Ya tenemos campeona del mundo de WorldWCR 2026. María Herrera se proclamó el sábado 17 de octubre campeona del mundo por segunda vez en su carrera. La toledana pudo completar en Jerez una celebración que ya había iniciado en Donington Park, donde llegó a cruzar la meta como campeona, pero una sanción de seis segundos por un incidente con Paola Ramos en la última vuelta la relegó a la segunda posición y aplazó la resolución del título.

Un Mundial que estaba escrito

Las matemáticas eran sencillas: Herrera llegaba a Jerez con una ventaja de 44 puntos sobre Beatriz Neila y 50 todavía en juego. Salvo sorpresa mayúscula, el título acabaría en manos de la de Oropesa, que necesitaba sumar únicamente seis puntos para certificar su segunda corona.

«La verdad es que vengo muy tranquila, no como el año pasado, totalmente diferente. El año pasado sí que estaba muy nerviosa porque fue mi primera vez afrontando un título mundial, pero este año es verdad que la experiencia ha sido un grado», confesaba Herrera a su llegada al trazado jerezano.

Esa tranquilidad también supo trasladarla a la pista. El viernes se clasificó en primera fila, consciente de que, en el Circuito de Jerez-Ángel Nieto, Paola Ramos partía como una de las grandes favoritas. Un pronóstico que acabaría cumpliéndose, ya que la piloto revelación de la temporada se adjudicó la pole y las dos victorias del fin de semana.

Una carrera sin riesgos

El sábado, durante la Race 1, Herrera afrontó la carrera con un objetivo diferente al habitual. Desde los primeros compases supo entender cuál era su lugar. Entrar en batallas, desde luego que no. Sus sensaciones encima de la moto tampoco eran las mejores, así que terminar fuera del podio fue suficiente para asegurar matemáticamente su segunda corona.

No necesitaba arriesgar, tampoco demostrar nada. Había llegado a Jerez con prácticamente todo el trabajo hecho y era consciente de que una caída podía complicar lo conseguido durante la temporada. Por eso, lejos de buscar una victoria que no necesitaba, prefirió asegurar un resultado que le permitiera cerrar el campeonato. Una carrera poco habitual para María Herrera.

«Con los nervios no sentí la velocidad. Fui muy, muy lenta en algunos sectores. Fui más rápida que el top-3, pero no podía tomar el riesgo, así que pensé que era mejor terminar en el P4 o en el P5. Pero, por supuesto, yo estaba muy nerviosa porque en algunas zonas fui demasiado lenta. Estaba pensando demasiado. Los tres meses son demasiado para mí, para la cabeza. Si tienes un gran parón, tienes más nervios», reconoció después de la carrera.

Un título dedicado a las verdaderas guerreras

La carrera fue únicamente el preámbulo. Al cruzar la línea de meta, María Herrera se convirtió oficialmente en bicampeona mundial y, unos metros más adelante, la esperaba una celebración especial. Allí apareció un cartel dedicado a las mujeres que luchan contra el cáncer de mama, con la frase «Este Mundial va por vosotras» junto al característico lazo rosa.

Un homenaje que la española quiso rendir a todas esas guerreras y, especialmente, a un miembro de su equipo que actualmente se encuentra luchando contra esta enfermedad. Un casco dorado de campeona y una moto con el número 1 completaron la celebración de su segunda corona mundial.

Campeona del mundo pese a las lesiones

El título tenía, además, un valor añadido. Tras proclamarse campeona, la de Oropesa confesó que había competido durante los últimos meses con problemas en un hombro, a los que se sumaban las lesiones en los dedos que había sufrido al inicio de la temporada.

«Me rompí dos dedos y me luxé el hombro a mitad de temporada. Tengo una operación en una semana y esta carrera para mí ha sido un poquito horrible. Al final, está un poquito dormido el hombro izquierdo, pero llegar a Jerez ha sido lo más complicado, de tres meses de parón y pensando cómo hacerlo para no hacerme más daño en el hombro», confesó.

Pese a todo, nada de eso le impidió celebrar con orgullo su segundo título mundial. Después de atender a los medios, María Herrera protagonizó su particular baño de masas ante los fotógrafos, encargados de inmortalizar a la bicampeona del mundo de WorldWCR.

María Herrera quiere mucho más que dos Mundiales

Esta segunda corona tiene un significado especial tanto para Herrera como para tantas mujeres que intentan hacerse un hueco en el motociclismo. Más allá de los resultados, la campeona aprovechó su éxito para reivindicar el crecimiento del Mundial Femenino, en el que ella misma firmó la primera victoria de la historia del campeonato en 2024, y nuevas oportunidades para sus participantes.

«Hay que mantener siempre la cabeza baja, humilde, seguir trabajando. Creo que subir es complicado, necesitas sponsor para ello. Me gustaría que esta categoría tenga una moto más profesional. Creo que las chicas están rodando muy bien, estamos rodando muy rápido, pero no se ve todavía el potencial que tenemos. Si tuviéramos una Sportbike se vería la igualdad, sobre todo en tiempos comparado con ellos. Al menos para poder hacer un wildcard o algo», reveló.

Porque esta segunda corona también tiene mucho de reivindicación. María Herrera quiere que el Mundial Femenino siga creciendo, que las pilotos dispongan de motos más competitivas y, sobre todo, que tengan oportunidades reales de dar el salto a otras categorías. Que puedan demostrar su nivel y aspirar a oportunidades en escenarios de mayor proyección, incluidos los vinculados a MotoGP.