El ciclismo de selecciones encadena dos citas grandes en dos semanas. Cinco días después de que Montreal reparta los maillots arcoíris, Liubliana acoge el Europeo de ruta del 2 al 7 de octubre, en la 32.ª edición del campeonato, la undécima con categoría élite.
Lo organizan la Unión Europea de Ciclismo y la federación eslovena. Es el acontecimiento ciclista más importante que ha celebrado el país y reúne a unos ochocientos corredores de más de 40 países. Son 14 títulos en cinco días de competición, con una jornada de descanso en medio.
Un programa que invierte el orden de siempre
La novedad organizativa está en el calendario interno del campeonato. Los Europeos solían empezar por las contrarrelojes y terminar con la ruta élite masculina, la prueba reina. Aquí ocurre exactamente lo contrario: primero las carreras en línea y al final las cronos.
El viernes 2 abren las dos pruebas sub-23, la femenina a las 9:00 y la masculina a las 13:30. El sábado 3 corren los júniors masculinos por la mañana y la ruta élite femenina a partir de las 13:49, con 130 kilómetros y dos vueltas al circuito final.
El domingo 4 es el día grande. Las júniors femeninas salen a las 9:00 y la ruta élite masculina, a las 12:49: 196,3 kilómetros y 2.571 metros de desnivel, con cinco pasos por el circuito. El lunes 5 se descansa.
El martes 6 se disputan los relevos mixtos, júnior y élite, y el miércoles 7 se cierra con las seis contrarrelojes individuales, todas sobre los 22,1 kilómetros del circuito de Šenčur. Quien quiera doblar tiene ahora dos días completos entre la ruta y la crono.
Un recorrido de la Gorenjska con la Možjanca como juez
Las carreras élite salen de la plaza del Congreso de Liubliana con nueve kilómetros neutralizados por el centro de la ciudad. Después atraviesan Škofja Loka, Kranj y Kamnik antes de llegar al circuito final de 22,1 kilómetros en torno a Šenčur, donde terminan las 14 pruebas.
La clave es la subida a la Možjanca, de 2,1 kilómetros al 10,2% de media y con rampas del 15,8%. Es un circuito para corredores completos, no para esprínteres, y desde su presentación se describió como un trazado a la medida de Pogačar.
Eslovenia, en casa y sin Pogačar
La UEC eligió Liubliana en octubre de 2025, durante la edición francesa de Drôme-Ardèche. «Elegimos a Eslovenia, un país que ya no puede considerarse emergente, sino una potencia consolidada y líder», dijo su presidente, Enrico Della Casa. Nunca había organizado algo así.
El campeonato estaba pensado para Tadej Pogačar, vigente campeón de Europa: en 2025 ganó en Francia tras un ataque en solitario de 75 kilómetros, por delante de Remco Evenepoel y Paul Seixas. Pero no estará. Su equipo dio por terminada su temporada tras la caída que sufrió en la Vuelta.
El esloveno se fracturó la clavícula y una vértebra cervical en la octava etapa, fue operado en Barcelona y el UAE Team Emirates ha insistido en que no volverá a competir hasta 2027. Tampoco correrá su pareja, Urška Žigart, la mejor ciclista eslovena, que se ha vuelto a fracturar la mandíbula.
La baza de la casa es ahora Primož Roglič, que llega de terminar segundo en la Vuelta, por detrás de Enric Mas. Le acompañan Matej Mohorič y Jan Tratnik, dos corredores con experiencia en campeonatos.
A Eslovenia le toca correr de otra manera: menos desgaste desde lejos y más números para el final. La selección eslovena ya ha enseñado cómo trabaja cuando tiene un líder claro.
Los organizadores esperan alrededor de 300.000 espectadores a lo largo de los recorridos. Sin su gran estrella, el ambiente dependerá de Roglič y de que Eslovenia llegue con opciones al último paso por la Možjanca.
El problema de correr cinco días después del Mundial
La proximidad con Montreal es el punto flaco del calendario. El Mundial de ruta se disputó del 20 al 27 de septiembre en Canadá y el Europeo arranca el 2 de octubre, con el viaje transatlántico de vuelta por medio. Son cinco días entre las dos citas.
Eso condiciona directamente quién aparece en la salida. Los corredores que hayan ido a por el arcoíris llegan con una semana muy corta de recuperación y con un desfase horario que no se soluciona en 48 horas. Muchos se saltan una de las dos.
Aun así, las listas provisionales tienen nombres de peso. En la ruta masculina figuran Evenepoel, Mads Pedersen, Juan Ayuso y João Almeida, además de Roglič y Mohorič; en la femenina, Demi Vollering llega como favorita junto a Lorena Wiebes, Puck Pieterse, Elisa Longo Borghini y las españolas Usoa Ostolaza y Paula Blasi.
Hay un precedente reciente que conviene tener en cuenta. El Europeo de 2025 se disputó del 1 al 5 de octubre en Drôme-Ardèche, con el orden clásico de pruebas y cerrando con la ruta élite masculina. Liubliana rompe esa costumbre.
14 títulos y el último maillot del año
El campeonato reparte 14 títulos entre élite, sub-23 y júnior, en ruta, contrarreloj y relevo mixto. Es un formato pensado para dar visibilidad a categorías que fuera de estos campeonatos apenas tienen escaparate. La base también compite aquí.
Para las federaciones pequeñas, además, el Europeo es la cita realista del año. En un Mundial, un país sin corredores de primera fila apenas tiene opciones de estar delante; en un continental, el recorte de participantes abre alguna puerta. Aquí sí hay margen.
El Europeo cierra prácticamente el bloque de campeonatos de la temporada. A partir de ahí, el pelotón entra en su última fase, la de las clásicas italianas de octubre, y las selecciones se disuelven hasta la primavera siguiente. Es el último maillot del año.
Liubliana iba a ser la fiesta de Pogačar y será un examen para el resto. Cinco días de carreras, 14 títulos y un circuito pensado para él: el Europeo más esperado en Eslovenia se correrá sin su gran figura.