y del Deportivo (17,7% y seis).
Ese dato de los ascendidos merece detenerse. Son los tres clubes con menos presupuesto de la categoría y los tres están entre los que más peso dan a los suyos. No es virtud: es necesidad, y aun así el resultado deportivo llegó.
Funciona además como test del argumento. Si tirar de cantera fuera solo un discurso de club rico, los equipos que suben de Segunda no lo harían. Lo hacen porque es la única plantilla que pueden pagar.
La cuenta que hace que salga a cuenta
El argumento no es sentimental, es contable. Formar a un jugador sale más barato que comprarlo, y hay clubes que amortizan su inversión anual en cantera con el simple hecho de que un futbolista del filial suba al primer equipo cada temporada.
La segunda pata es la venta. El dinero que entra por traspasos de canteranos crece verano tras verano y en 2025 alcanzó un pico de 286 millones de euros. Hay pocos activos en el fútbol que generen esa cifra todos los años.
LaLiga calculó en más de 466 millones lo que han ingresado por traspasos los clubes que formaron a los campeones del mundo. El Real Madrid es el club que más dinero obtiene por vender jugadores de su propia formación, casi siempre con opciones de recompra a uno, dos o tres años.
Pero el modelo no es solo cosa de gigantes. La Real Sociedad, sin el presupuesto de Madrid o Barcelona, ha convertido su cantera en una fuente de ingresos recurrente: entre las ventas de Robin Le Normand al Atlético de Madrid y de Martín Zubimendi al Arsenal, ha ingresado más de 100 millones de euros.
Y ahora el reglamento también empuja
Faltaba que el control económico acompañase, y este curso ha dado el primer paso. Los clubes de LaLiga aprobaron el 19 de noviembre de 2025 un paquete de 13 cambios al reglamento de control económico, y uno de ellos amplía a la cantera una exención que antes solo cubría al fútbol femenino.
En la normativa de 2026-27, el gasto en cantera ya no penaliza el saldo disponible de un club, con un tope de dos millones y siempre que el accionista aporte el dinero.
Hasta ahora invertir en la base competía con invertir en el primer equipo dentro del mismo límite salarial. Era, en la práctica, un castigo silencioso al que apostaba a largo plazo.
Los clubes llevaban tiempo pidiendo justo eso: que el control económico premie a quien apuesta por la cantera, con una lógica parecida a la de una exención fiscal. La medida es pequeña en euros y grande en señal.
El aval definitivo llegó en el Mundial
El mejor argumento no lo dan las cuentas, lo dio la selección. De los 26 jugadores que España convocó para el Mundial de 2026, 25 se formaron en sistemas de cantera, y hay 11 clubes de LaLiga entre las entidades formadoras del equipo campeón.
Por el club en el que jugaban entonces, el Barcelona fue el que más aportó a la lista: ocho futbolistas, entre ellos Lamine Yamal, Pedri y Gavi; el Athletic sumó tres (Unai Simón, Laporte y Nico Williams) y el Atlético de Madrid otros tres (Marcos Llorente, Marc Pubill y Álex Baena).
El mismo informe de LaLiga vincula la apuesta por la cantera con 23 títulos logrados por las selecciones españolas masculinas, femeninas y de categorías inferiores en la última década.
Lo que produce el sistema no son jugadores baratos: son los que ganan un Mundial.
Ahí está también el argumento de venta hacia fuera. El valor de los canteranos españoles que juegan en Primera supera en 400 millones al de los de la Premier, y esa es la comparación que la patronal española repite cada vez que se habla del gasto inglés.
Hay además un efecto de escaparate que los números no recogen del todo. Un canterano que suma minutos en el primer equipo dispara su valor de mercado aunque no se consolide, y esa revalorización es lo que después convierte una venta en un ingreso extraordinario.
Por eso los clubes dan minutos incluso cuando no los necesitan. No es solo confianza en el chaval: es que la alineación funciona también como una operación de tasación.
La otra cara: retenerlos
El problema del modelo es el mismo que su éxito. Cuando un canterano destaca, llegan clubes con más dinero, y los ejemplos se acumulan: Dro, del Barcelona, ya en el PSG; Valdepeñas, vendido por el Real Madrid a la Fiorentina; Rodrigo Mendoza, del Elche, que finalmente recaló en el Atlético de Madrid.
Por eso los clubes han empezado a hablar de planes para evitar fugas y no solo de formación. Una cantera que produce y no retiene acaba siendo, en términos financieros, un proveedor de las ligas ricas.
El Málaga de este año es la versión honesta del asunto. El club pasó por Primera Federación, el tercer escalón, tras el descenso de 2023, y su ascenso a Primera llega solo tres años después.
La mitad de la temporada pasada la dirigió Juanfran Funes, técnico del filial promovido al primer equipo en noviembre tras la destitución de Sergio Pellicer, con muchos de los mismos jóvenes a los que ya conocía de Segunda RFEF.
Vuelve a Primera con la plantilla de menor valor de la categoría, tres fichajes nuevos y una alineación nutrida de gente de casa. No es una estrategia de marketing: es lo que hay, aunque el arranque de temporada es duro.
Con el mercado ya cerrado, el equipo es colista con tres puntos en siete jornadas, sin ningún triunfo: tres empates y cuatro derrotas, la cara menos amable de depender tanto de la cantera.