El gigante europeo visitó Balaídos y logró demostrar el peso de su historia ante un Celta que no fue capaz de sostener su ventaja ante el equipo turinés, siendo más valiente y presente por tramos que los de Luciano Spalletti, aunque sin la capacidad para sostener el acelerón final de los italianos.

Valentía y ambición

El Celta de Claudio Giráldez se presentó a la cita del jueves con la clara intención de sentirse orgulloso de su papel en un partido tan relevante como el que iban a vivir en la segunda jornada de la Europa League. Sin embargo, la Juventus acabaría por encontrar el clavo ardiendo al que agarrarse para llevarse los tres puntos en la noche europea, con goles en el 58′ y en el 92′ para romper la ventaja gallega.

El equipo gallego mostró sus armas y algunas de sus virtudes, siendo capaz incluso de encontrar una ventaja que pudo aguantar hasta la segunda mitad, pero que no logró sostener el impulso final de la Juve, que encontró a través de sus dos puntas el acierto que le fue negado durante el partido.

En ese sentido, el Celta puede estar orgulloso del planteamiento, pero no tanto de la ejecución final, ya que no consiguió dirigir esa intención con claridad hacia el objetivo de la victoria. El gol de Hugo Álvarez en el 18′, demasiado pronto quizá para mantener la ventaja, les dio un ánimo que solo duró hasta la hora de partido.

En la segunda parte, el Celta fue otro. El ritmo de partido parecía caer cada vez más del lado juventino, marcando una disposición al ataque muy notoria de los italianos en esos segundos 45 minutos. El Celta no acertó a disparar a portería, mientras que el marco de Ionut Radu sufrió hasta cinco ocasiones entre los tres palos, dos de ellas certeras.

Las dos, además, señalan claramente a un jugador capital como Marcos Alonso. El internacional español salió en la foto de los dos goles que llevaron al Celta a acabar perdiendo un partido por dos imprecisiones graves con las que la Juventus empató primero y dio la vuelta al marcador más tarde, ya con el tiempo casi cumplido.

El primero, tras un mal control que se le envenenó para que Nick Woltemade supiera encontrar el disparo preciso y certero para empatar en el minuto 58 y el segundo para que Kolo Muani calcara la oportunidad, tras un centro lateral de Andrea Cambiaso, un error de precisión del central y un cabezazo ante Radu a la red casi a quemarropa en el minuto 92.

Una Juventus de menos a más

Aunque la deriva es clara con respecto a una idea de juego poco convincente, el equipo supo ir redefiniendo su impulso en el campo. Junto con esa búsqueda de una mayor virtud en ataque de su rival, el Celta se hizo pequeño a través de unos cambios que no fueron suficiente para lograr equilibrar las fuerzas.

En ese sentido, los italianos tiraron de fondo de armario para doblegar a un Celta que se cayó a varios niveles tras el descanso. Perdió iniciativa, acierto, velocidad y capacidad para sorprender a una Juventus de Spalletti que, al contrario que el Celta, supo crecer con la entrada de jugadores como Nico González o Kolo Muani, este último autor del gol definitivo.

Inconsistencia final

El Celta de Vigo no encontró un hilo conductor que le diera un apoyo clave para poder generar peligro de verdad ante la portería de Guglielmo Vicario. Fueron 5 disparos lejos del arco en toda la segunda parte y apenas 7 balones tocados por el equipo de Giráldez en área rival en esos segundos 45 minutos. El reflejo certero de que esa mitad del partido no fue nada sencilla.

Los cambios no aportaron soluciones claras y el juego que había logrado mostrar el Celta en la primera parte se disipó por completo. No solo a nivel ofensivo, sino también en cuanto a creatividad y contundencia defensiva. Iago Aspas entró motivado, pero muy poco acertado, y no dio el impulso deseado, ni tampoco ninguno de los que entraron a compensar las piernas cansadas de los titulares.

El ‘timing’ de Woltemade y Kolo Muani

Curioso que los dos puntas de la Juventus fueran precisamente los encargados de encontrar el camino a la remontada. Aunque pueda parecer una sentencia extraña, pues es lo lógico viniendo de los delanteros de un equipo como la Juve, lo sorprendente es que nacen ambos goles de jugadas muy parecidas.

Más allá del error de Marcos Alonso, clave para que las jugadas pudieran acabar en gol rival, Woltemade y Kolo Muani mostraron una de las cuestiones que mejor definen a un delantero centro, trazando una línea clave para que el don de la oportunidad tomara el pulso de un encuentro muy apático y de imprecisiones continuas en ambos bandos.

El sutil toque de Woltemade, rápido y certero, no dejando pensar ni llegar al defensa que lo encimaba, habla de un hambre voraz por la ocasión de gol en el área. La misma que también mostró su compañero galo en el ocaso del encuentro, con un cabezazo menos exigente y cercano a la línea de gol, pero que vale una victoria bianconera y una derrota celeste.