París vive hoy la gran tarde de la hípica europea. El Prix de l’Arc de Triomphe se corre en Longchamp, como cada primer domingo de octubre, con 2.400 metros de hierba, cinco millones de euros en premios y Daryz como campeón a batir.
La carrera más rica de Europa
El Arco de Triunfo es la carrera de galope en llano más prestigiosa del continente. Es una prueba de Grupo 1 abierta a caballos de tres años o más, y reparte una bolsa total de cinco millones de euros, de los que 2.857.000 son para el ganador, lo que la convierte en la más rica de Europa.
El salto económico llegó en 2008, cuando Catar se convirtió en el patrocinador principal y la bolsa se duplicó. Desde entonces, la carrera ha reforzado su condición de cita obligada para los mejores caballos del mundo en la distancia de milla y media, el recorrido clásico de las grandes pruebas de fondo en hierba.
La distancia es exigente. Los 2.400 metros de Longchamp combinan una subida en la primera parte del recorrido, una larga bajada y la famosa recta final, donde se deciden casi todas las ediciones. El terreno de otoño en París suele estar blando, un factor que condiciona a muchos favoritos.
Una historia que nació tras la guerra
La carrera se disputó por primera vez el domingo 3 de octubre de 1920. Su nombre remite al monumento parisino que había sido escenario del desfile de la victoria aliada en 1919, tras la Primera Guerra Mundial, y el primer ganador fue un caballo llamado Comrade.
Longchamp ha sido su casa casi siempre. Las ediciones de 1943 y 1944 se corrieron en Le Tremblay, y las de 2016 y 2017 se trasladaron a Chantilly mientras el hipódromo parisino se renovaba. El palmarés incluye leyendas como Sea Bird, Alleged, Dancing Brave, Treve o Enable, la yegua que lo ganó dos veces.
La carrera cambiará además sus normas a partir del próximo año. France Galop anunció en junio que los caballos castrados podrán participar desde 2027, una restricción histórica que hasta ahora dejaba fuera a una parte de los mejores caballos del mundo.
Daryz, el campeón que vuelve
El vigente campeón es Daryz. En 2025, el potro francés entrenado por Francis-Henri Graffard y montado por Mickael Barzalona alcanzó a la gran favorita, Minnie Hauk, en los últimos metros y ganó por una cabeza, en una de las llegadas más emocionantes de los últimos años.
La llegada fue de infarto. Minnie Hauk arrancó primero en la recta tras seguir de cerca a los que marcaban el ritmo, Croix du Nord, entrenado en Japón, y Hotazhell, y Daryz salió de su rebufo en los últimos 200 metros para ganar en el último suspiro. Sosie fue tercero, como un año antes había sido cuarto.
Aquella victoria tuvo varios récords. Fue la octava del Arco para la familia del Aga Khan, con sus colores verde y rojo, y la primera tanto para Graffard como para Barzalona. Daryz era además hijo de Sea The Stars, ganador del Arco en 2009, que sumó así otro descendiente campeón.
Graffard vivió además una temporada histórica. Con aquel Arco sumó 14 victorias de Grupo 1 en el año, un récord para un entrenador francés en una sola temporada, y se aseguró acabar 2025 como primer entrenador de Francia por premios por primera vez en su carrera, una cifra que le sitúa entre los grandes preparadores de Europa.
Daryz llega a esta edición como favorito en las apuestas y con la posibilidad de repetir título. Enfrente volverá a estar Minnie Hauk, la yegua irlandesa de Aidan O’Brien, ganadora de cuatro Oaks en 2025, que se quedó a una cabeza del triunfo y que busca desquitarse en su segunda visita a Longchamp.
Aidan O’Brien y la cuenta pendiente de Japón
El Arco se le resiste a uno de los mejores entrenadores del mundo. Aidan O’Brien solo lo ha ganado dos veces, con Dylan Thomas en 2007 y con Found en 2016, pese a presentar cada año varios de los caballos más potentes de Europa. En 2026 inscribió ocho ejemplares en la fase inicial.
Japón vive una espera todavía más larga. Ningún caballo entrenado en el país ha ganado nunca el Arco, pese a los intentos de las últimas décadas. En 2025 envió a tres participantes y volvió a quedarse sin la victoria, y en 2026 figuraban entre los preinscritos nombres como Admire Terra, Shin Emperor, Byzantine Dream o Forever Young.
Forever Young encabeza el grupo nipón. El caballo ganó dos veces la Saudi Cup y es el primer ejemplar japonés campeón de la Breeders’ Cup Classic. Ganar el Arco sería el único gran trofeo internacional que le falta a su país.
La obsesión japonesa por el Arco es conocida en el mundo de la hípica. Para su industria, ganar en Longchamp sería el gran reconocimiento internacional que todavía le falta, después de haber conquistado otras grandes carreras en Australia, Dubái o Estados Unidos.
El precedente más cercano alimenta la ilusión. En 2025, Byzantine Dream ganó el Prix Foy, una de las carreras preparatorias del Arco que se corren en Longchamp semanas antes, y Croix du Nord se impuso a Daryz en otra de esas pruebas, aunque luego no pudo con él en la gran cita.
Una tarde de fiesta en Longchamp
El Arco es el plato fuerte de un fin de semana con varias carreras de Grupo 1 en Longchamp. Miles de aficionados llenan el hipódromo del Bois de Boulogne, con una mezcla de público hípico y de ambiente social que convierte la tarde en uno de los grandes acontecimientos del otoño parisino.
La jornada incluye además la Copa del Mundo Árabe, la carrera más rica del mundo para caballos árabes de pura raza, con un millón de euros en premios. Es otra muestra del peso del patrocinio catarí en la cita más importante del calendario francés.
El ganador de hoy obtiene además una plaza directa para la Breeders’ Cup Turf de Estados Unidos, dentro de la serie de carreras que clasifican automáticamente. Pero el premio real es el prestigio: ganar el Arco sitúa a cualquier caballo entre los grandes de la historia.