Real Madrid y Barça han arrancado la Euroliga 2026-27 con dos banquillos nuevos, dos plantillas rehechas y el mismo problema de fondo: los dos vienen de un curso que no salió como esperaban.

El club blanco perdió la final continental en Atenas ante el Olympiacos y cerró la temporada sin títulos nacionales. El azulgrana se quedó sin entrenador en junio y tuvo que reconstruir en pleno mercado.

La primera jornada, el 24 de septiembre, ya dejó dos caras. El Barça remontó 15 puntos y ganó 89-82 al Anadolu Efes de Pablo Laso en el Palau. El Madrid perdió 78-77 en la pista del Dubai Basketball, el equipo que ahora dirige Xavi Pascual.

La segunda, el 29 de septiembre, igualó el balance. El Barça cayó 94-87 en la pista del Dubai de Xavi Pascual y el Madrid perdió 94-84 ante el Efes en Estambul, lastrado por 21 pérdidas.

La competición no da margen para asentarse. Son 20 equipos, 380 partidos y 38 jornadas entre el 24 de septiembre y el 16 de abril, con dobles semanas constantes y un Play-In esperando a los que fallen: se juega entre el 20 y el 23 de abril para los clasificados del séptimo al décimo puesto.

El Real Madrid de Pedro Martínez

El cambio de banquillo es el movimiento que más define al Real Madrid. Pedro Martínez asume el proyecto después de una carrera larga en la ACB y con fama de entrenador de sistemas.

Él mismo describió el salto sin adornos. Reconoció que ir donde va magnifica el impacto de todo lo que haga, una manera bastante precisa de definir el banquillo blanco.

El club ha rehecho además buena parte de la plantilla, después de un año en el que la sensación general fue de proyecto agotado más que de mala temporada.

Su arranque de calendario tampoco ayuda. El equipo no juega en casa hasta la cuarta jornada, tres salidas seguidas para empezar. Tras caer en Dubái, en la segunda también perdió en Estambul, en la pista del Efes de Pablo Laso, su entrenador entre 2011 y 2022.

Antes estrenó su palmarés del curso. El Real Madrid ganó la primera SuperCup de la Euroliga, disputada el 18 y el 19 de septiembre en Abu Dabi con Olympiacos, Fenerbahçe y Dubai Basketball. Remontó 16 puntos al Dubai para ganar la semifinal en la prórroga y se vengó del Olympiacos en la final, 93-89.

Ese torneo le resolvió además un hueco. El club no jugó la Supercopa Endesa porque no ganó ni la Copa del Rey ni la Liga Endesa, así que septiembre estaba vacío.

El Barça después de Xavi Pascual

La salida del técnico hacia el Dubai Basketball fue la sorpresa del verano europeo y dejó al Barça rehaciendo su plan deportivo a contrarreloj. Su sustituto es el esloveno Aleksander Sekulic, seleccionador de Eslovenia, que llegó precisamente desde el Dubai: los dos técnicos intercambiaron destinos.

Las bajas de la plantilla han sido igual de profundas. Se marcharon Willy Hernangómez a Unicaja, Tomas Satoransky al Hapoel Tel Aviv, Nico Laprovittola al Joventut y Will Clyburn al Fenerbahçe, y Jan Vesely se retiró.

Eso son cinco piezas del núcleo, no de la rotación. Reconstruir un equipo europeo perdiendo a la vez a su base titular, a su interior internacional y a un capitán es un ejercicio de riesgo.

Las entradas dibujan otro estilo. Llegan Olivier Nkamhoua, Josh Nebo, Justin Robinson, Umoja Gibson y Agustín Ubal, además de perfiles con paso por la NBA como Stanley Umude, Tyrese Martin y Tosan Evbuomwan, y el pívot Olek Balcerowski.

El denominador común es la movilidad. El Barça ha cambiado tamaño y veteranía por atletismo y minutos jóvenes, una apuesta que puede salir muy bien o costar media temporada de ajuste.

Hay una diferencia importante entre los dos proyectos. El Real Madrid ha cambiado de entrenador manteniendo una estructura reconocible, mientras que el Barça ha cambiado de entrenador y de columna vertebral a la vez.

Eso suele traducirse en curvas de rendimiento distintas. Los equipos que solo cambian el banquillo arrancan mejor, y los que rehacen la plantilla entera tardan meses en encontrarse. La primera jornada dijo lo contrario: ganó el Barça y perdió el Madrid. En la segunda cayeron los dos.

El calendario de los duelos

El primer Clásico continental llega pronto. Real Madrid y Barça se miden en la jornada 15, el 3 de diciembre, en el Movistar Arena y a las 20:45, el partido más televisivo del calendario español.

Antes hay una cita marcada para el equipo blanco. En la jornada 13, el 20 de noviembre, visita al Olympiacos en la revancha de la final perdida en Atenas, con toda la carga que eso lleva.

El Real Madrid cierra la fase regular ante el Panathinaikos el 15 de abril, en un final de calendario que puede decidir si evita el Play-In.

El objetivo declarado de los dos clubes es el mismo: acabar entre los seis primeros y entrar directamente en playoffs, sin pasar por el Play-In de abril.

El contexto que los rodea

Los dos clubes juegan además una partida institucional. La Euroliga está convirtiendo sus licencias de larga duración en franquicias, un proceso que su consejero delegado espera completar durante esta misma temporada.

El Real Madrid ya ha tomado partido. Renovó su licencia por diez años, un movimiento que aparcó de forma definitiva cualquier conversación sobre un proyecto NBA en Europa, al menos por su parte.

La competición prevé ampliarse a 24 equipos en 2027-28, y hay más de 20 clubes interesados en entrar pagando entre 40 y 80 millones. Esta temporada, España tiene cuatro representantes: Real Madrid, Barça, Baskonia y Valencia Basket. El Beşiktaş, por su parte, vuelve tras 13 años fuera.

Esa ampliación afecta directamente a los dos grandes. Más equipos significa más partidos, más ingresos por reparto y menos exclusividad, y ninguna de las tres cosas es neutra.

El contexto español añade presión a los dos. El último campeón de la ACB fue el Valencia Basket, y ninguno de los dos grandes levantó un título nacional, algo que no pasaba desde hacía tiempo.

Por eso la temporada europea se lee en clave doble. Lo que hagan en la Euroliga marcará el ánimo con el que lleguen a la primavera de la ACB, donde se les exige recuperar el terreno.

Qué mide esta temporada

Para el Real Madrid, el listón es sencillo de enunciar. Después de perder una final y quedarse sin títulos nacionales, cualquier resultado que no sea volver a la Final Four se leerá como fracaso.

Para el Barça, el objetivo es más modesto y más urgente. Necesita demostrar que el proyecto tiene sentido antes de Navidad, porque una mala primera vuelta lo dejaría fuera de todo.

La Final Four se disputará el 28 y el 30 de mayo, en principio en Abu Dabi: la Euroliga tiene un acuerdo con la ciudad, pero todavía no ha oficializado la sede. Ese es el destino que los dos clubes tienen marcado, y el único que les vale.