El boxeo ha perdido en poco más de un año a las dos figuras que ordenaban su jerarquía. Terence Crawford se retiró a finales de 2025 y Usyk vació sus cinturones en junio de 2026.

Esa doble ausencia ha reordenado el ranking libra por libra, la única lista que compara boxeadores de divisiones distintas y la que mejor refleja quién manda.

El resultado es un boxeo con más candidatos que líderes. Hay nombres enormes en varias categorías, pero ninguno con el dominio incontestable de los que se han ido.

Usyk, el rey sin corona

El ucraniano sigue siendo, para casi todas las listas, el mejor boxeador del mundo. Es invicto en sus 25 combates como profesional, 16 de ellos por nocaut, y ninguna derrota en su carrera.

Su currículo no tiene comparación reciente. Campeón indiscutido del crucero en 2018 y después del peso pesado, es el primer boxeador de la era de los cuatro organismos en ser indiscutido tres veces entre dos divisiones.

La renuncia a los cinturones, sin embargo, complica su posición. Un libra por libra sin títulos y con un solo combate anunciado pierde peso con cada mes que pasa.

Su última pelea tampoco ayudó a la discusión. Ganó por nocaut técnico en el asalto 11 al campeón de Glory Rico Verhoeven, en Egipto, con dos jueces empatados antes de la detención.

Inoue, el argumento más sólido

Si hay un boxeador que reúne dominio, actividad y títulos, es Naoya Inoue. El japonés tiene un registro de 33 victorias y ninguna derrota, 27 de ellas por nocaut.

Es además campeón indiscutido del supergallo, con los cuatro cinturones principales, y los ha defendido siete veces, la última en mayo ante Junto Nakatani en el Tokyo Dome.

Su valor añadido está en cómo gana. Inoue ha construido su reputación con nocauts rápidos ante campeones reales, y no ante rivales de trámite.

El único argumento en su contra es el de siempre en las divisiones bajas. Su peso le da menos visibilidad global que a un pesado o a un medio.

Bivol y el semipesado

Dmitry Bivol se ha ganado un sitio permanente en estas listas. Es campeón unificado del semipesado, aunque ya no indiscutido, después de imponerse a Artur Beterbiev en la rivalidad que definió la categoría.

Cedió el cinturón del CMB en abril de 2025, semanas después de ganar la revancha, para priorizar una trilogía con el propio Beterbiev, y el título pasó a David Benavidez, que sigue reteniendo ese cinturón.

Su estilo explica por qué se le valora tanto. Boxea con distancia, defiende de forma casi impecable y gana combates que otros resolverían con más riesgo.

La división le da además rivales de nivel. El semipesado es de las categorías con más profundidad del boxeo actual, y ahí se ganan puntos en cualquier ranking.

Hay además un factor que penaliza a Bivol en algunas listas. Su estilo defensivo produce victorias claras y poco espectaculares, y los rankings suelen premiar el nocaut.

Esa es una de las discusiones eternas del libra por libra. Ganar bien y ganar de forma vistosa no son lo mismo, y cada lista pondera esas dos cosas de manera distinta.

Los nombres que empujan

Jaron Ennis es el ascenso más comentado. Boxeador ambidiestro y de pegada devastadora, subió a las 154 libras dejando vacantes varios cinturones en busca de peleas más grandes.

Su combate con Vergil Ortiz Jr. figura entre los más pedidos del calendario. Es el tipo de duelo que puede colocar a un boxeador en lo más alto de la lista.

David Benavidez y Shakur Stevenson completan el grupo de candidatos. Benavidez ya tiene esa gran victoria: llegó a campeón del CMB en semipesado cuando Bivol cedió el cinturón, y en mayo sumó el título de crucero al noquear a Gilberto Ramírez para convertirse en campeón de tres divisiones. A Stevenson todavía le falta la suya.

Bam Rodríguez es el otro nombre recurrente. Domina en las divisiones bajas con un estilo muy vistoso y con margen de crecimiento por delante.

Conviene recordar además qué hizo Crawford para llegar tan alto. Ganó títulos en varias divisiones, subió de peso para retar al campeón vigente y se retiró invicto, que es el currículo perfecto de estas listas.

Su retirada dejó por tanto un vacío difícil de llenar. No solo se fue el número 1: se fue el boxeador que servía de vara de medir para todos los demás.

El caso de Canelo

El mexicano ha salido de la conversación por la puerta de atrás. Su derrota por decisión unánime ante Crawford, el 13 de septiembre de 2025, lo sacó del primer grupo.

Su vuelta, el 31 de octubre ante Christian Mbilli en Riad, es también un examen de estatus. Llega con 36 años, más de 13 meses de inactividad y sin cinturón que defender.

Una victoria convincente lo devolvería a las listas. Una derrota lo dejaría fuera del debate libra por libra de forma probablemente definitiva.

Su caso ilustra lo rápido que se cae en este deporte. Canelo fue durante años el número 1 indiscutible de casi todas las listas, y hoy pelea por volver a entrar.

El peso pesado aporta otra capa al debate. Tradicionalmente, sus campeones ocupaban el primer puesto por defecto, y esa costumbre se ha ido perdiendo.

El motivo es sencillo: la categoría reina lleva años produciendo menos combates de nivel que las divisiones medias. Con Usyk fuera del reparto de cinturones, ese desequilibrio se ha acentuado.

Cómo se lee un libra por libra

No hay una fórmula oficial. Cada medio elabora la suya combinando calidad de rivales, títulos, actividad y dominio, y por eso ninguna lista coincide del todo.

Lo que sí comparten es el criterio de fondo. Un boxeador sube cuando gana a alguien mejor que él y baja cuando deja de arriesgar.

Esa regla explica la situación actual. Con Crawford retirado, Usyk sin títulos y Canelo reconstruyéndose, el ranking se ha llenado de candidatos con currículos incompletos.

El otoño puede aclararlo bastante. Entre el regreso del mexicano y las peleas pendientes en el peso pesado, hay resultados suficientes para reordenar la lista antes de fin de año.