El Córdoba ha conseguido esta jornada una victoria capital contra el Tenerife para salir del descenso en un partido que volvió a evidenciar sus grandes virtudes y defectos con otra actuación estelar de Isma Ruiz.
El Córdoba de Ania, habituado a malos comienzos (y a grandes finales)
Nadie duda de que Iván Ania pudo respirar tranquilo tras ganar al Tenerife de Álvaro Cervera en la noche del lunes. Como nadie duda tampoco de las capacidades del técnico asturiano, uno de los mejores de la categoría de plata. Pero en su etapa en la ciudad califal hay un patrón que se repite en cada una de sus cuatro temporadas: los malos comienzos de curso.
Antes del partido contra el Tenerife de esta jornada, coleccionaba cinco derrotas y solo dos victorias, siendo el segundo equipo más goleado de la categoría. En su primer año cosechó tres derrotas en las primeras cuatro jornadas para terminar celebrando en Las Tendillas su vuelta a LaLiga Hypermotion después de cinco años deambulando por las catacumbas del fútbol.
En su segundo año, ya en Segunda División, tuvo un inicio dubitativo, aunque comprensible, con dos empates y dos derrotas. Terminó salvándose con holgura al finalizar la temporada, con un curso de ensueño de Antonio Casas, Carracedo y Álex Sala. El año pasado, ya estabilizado en el segundo escalón de nuestro fútbol, empezó con una única victoria, tres empates y tres derrotas en siete jornadas.
El estilo innegociable del Córdoba de Iván Ania
Ania ha mantenido una estructura reconocible, con un esquema muy definido en 4-3-3. Su idea le hace ser un equipo muy reconocible. El Córdoba busca ocupar el campo con amplitud, aprovechando el desborde de un jugador capital como Cristian Carracedo. Eso permite dar espacio y tiempo a un centro del campo capaz de conectar con los atacantes.
Los laterales han sido piezas importantes para Iván Ania. Albarrán y Tasende son futbolistas de largo recorrido (como en su momento lo eran Carlos Isaac o Ignasi Vilarrasa), idóneos para atacar la profundidad y acumular hombres arriba, con el riesgo que eso conlleva.
El problema del Córdoba llega en el repliegue y en los errores individuales, evidenciados esta semana por el CD Tenerife. En su estilo lleva la virtud y el pecado. Genera mucho arriba, pero sufre contra equipos que manejan bien el contragolpe. La lesión de Yousi Diarra le ha restado solidez en el centro del campo, lo que ha convertido a Isma Ruiz en un jugador trascendental.
Isma Ruiz, la pieza clave que sostiene al Córdoba
La temporada de Isma Ruiz está siendo sensacional. Es el futbolista que mejor está rindiendo en la entidad blanquiverde. Tanto es así que el nivel del futbolista granadino merece un capítulo aparte. Describirle como el motor del equipo se quedaría corto para calificar la labor de un centrocampista total. Es el termómetro, capaz de repetir esfuerzos para recorrer kilómetros en cada partido y la pieza clave que define la idea de Ania.
FINAL #CórdobaTenerife 3-2
✅ ¡Los tres puntos se quedan en Córdoba gracias al gol de Isma Ruiz en el tramo final!
#AbiertoXLALIGAHYPERMOTION https://t.co/kuVbOC9WA6
— LALIGA HYPERMOTION (@LaLiga2) October 5, 2026
Porque no hay nadie en la plantilla del Córdoba que represente mejor el modelo de juego del técnico asturiano que Isma Ruiz (y tampoco que haya jugado más minutos como jugador de campo). Sin duda, estamos ante un interior con una capacidad pulmonar brutal.
Además, a nivel defensivo es un sostén de valor incalculable para los retornos de un Córdoba que suele plantear partidos de ida y vuelta. Es uno de los jugadores con más recuperaciones de toda la liga y un ganador de duelos, con un porcentaje de éxito por encima del 63%.
Con todas estas características, cualquier amante del fútbol de plata podría pensar que el futbolista de Gójar ocupa un rol eminentemente defensivo. Pero su crecimiento está siendo exponencial con el paso de las campañas, especialmente con el balón en los pies. A sus 25 años, promedia un porcentaje de éxito en pases por encima del 86%, lo que le convierte en un seguro cuando el Córdoba tiene la pelota. Su principal defecto, tanto en el Ibiza como en el Granada, eran las cifras.
Esta temporada lleva dos goles. Desde que recaló en el Córdoba, Ania le está exigiendo más protagonismo en la frontal del área rival. Tanto si juega de interior como de pivote, su capacidad ofensiva empieza a ser una amenaza para el equipo rival, entrando en segunda línea como elemento disruptivo. Renovado hasta 2028, el Córdoba tiene un diamante en bruto que puede revalorizarse en los próximos meses.
Optimismo moderado a pesar del inicio irregular
El Córdoba no necesita abandonar su modelo para salir de la zona baja. Necesita hacerlo más resistente. Su producción ofensiva demuestra que existen recursos para competir, pero los 16 goles encajados revelan que la estructura todavía no protege suficientemente lo que genera. La solución, nada sencilla, pasa por equilibrar posesión y seguridad, controlando mejor las transiciones. Mientras ese equilibrio no aparezca, al Córdoba le va a costar cerrar partidos.
Si Ania es capaz de encontrar esa fiabilidad defensiva, los aficionados del Córdoba volverán a disfrutar de uno de los equipos más divertidos y competitivos de la categoría. Esos malos resultados iniciales no se explican por una ausencia de identidad, sino por la dificultad para sostenerla sin quedar expuesto. Contra el Tenerife le salió cara la moneda, pero debe seguir buscando el punto de equilibrio. La ley de las áreas en su máximo esplendor.