Megan Gustafson, la nacionalizada que ya tiene un bronce mundial con España

La pívot de Wisconsin ocupa la única plaza de nacionalizada que permite la FIBA y fue la máxima anotadora de España en los cuartos del Mundial del bronce.

Megan Gustafson, con la camiseta blanca de España y el número 17, levanta un dedo en la pista durante un partido ante Alemania
Megan Gustafson, durante el partido por el bronce del Mundial femenino de baloncesto entre España y Alemania, disputado en Berlín el 13 de septiembre de 2026. IMAGO / NurPhoto

España volvió de Berlín con un bronce mundial, y una parte lleva la firma de una pívot criada en un pueblo de Wisconsin. Gustafson ocupa la plaza de nacionalizada en el equipo de Miguel Méndez, que ganó 81-58 a Alemania el 13 de septiembre, poco más de tres años después de recibir el pasaporte español por carta de naturaleza.

La FIBA solo permite una jugadora en esa condición por selección y torneo, de modo que ese nombre excluye a cualquier otro. Es la plaza más discutida del baloncesto, y España la viene usando desde 2010: primero con Sancho Lyttle, después con Astou Ndour y ahora con una campeona de la WNBA.

El pasaporte que firmó el Consejo de Ministros en 2023

El 13 de junio de 2023, el Consejo de Ministros le concedió la nacionalidad española por carta de naturaleza y el BOE lo publicó al día siguiente. No tenía vínculo alguno con España: ni familia, ni etapa en la liga nacional, ni paso por las categorías inferiores. Fue una nacionalización exprés de verano.

«Es un buen fichaje», resumió entonces Elisa Aguilar, presidenta de la Federación, con una fórmula que dice mucho del asunto. El precedente estaba fresco: Lorenzo Brown, oro en el Eurobasket 2022 con la selección masculina. El pasaporte también le sirve profesionalmente, porque en Europa deja de ocupar plaza de extracomunitaria, un argumento que sostiene buena parte de la polémica.

Nació el 13 de diciembre de 1996 en Madison y se crio en Port Wing, un pueblo de unos 200 habitantes donde con 13 años jugó en el equipo masculino porque no había chicas suficientes. En Iowa firmó 1.001 puntos en su último curso universitario: cuarta jugadora de la División I en llegar a mil en una temporada y la única pívot.

Una sola nacionalizada por convocatoria: así funciona la norma

La FIBA considera naturalizado a quien obtiene el pasaporte de otro país después de cumplir los 16 años. Quien lo consiguió antes, o acredita vínculos estrechos (el caso de Nick Calathes con Grecia), no ocupa esa casilla. La norma admite una jugadora por lista, y el organismo la defiende como una de las más estrictas del deporte.

De ahí viene una decisión incómoda que Méndez ya tuvo que tomar. Para París 2024 eligió a Gustafson y dejó fuera a Ndour, que también arrastra la etiqueta. Ganó el duelo por la plaza en aquella pugna entre las dos interiores. En 2014 había pasado lo contrario: Ndour se perdió el Mundial de Turquía porque Lyttle estaba convocada.

Lyttle, Ndour y el precedente que España ya conocía

Sancho Lyttle, nacida en San Vicente y las Granadinas, recibió la nacionalidad el 26 de junio de 2010 tras cuatro temporadas en la liga española. Cambió el techo de la selección: bronce en el Mundial de 2010, oro en los Eurobasket de 2013 y 2017 y plata en el Mundial de Turquía 2014, con el MVP continental de 2013 por el camino.

Ndour llegó a Gran Canaria desde Dakar con 14 años y obtuvo el pasaporte en junio de 2011, poco antes de cumplir los 17. Por meses entró en la categoría de naturalizada. Fue decisiva en la plata olímpica de Río 2016, donde firmó 11 puntos, cinco rebotes y cuatro tapones en la final ante Estados Unidos.

Antes hubo otras dos, Puri Mbulito y Vanessa Blé, pero el contraste con las dos grandes es el que explica el ruido. Lyttle y Ndour se formaron o se hicieron jugadoras en España. Gustafson nunca pisó la liga española, y esa es exactamente la línea que separa el refuerzo del fichaje de mercado.

Qué aporta de espaldas al aro

Su valor está en el poste bajo: recibe cerca del aro, gira sobre los dos hombros y anota con porcentajes altos. En la Euroliga 2022/23 fue la máxima anotadora de la competición con el Olympiacos, con 22,6 puntos y 9,4 rebotes. Ese trofeo la puso en el mapa del baloncesto europeo.

Después ganó la Eurocup de 2024 con las London Lions y la Euroliga de 2026 con el Fenerbahçe, el 19 de abril en Zaragoza (68-55 al Galatasaray). Su entrenador allí era Méndez, que compagina el banquillo turco con la selección: el seleccionador la conoce de diario, no de una concentración de verano.

En la WNBA acumula ocho temporadas y un anillo. Llegó a Las Vegas en 2024 y en octubre de 2025 fue campeona con las Aces, que barrieron 4-0 a Phoenix en la final.

En abril de 2026 firmó por dos temporadas con las Portland Fire, la franquicia de expansión, y allí se ha asentado como titular. El 18 de julio se casó con el jugador David DiLeo y en la WNBA compite ya como Megan DiLeo. Con la selección sigue figurando como Gustafson.

Berlín, del banquillo al bronce

El aval con la selección es París 2024, donde fue la mejor de España en las tres casillas: 18 puntos, 9,3 rebotes y 30,3 minutos por partido, con 21 puntos en la eliminación ante Bélgica. Berlín es su segundo gran campeonato, porque se perdió por lesión el Eurobasket 2025 de Atenas en el que España fue subcampeona.

En la primera fase del Mundial salió desde el banquillo, por detrás de Awa Fam y Raquel Carrera. Sumó siete puntos y cinco rebotes en el estreno ante Alemania (83-53), 16 en la derrota con Mali (73-82) y tres en la victoria ante Japón (79-59). Su mejor partido llegó en la única derrota de España en la primera fase.

El reverso apareció ante Japón: el rival detectó su dificultad para desplazarse en defensa y la castigó con juego rápido hasta apretar el marcador. No es una defensora móvil, y contra rivales que corren, Méndez tiene que medirle los minutos.

La respuesta llegó en los cuartos de final. Méndez cambió por primera vez el quinteto y la puso de titular para frenar el juego interior de Australia. Gustafson fue la máxima anotadora de España con 16 puntos en el 89-66 del 10 de septiembre, un partido en el que Alicia Flórez fue elegida la mejor.

La semifinal ante Estados Unidos se presentó como un duelo entre dos productos de Iowa, Gustafson y Caitlin Clark. España cayó 66-76 el día 12 y al día siguiente ganó el bronce ante Alemania, con Gustafson en el quinteto inicial pese a un golpe en un dedo que la obligó a retirarse un rato a la banda.

Su presencia también dibuja el relevo de la selección. Alba Torrens, capitana con 37 años, apenas tuvo minutos en Berlín y no hizo falta en el partido por el bronce. La veteranía interior es de Gustafson, al lado de una generación de 20 años que encabezan Iyana Martín y Awa Fam.

Queda la parte que le faltaba. Con el bronce de Berlín, la cuarta medalla de España en un Mundial, Gustafson ya tiene su primer podio con la selección. Y el debate sobre la plaza de nacionalizada sale más afilado: la jugadora que nunca pisó la liga española fue la máxima anotadora del equipo en unos cuartos de final mundialistas.