Lamine Yamal y Rodri marcaron el camino y los recién llegados lo siguieron. España superó 3-1 a la República Checa con nueve cambios en el once y prolongó hasta los 41 partidos su racha sin perder. Cambian los nombres, pero no el hambre.
Cinco minutos para que Lamine recuerde quién es
Cinco minutos. Poco más de 300 segundos. Ese fue el tiempo que necesitó Lamine Yamal para demostrar en Oviedo que está en estado de gracia. Que aquel Mundial algo discreto para los estándares imposibles que él mismo ha creado no cambió su condición de gran crack de esta selección. Recibió fuera del área, se acomodó el balón y soltó un zurdazo extraordinario para colocar el 1-0. Otro golazo. Otro partido condicionado por el ’19’ de España.
Había algo especialmente significativo en que fuese él quien apareciera primero. Luis de la Fuente había decidido agitar por completo el equipo después del 4-1 contra Croacia: nueve cambios en el once y únicamente Lamine y Álex Baena repitiendo como titulares. Una España diferente en los nombres, pero completamente idéntica en sus intenciones.
David Raya entró en portería, el recién llegado Fran García apareció en el lateral izquierdo, cuajando un excelente partido, e Iván Fresneda y Roberto Fernández vivieron algo todavía más especial: su debut con la selección absoluta llegó directamente como titulares. No era precisamente un once de circunstancias, pero sí uno construido para comprobar hasta dónde llega el fondo de armario del campeón del mundo. Y parece que hace falta meterse dentro para poder tocarlo.
Como decimos, la incógnita tardó en despejarse esos cinco minutos que Lamine Yamal les dio de margen a los checos. Un Lamine que ya había abierto el marcador ante Croacia en el 2′ de partido, es decir, prácticamente desde el vestuario. España cambia alrededor del adolescente de Rocafonda, pero él empieza a adquirir una jerarquía diferente. Hay futbolistas que entran en la selección y otros alrededor de los que se construye la selección.
Los Balones de Oro también tienen hambre
Después apareció Rodri. Y lo verdaderamente significativo del segundo gol no estuvo únicamente en quién lo marcó, sino en cómo nació. España perdió la pelota en campo rival y su capitán fue el primero en ir a recuperarla. Saltó a la presión, propició el robo, se ofreció, se giró, abrió y la jugada terminó pocos segundos después con él mismo apareciendo para definir arriba ante Antonín Kinský y colocar el 2-0 en el marcador del Carlos Tartiere.
Puede parecer un detalle menor, pero explica bastante bien por qué esta selección continúa compitiendo como si todavía tuviera algo pendiente. España ya es campeona del mundo, Rodri ya tiene su Balón de Oro (quién sabe si repetirá o si será para Lamine en unas semanas) y el partido ya estaba casi sentenciado. En definitiva, el futbolista con más galones del equipo es el primero en enseñar a los nuevos desde el ejemplo.
Sí, capi, nosotros también lo pensamos.#VamosEspaña | #NationsLeague pic.twitter.com/f0IBwIkXai
— Selección Española Masculina de Fútbol (@SEFutbol) October 3, 2026
Ahí también se construyen las selecciones dominantes. Lamine pone ese talento que convierte una jugada inocua en un gol; Rodri añade fútbol, jerarquía y ejemplo. Si el capitán presiona y acompaña así, resulta bastante complicado que Fresneda, Roberto, Fran o cualquiera de los siguientes que vienen empujando encuentre excusas para no hacerlo. Los Balones de Oro (premiados y potenciales) no están exentos del trabajo: son los primeros que enseñan el cómo para posibilitar el cuándo.
Y después de ellos, los mortales
Ahí cobra sentido la otra mitad de esta España. Fresneda ocupó el lateral derecho y Roberto Fernández recibió directamente la responsabilidad de ser el nueve, la punta de lanza y la referencia de España.
Dos debutantes de inicio, mientras Fran García completaba una defensa pese a su escaso kilometraje como internacional y haber llegado a la concentración apenas unas horas antes.
Y ninguno pareció aterrizar en un lugar desconocido. Esa quizá sea una de las grandes conquistas de De la Fuente: los futbolistas cambian mucho más que la esencia identitaria de la selección. Y es que hay una idea tan sumamente asentada que hasta un recién llegado conoce qué espacios debe ocupar, cuándo tiene que presionar y qué ritmo exige la camiseta.
Eso tampoco convirtió la noche en un paseo casi permanente. Jiří Slama aprovechó uno de los momentos menos sólidos de España para hacer el 2-1 y Chequia llegó incluso a marcar el empate, posteriormente anulado por una falta previa. Durante unos minutos, el Tartiere descubrió que hasta esta selección puede conceder alguna vida extra.
La diferencia es que últimamente quien la encuentra es siempre España. Mikel ‘Mr. Clutch’ Merino salió desde el banquillo y terminó cerrando el 3-1 después de un rechace. Otro jugador, otra solución y otra victoria. No solo de Balones de Oro, de Lamines y Rodris, vive la España de Luis de la Fuente.
Campeona del mundo y sin tiempo para la resaca
Ese quizá era el peligro verdadero de esta Nations League. Después de conquistar la segunda estrella había argumentos de sobra para entender una pequeña desconexión. España, sin embargo, ha regresado del Mundial ganando a Inglaterra, goleando a Croacia y superando ahora a la República Checa de Santi Denia. Tres partidos, tres victorias y 41 encuentros consecutivos sin perder.
El martes tocará Croacia fuera de casa. Una selección a la que España acaba de hacer cuatro goles y que llegará al reencuentro después de recibir un durísimo 0-7 ante Inglaterra. Otra prueba de nivel dentro de un parón comprimido y, probablemente, otra oportunidad para seguir moviendo piezas. Y es que, ahora mismo, caer de pie en esta España empieza a parecer contagioso.