El Maratón de Ámsterdam se corre el domingo 18 de octubre, y es la gran cita de otoño fuera del circuito de las Majors. No forma parte de las siete grandes, pero tiene la etiqueta Platinum de World Athletics y un recorrido que figura entre los más rápidos del mundo.

La prueba reúne cada año a decenas de miles de corredores en un fin de semana que empieza el sábado 17, con carreras más cortas, y culmina el domingo con el maratón y el medio maratón. Tiene además un escenario de salida y meta que ningún otro maratón puede ofrecer.

Salida y meta en un estadio olímpico

La carrera empieza y termina en el Estadio Olímpico de Ámsterdam, construido para los Juegos de 1928. Esos mismos Juegos acogieron el primer maratón oficial de la historia de la ciudad, así que la prueba actual corre sobre casi un siglo de historia.

La entrada al estadio en los últimos metros es uno de los momentos más reconocibles del atletismo popular europeo. La organización vende incluso plazas limitadas para salir desde dentro del recinto, porque la demanda supera cada año la oferta.

El maratón olímpico de 1928

La relación de Ámsterdam con el maratón empezó con los Juegos de 1928. Aquella prueba la ganó el francés de origen argelino Boughera El Ouafi, y se disputó con salida y llegada en el mismo estadio que hoy recibe a los corredores populares. Es un vínculo que la organización cuida.

La edición moderna del maratón nació décadas después, en 1975, y el año pasado celebró su 50 aniversario. En ese medio siglo ha pasado de ser una carrera local a una de las grandes citas europeas, con corredores de más de un centenar de países y una organización profesional.

Un recorrido por la ciudad

El trazado pasa por los lugares más conocidos de Ámsterdam. Cruza por debajo del Rijksmuseum, atraviesa el Vondelpark y recorre largos tramos junto al río Amstel, en una sección que ofrece una de las imágenes más bonitas del maratón.

El perfil es llano, como corresponde a una ciudad construida casi a nivel del mar. Esa ausencia de desnivel es lo que explica sus marcas, aunque el recorrido tiene un enemigo: el viento de mediados de octubre, que puede soplar con fuerza en las zonas abiertas junto al río y en el parque.

La temperatura suele acompañar. El otoño neerlandés ofrece a menudo días frescos y húmedos, una combinación que favorece a los atletas de élite y que convierte la cita en una opción atractiva para buscar marca en el calendario de otoño.

Los récords del circuito

El récord masculino de la prueba es de 2025, cuando el keniano Geoffrey Kipchumba Toroitich ganó en 2:03:30 y rebajó la marca que el etíope Tamirat Tola había dejado en 2021 con 2:03:39. El femenino lo tiene la etíope Yalemzerf Yehualaw, con 2:16:52 en 2024.

Son marcas de primer nivel mundial, aunque lejos de los récords del mundo. En el ranking de las ciudades con maratones más rápidos, Ámsterdam figura en la séptima posición, según la organización, por detrás de las grandes citas del calendario.

Esa posición explica su papel en el circuito. Ámsterdam no aspira a batir el récord mundial cada año, como Berlín o Valencia, sino a ofrecer un escenario rápido para atletas que buscan su mejor marca o una mínima para los grandes campeonatos.

Una carrera con etiqueta Platinum

La etiqueta Platinum es la máxima que concede World Athletics a una carrera en ruta. Obliga a reunir un cartel mínimo de atletas de primer nivel, a ofrecer una bolsa de premios alta, a organizar controles antidopaje y a garantizar una retransmisión internacional. Ámsterdam la tiene desde hace años y la defiende en cada edición.

Esa exigencia se traduce en un cartel de élite con corredores de Kenia y Etiopía, las potencias habituales del maratón, y con atletas europeos que buscan una carrera rápida sin la presión de las grandes citas. La organización suele presentar su lista de favoritos en las semanas previas.

El maratón de los corredores populares

Más allá de la élite, Ámsterdam es sobre todo una fiesta popular. La organización prevé decenas de miles de participantes entre todas las distancias del fin de semana, y la edición del año pasado, la del 50 aniversario, agotó sus dorsales en tiempo récord.

El programa incluye un medio maratón el domingo y, el sábado, una carrera de 7,5 kilómetros, y una parte de las plazas se reserva para corredores solidarios que recaudan fondos contra el cáncer. Es un modelo que combina el deporte de élite con una participación masiva.

Por qué los atletas eligen el otoño

El calendario del maratón tiene dos grandes temporadas: la primavera y el otoño. En ambas las temperaturas suelen ser suaves, y los atletas de élite solo corren dos maratones al año como máximo, así que la elección de la carrera se prepara con meses de antelación y depende de muchos factores.

Pesan el recorrido, el clima previsible, las liebres que ofrece la organización y el dinero de los premios. Ámsterdam combina un circuito rápido con una fecha que no choca con las grandes citas del circuito, y eso le permite atraer a un buen cartel año tras año.

Una semana de maratones

Ámsterdam abre un tramo del calendario muy cargado. La semana siguiente, el 25 de octubre, se corren el Maratón de Frankfurt y el Medio Maratón de Valencia, y el 1 de noviembre llega Nueva York. Para los corredores de élite, elegir cita es una decisión estratégica.

Para el aficionado, es la oportunidad de ver marcas rápidas en un escenario distinto al de las Majors. Con un estadio olímpico como meta y un recorrido llano junto al Amstel, Ámsterdam sigue siendo uno de los maratones más atractivos de Europa.