El Real Betis no jugaba como local en la Champions League desde la temporada 2005-06, hace 21 años, y los béticos lo notaron horas antes del pitido: miles de aficionados cruzaron hacia La Cartuja entre bufandas verdiblancas, cánticos y pirotecnia, una marea que llevaba dos décadas esperando esta noche.
La afición respondió con el mismo fervor durante el partido, sosteniendo a un Betis que remontó un 1-2 para ganar 3-2 al Porto. Cada ataque desató una ovación más intensa, hasta que el penalti decisivo de Isco, en el minuto 84, provocó la explosión de júbilo en La Cartuja.
Entre abrazos de desconocidos y lágrimas de los aficionados más veteranos, el pitido final liberó el peso de dos décadas de espera. Para buena parte de la grada, era la primera vez que vivía a su equipo en la Champions League como local.
Qué noche la de aquel día 😉
¡Sueñen bonito en verdiblanco! 💚 https://t.co/mYFEA7DkFV
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La celebración se prolongó mucho después del pitido final: los jugadores se quedaron sobre el césped cantando junto a su gente, y la fiesta acabó extendiéndose a las calles de los alrededores de La Cartuja.
Isco, autor del penalti que certificó el 3-2 en el minuto 84, fue elegido mejor jugador del partido. El capitán resumió lo vivido con una sola palabra: «maravilloso», en referencia al apoyo de la grada.
La espera mereció la pena 🥹
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En el vídeo, de fondo se escucha a la grada entonando el himno del Betis mientras Isco sostiene el trofeo. Para el capitán de un equipo que llevaba 21 años esperando volver a Europa, fue el broche perfecto a una noche que los béticos llevaban dos décadas soñando.