El partido en El Sardinero no fue un partido más para muchos aficionados valencianistas, por ser el debut del ‘Vasco’ Aguirre en el banquillo del Valencia, que ha confiado en sus virtudes para intentar destensar la situación del equipo che y que, en su estreno, consiguió un empate 2-2 con el Racing de Santander en el que los valencianistas empezaron marcando.
La vuelta de Javier Aguirre a LaLiga
Hacía mucho tiempo que no se veía un partido entre Racing de Santander y Valencia en Primera División y lo cierto es que la expectación fue la esperada, más aún con las tres semanas de parón internacional que ha alejado las miradas de la situación de los clubes a pesar de la marejada en la que se veía sumido el Valencia antes de la ventana internacional.
Más aún con el aliciente de tener al mexicano Javier Aguirre en el banquillo del Valencia. Un entrenador que ya sabía lo que era enfrentarse al Racing en la élite, pero que lo hacía por vez primera con los mandos del equipo che, arañando un punto ante los chicos de José Alberto, que se dejaron la vida ante un Valencia más implicado, pero excesivamente loco.
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Javier Aguirre tras el #RacingValencia
🗣️ “El vestuario estaba rabioso. Sacaron la casta y empataron un partido que era complicado”
🗣️ “Eso es lo que quieres de tu vestuario, que les duela no ganar”
🗣️ “Les pegue algún grito en mexicano con algún improperio” https://t.co/t2cJYiBplG
— ONDA DEPORTIVA VALENCIA (@ODValencia) October 11, 2026
Parece que el ‘efecto Vasco’ se ha hecho notar y la presencia de Aguirre ya ha logrado, como poco, revitalizar a una plantilla con un rendimiento mucho más bajo de lo esperado, pero aún deberá controlar mejor el escenario. Un primer examen dubitativo, a pesar de todo, en un curso que será largo y que veremos si acabará con buena nota.
La primera vista de la pizarra de Aguirre
Ante el Racing se vieron dos caras particularmente opuestas sobre lo que espera la afición que Aguirre consiga con su Valencia. Si por una parte se vio un equipo más conectado, también se vieron suficientes acciones inconexas, dubitativas y erráticas que pudieron provocar la derrota a pesar de que, al final, el equipo che salvó el empate.
Partiendo de un dibujo bastante representativo de 1-5-4-1, el Valencia se reordenaba a través de sus falsos extremos en un más coherente 1-3-4-2-1, tratando de ocupar espacios interiores, darles peso a los carrileros (Gayà y Maffeo) y centrar a piezas como Raba o Javi Guerra, más importantes en zonas intermedias.
Aunque la presencia ofensiva se materializó en forma de gol nada más comenzar el choque con el acierto de Dani Raba, una de las «caras nuevas» que Aguirre ha querido potenciar en este primer encuentro, el partido se descontroló con demasiada facilidad.
Su gol le daba la razón al azteca, por elegir a un Raba que estaba en el ostracismo, pero esa realidad parece que hizo confiarse demasiado a los suyos, que empezaron a hundirse mucho más de la cuenta y a desconectarse del orden con el que parecían haberse metido en el partido.
Esa falta de criterio y capacidad paralizó las aspiraciones del Valencia y potenció a un Racing que tiene ganas siempre de aprovechar las debilidades de sus rivales y que tenía entre ceja y ceja complicarle la vida de más a los valencianistas. Es así como el clima empezó a cambiar para Aguirre y los suyos.
Descontrol y problemas a resolver
Dentro de la movilidad esperable de un Racing que siempre tiene hambre, los de José Alberto empezaron a visualizar a partir de la media hora de partido que el gol de Zabiri, en el 32, no era una casualidad. El Valencia había perdido el pulso del encuentro y la realidad es que el descanso no iba a resolverlo.
Aguirre no fue capaz de demostrar que su efecto pudiera controlar al equipo en el intermedio, pues el Racing logró ponerse por delante de manera justa y efectista nada más comenzar la segunda mitad. Tuvieron los racinguistas, por tanto y desde la igualada, la oportunidad de devolver el golpe del gol tempranero de la primera mitad.
Una realidad que debería ocupar y preocupar a Aguirre (y también a las decisiones de Braulio Vázquez de cara al mercado de invierno), que necesita potenciar mucho más defensivamente al equipo. Especialmente si va a apostar de manera categórica por esa línea de tres, que ha de adecuarse bien a las circunstancias con los carrileros y cerrar bien los espacios y conseguir controlar más el juego.
Sin control es difícil gestionar cualquier ventaja
Y es que esa realidad es algo que, seguro, ha acabado por preocupar a Aguirre. El control de juego del Valencia es pobre y lo fue más al marcar su primer gol. Una escena que potencia la idea ya conocida de que este equipo falla en lo mental. Necesita mucho trabajo a ese respecto y la esperanza del mexicano es que sea capaz de hacerlo antes de que sea tarde.
Aunque la reacción de Otorbi cuando faltaba algo menos de media hora de partido igualara la contienda, el nuevo técnico del Valencia habrá tomado buena nota del temblor de piernas que en algún momento se notó durante el encuentro.
Esa percepción obliga, sin duda, a que, en el futuro, el equipo che trate de mejorar la gestión de los tiempos y, especialmente, el control del balón y de los ritmos de juego. Una necesidad que va más allá de este punto cosechado. Un comienzo puntuando que no es solo un paso importante, sino que poder ver estos problemas y no perder es una oportunidad clave para seguir evolucionando.