España vuelve a asomarse a la fabricación de un coche para la élite del Mundial de Rallies. La Real Federación Española de Automovilismo y RMC Motorsport, un taller de Villablino (León), han sellado el proyecto WRT Rally1 Spain para construir un vehículo de la nueva era del WRC, la que arranca en 2027.
Lo presentaron el 23 de abril de 2026, durante el Rally Islas Canarias, la cita española del Mundial. Es el primer constructor español que se propone subir a la máxima categoría en un cuarto de siglo, desde que SEAT Sport se marchó al acabar 2000. Quedan condicionales por resolver, pero la señal ya está encima de la mesa: un coche español apunta al Mundial.
Un reglamento pensado para abrir la puerta
La historia empieza, en realidad, sobre el papel. La FIA ha reescrito la normativa técnica del campeonato para 2027 con una idea rectora, que es abaratar el coste de entrar. Los nuevos coches, bautizados como WRC27, tendrán un tope de precio de 345.000 euros y se levantan sobre una arquitectura de chasis tubular más barata.
Ese cambio de reglas, desarrollado bajo la dirección del presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, es el que permite que estructuras independientes, y no solo las grandes marcas, se planteen dar el salto a la categoría reina. Los WRC27 quedan muy por debajo en coste de los Rally1 híbridos actuales.
El marco premia además a los llamados preparadores. Junto a Toyota, el único fabricante tradicional comprometido de momento, la FIA ha logrado sumar a dos talleres privados: el belga Project Rally One, que se destapó a finales de 2025, y ahora RMC Motorsport. La condición para ambos es exigente, porque cada uno debe fabricar y vender diez coches a equipos clientes.
Un taller leonés con oficio de años
RMC Motorsport no ha aparecido de la nada. Roberto Méndez fundó la estructura en 2004 en Caboalles de Abajo, junto a Villablino, en el norte de León, y lleva años preparando coches de competición. Desde 2017 construye sus propios vehículos de la categoría N5, con carrocerías diversas, que han corrido dentro y fuera de España.
El salto, además, no lo da en solitario. La RFEDA aporta conocimiento técnico y recursos de ingeniería, y el Consejo Superior de Deportes respalda el programa. En la presentación, el presidente de la federación, Manuel Aviñó, estuvo junto a su director técnico, Fernando Álvarez, y a Méndez, y subrayó que es la primera federación nacional que se implica en un proyecto así.
La FIA lo destacó en los mismos términos. «Lo que hace este proyecto especialmente destacable es que cuenta con el respaldo de un club miembro de la FIA, algo inédito en el campeonato, y una clara muestra de la confianza que las federaciones tienen en la dirección que está tomando el WRC», explicó Malcolm Wilson, vicepresidente de Deporte de la FIA.
RMC suma también asesores de peso. El diseño del coche corre a cargo de FDC, la empresa de ingeniería de Javier Ciabattari, antiguo ingeniero de Fórmula 1 y de Hyundai en el WRC, con Julián Piedrafita como asesor en electrónica y suspensiones. Es una apuesta que trasciende el taller.
Cómo será el coche de Villablino
El WRC27 nace con una receta muy concreta. La normativa obliga a una célula de seguridad tubular, suspensión de doble horquilla, tracción total y un motor turbo de 1,6 litros que funciona con combustible sostenible. Ese propulsor rondará los 290 caballos y se asocia a una caja secuencial de cinco velocidades, como la de un Rally2 actual.
Es una vuelta a la mecánica más pura frente al Rally1 híbrido que ahora se retira. El proyecto, por otra parte, ya ha dejado el papel: RMC ha construido dos chasis compatibles con el reglamento en sus instalaciones de Villablino, y ambos han recibido el visto bueno de la FIA.
Todavía no ha trascendido en qué modelo de calle se inspirará la carrocería, una incógnita habitual en esta fase del diseño. Pero tener metal homologado y validado por la federación internacional convierte la idea en un programa con base física real.
Javi Villa, el hombre para los primeros kilómetros
El primero en subirse al coche será un piloto de currículo poco común. El asturiano Javi Villa, de 38 años, ha pasado por la GP2 y el Mundial de Turismos, suma 12 títulos de montaña en España y fue subcampeón de la Toyota GR Iberian Cup de rallies en 2024, su resultado más reciente sobre tramos.
La RFEDA lo ha elegido como piloto de desarrollo del nuevo coche, el que acumulará los primeros test antes de que llegue la competición de verdad. Villa es el primero de los tres pilotos de desarrollo previstos, y en 2027 serán dos pilotos españoles los que compitan con el coche.
Encaja con la escalera de talento que la RFEDA lleva casi una década construyendo, desde las copas monomarca hasta el Rallye Team Spain, en una estrategia para colocar pilotos nacionales arriba.
Un calendario todavía por confirmar
Aquí es donde conviene medir bien las palabras. En la presentación del proyecto, Fernando Álvarez habló de la intención de tener el coche rodando hacia octubre de 2026, pero lo planteó como un objetivo del equipo, no como una fecha cerrada. Merece la pena tomarlo así, porque en un desarrollo de esta envergadura los plazos se mueven con facilidad.
La participación en el Mundial tampoco está garantizada de antemano. La propia FIA recuerda que competir depende de completar el programa y homologar el coche conforme al reglamento del WRC27. Si todo encaja, RMC aspiraría a disputar al menos la mitad de las pruebas de 2027, consciente de que llegar a tiempo al Rally de Montecarlo, la cita inaugural, sería un reto difícil de cumplir.
Pase lo que pase con las fechas, el marco ya ha cambiado de raíz. Que un taller de una comarca minera de León figure en la misma lista que Toyota dice mucho sobre hacia dónde camina el Mundial y devuelve a España a un mapa del que faltaba. El coche aún tiene que rodar y homologarse, pero el punto de partida ya existe.