El fútbol inglés vive al borde de la quiebra pese a su éxito comercial, según el primer gran informe del regulador independiente (IFR), publicado el 13 de octubre. El organismo analizó los 116 clubes de las cinco principales categorías y concluyó que el 94% perdió dinero la pasada temporada.

Alrededor de dos tercios de los clubes aseguraron que no podrían sobrevivir más de 90 días sin nuevas inyecciones de sus propietarios, y más de una cuarta parte no aguantaría ni un mes. El 60% de los equipos de la EFL y la National League tiene más deudas que activos, lo que los convierte en técnicamente insolventes.

«Diecisiete clubes de la EFL y la National League ya operan de tal forma que, aunque sus jugadores jugaran gratis, igualmente quebrarían», advirtió David Kogan, presidente de la IFR. «Este es el momento de abordar estos problemas antes de que el dinero empiece a escasear», añadió.

El informe también señala una creciente brecha económica: el club de la Premier League con más ingresos gana ya 605 veces más que el de menor facturación de la National League. Los ingresos medios de la Premier League se han multiplicado por 30 desde 1992.

La IFR, creada por la ley de gobernanza del fútbol de 2025, señala además que el sistema de pagos por descenso, los llamados ‘parachute payments‘, incentiva el sobregasto en el Championship. El organismo negocia ahora con la Premier League y la EFL un nuevo reparto de ingresos para intentar frenar la crisis.

Casos como los de Sheffield Wednesday, Derby County o Wigan Athletic, al borde del colapso en los últimos años, ilustran el riesgo que la IFR quiere atajar antes de que se repitan.