La selección española femenina de fútbol sala se juega en cuatro días de octubre lo que ha ganado en la última década. Del 7 al 10, en Laško (Eslovenia), disputa la ronda élite que reparte los billetes para el Europeo de 2027.
El torneo se cerrará en Osijek, en Croacia, del 14 al 21 de marzo de 2027. España llega como tricampeona continental, pero esta vez el camino hasta la fase final tiene una eliminatoria de por medio.
Un grupo con las tres selecciones que más incomodan
El sorteo no fue amable. A las de Clàudia Pons les tocaron Francia, Italia y Eslovenia en un minitorneo a partido único en Laško, con Eslovenia como anfitriona y el primer puesto como único billete seguro.
España debuta el miércoles 7 ante Francia (16:30), juega el jueves 8 ante Italia (16:30) y cierra el sábado 10 ante Eslovenia (17:30), sin diferencia horaria con la España peninsular. Los otros partidos del grupo son Italia-Eslovenia, Eslovenia-Francia y Francia-Italia.
Francia es el nombre que ha cambiado el mapa. Debuta en la competición y llegó a esta ronda tras ganar sus tres partidos de la ronda principal, entre ellos a Eslovenia, un aviso para una competición que España lleva años dominando sin sobresaltos.
Italia es el rival de siempre y el más incómodo. Es la selección con la que España se ha cruzado en más fases finales y la que mejor conoce su manera de atacar, con un fútbol sala de bloque bajo que obliga a ganar los partidos desde la paciencia.
Eslovenia completa el grupo como la selección teóricamente más asequible, aunque juega sus tres partidos en casa. En un formato de tres partidos en cuatro días, sin embargo, ninguna cuenta es sencilla: un empate el primer día condiciona los otros dos.
Qué hay que hacer exactamente para ir a Osijek
La ronda élite reparte a 16 selecciones en cuatro grupos de cuatro. Se clasifican para la fase final las cuatro primeras y las dos mejores segundas, lo que deja seis billetes directos sobre la mesa.
Las otras dos segundas no quedan eliminadas del todo. Se cruzan en una eliminatoria a ida y vuelta entre el 12 y el 26 de noviembre, con la peor de esas dos segundas recibiendo en la ida, y de ahí sale la última plaza.
Croacia ya está dentro por ser la anfitriona. Su presencia automática reduce a siete las plazas que se reparten en el campo, y explica por qué la ronda de octubre se ha vuelto tan estrecha para todas.
Para España la lectura práctica es simple. Ganar el grupo evita cualquier cálculo; ser segunda obliga a mirar lo que hacen los otros tres grupos y, si la cuenta no sale, a jugarse el Europeo en noviembre.
Un Europeo que cambia de tamaño
La edición de Osijek es la cuarta de la historia y la primera que se juega con ocho selecciones. Hasta ahora el torneo se resolvía en una Final Four de cuatro equipos en un fin de semana, un formato que dejaba fuera a media Europa.
El cambio no es solo de tamaño. Con ocho equipos hay dos grupos de cuatro y una fase eliminatoria que arranca en semifinales, así que el campeón tendrá que ganar más partidos y sobrevivir a un mal día.
La sede será el Arena Gradski Vrt de Osijek, en el este de Croacia. Y el calendario de la fase final, del 14 al 21 de marzo, sitúa el torneo en la misma ventana de siempre, la de mediados de marzo.
Dos selecciones debutan en el Europeo en esta edición ampliada, Francia y Noruega, y las dos llegaron a esta ronda con pleno de victorias. Que una de ellas esté precisamente en el grupo de España dice bastante de hacia dónde va este deporte.
La generación que ya lo ganó todo
España no llega a octubre con nada que demostrar. Es tricampeona de Europa, con los títulos de 2019, 2022 y 2023, y no ha cedido la corona continental desde que la competición existe.
El último se ganó en Debrecen. España eliminó a Portugal en semifinales y se impuso a Ucrania en la final por 1-5, cerrando un ciclo que había empezado cuatro años antes y que sigue abierto.
Detrás de ese ciclo está Clàudia Pons, elegida mejor seleccionadora del mundo y una de las voces que más ha insistido en el problema de fondo del fútbol sala femenino, que no es deportivo sino de visibilidad.
El otro hito reciente llegó en 2025, cuando España se clasificó para el primer Mundial de la historia, el de Filipinas, en el que terminó tercera. La selección ya no compite solo por Europa, y eso también cambia cómo se planifica una temporada.
Lo que se juega España más allá del billete
La ronda de octubre es el primer examen serio del curso y llega sin margen. Son tres partidos en cuatro días, contra tres selecciones que han preparado el minitorneo igual de bien, y sin segunda oportunidad inmediata.
La preparación ha sido pública: dos amistosos ante Polonia, el 8 y el 9 de septiembre en el pabellón La Marazuela de Las Rozas, y un último ensayo el 2 de octubre en Lisboa ante Portugal antes de viajar a Eslovenia.
El escenario que nadie contempla en la federación es el de un Europeo sin España. Sería la primera ausencia de la vigente campeona en una fase final y un golpe difícil de explicar en un proyecto que lleva una década ganando.
Por eso octubre importa más de lo que sugiere el nombre de la ronda. Osijek está en marzo, pero el Europeo de España se decide medio año antes, en Laško y en tres partidos que casi nadie verá.